Cuando Denegri fundó su compañía de repuestos automotrices, no imaginó que llegaría a ser presidente de Piaggio y que era la primera piedra de su imperio multimillonario.

 

Por Agustino Fontevecchia

 

A lo largo de su carrera, Gustavo Denegri ha sido definido por su flexibilidad. Químico de formación académica, el empresario de Turín escaló poco para convertirse en presidente de Piaggio, el fabricante de vehículos dueño de la icónica marca de motos Vespa. Denegri, sin embargo, dejó su marca como el principal inversor en DiaSorin, una empresa de biotecnología que lidera el segmento de diagnóstico in vitro y que rescató a través de una compra que lo ha catapultado a él y a su familia hasta las filas de los multimillonarios del mundo. Sin embargo, no todo es negocio: Denegris también invirtió su dinero para adquirir y renovar el restaurante más antiguo de Turín: Del Cambio.

El grueso de la fortuna de Denegri se concentra en DiaSorin, en que posee una participación de 43.96% a través de IP Investimenti E Partecipazioni, un holding controlado por su familia. Denegri se hizo de esa participación en 2000, encabezando la compra de una empresa con problemas, que en ese momento era controlada por American Standard Companies. La firma inició su actividad en el mercado de valores de Italia en 2007, y después de recibir un gran golpe en 2012 debido a la crisis de la deuda soberana europea, ha estado en un frenesí. DiaSorin ganó casi 112% después de tocar fondo a principios de 2012 hasta enero de 2014, antes de tener un pequeño tropiezo derivado de sus resultados de 2013.

DiaSorin se ha convertido en un líder en el desarrollo, producción y fabricación de kits de reactivos para el diagnóstico in vitro, un mercado valuado en cerca de 60,000 millones de dólares (mdd). Sus ingresos alcanzaron 588 mdd el año pasado, lo que resultó en un EBITDA de 221 millones (el margen de EBITDA se ubicó en un impresionante 37.6%). Con más de 1,600 empleados, DiaSorin tenía un valor de mercado de aproximadamente 2,330 mdd al 21 de julio de 2014.

No obstante, Denegri no parece ser alguien que hubiera hecho una inversión tan lucrativa en el difícil mundo de la industria farmacéutica. Mientras estudiaba química en la década de 1960, Denegri construyó una empresa enorme y exitosa de repuestos automotrices llamada Gruppo Pro-Ind. Los ingresos de la compañía alcanzaron los 270 millones en 1985, y entonces se fusionó con el Gruppo Piaggio, en que Denegri se convirtió en presidente y director general. Piaggio es propietaria de marcas como la famosa Vespa, la fabricante de bicicletas de velocidad Aprilia, y su epónima Piaggio, que fabrica sus propias motos de tres ruedas. A medida que el volumen del negocio alcanzó los 1,200 millones en 1994, Denegri decidió irse para fundar su propia compañía de inversión, Iniziativa Piemonte, precursora de IP Investimenti E Partecipazioni, contolada por él.

A través de IP, Denegri ha construido un fuerte grupo de inversión con intereses repartidos en varias industrias. Desde tecnología médica hasta bienes raíces e incluso producción televisiva, IP es un vehículo diversificado de capital privado para canalizar la riqueza de la familia Denegri, en  que el hijo de Gustavo, Michele, y Enrico Amo, dirigen las operaciones del día a día. Teniendo en cuenta su participación en DiaSorin, el pago de dividendos en el pasado (y los impuestos), Forbes calcula que Gustavo Denegri y su familia tienen en la actualidad un patrimonio neto de 1,100 mdd.

Los Denegris han ido aún más lejos de la inversión tradicional, poniendo su propio dinero para la preservación de la cultura gastronómica de Turín. En 2012 pagaron 3.4 mdd por el restaurante Del Cambio, que fue fundado originalmente en 1757 y sirvió alimentos a personajes como Nietzsche y Mozart, y que a principios de la década se encontraba cerca de la bancarrota. Con el chef Matteo Baronetto a cargo, y después de una extensa renovación, Del Cambio está una vez más en el negocio gracias a Denegris.

 

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