Al parecer el PAN no ha superado la etapa de ya no estar en el poder. Lo que sí mantiene son los vicios y ambición que le dejaron 12 años en la presidencia del país.

 

 

 

El pasado debate de la campaña del PAN ha dejado ver que ese partido no han podio sobrepasar el peso del poder en México. El resultado de 12 años de ejercicio de la Presidencia de la República le heredaron las peores prácticas que nuestro sistema político ha generado: corrupción, ineficiencia, falta de transparencia, manejo de influencias, entre otras.

Con la arrogancia de seguir pensando que siguen en el poder, este partido que se estrena en el esquema de votación abierta entre militantes para elegir a su Presidente, lleva cabo su campaña interna como si fuera para una candidatura de elección popular, giras, prensa, acarreo de militantes, mítines y hasta debate público, lo curioso es que supuestamente después de salir del poder, se limpio el padrón del partido, quedando solamente 220,000 militantes, por lo que podemos decir que es mucha campaña para tan pocos militantes y votos.

El debate dejó mucho que desear, con mala coordinación, graves problemas técnicos y que hasta, desafortunadamente, hizo ver mal a una excelente periodista, como lo es Adriana Perez Cañedo. Mostró a un Ernesto Cordero mal preparado, que excedía los tiempos permitidos, y que en un su discurso de apertura sonó a algún viejo discurso de Calderon cuando era Presidente. Ya en su exposición de lo que quería para el PAN en su vida interna, el discurso fue totalmente confuso: primero, quiso defender su candidatura con los supuestos logros de la administración en la que participó, y que le hicieron perder al partido la presidencia y obtener la menor cantidad de votos en los últimos años; y segundo, planteo un “cambio” para renovar al partido y regresar al pasado y recuperar lo que se perdió en las últimas épocas.

Por su parte, Madero, un poco mejor preparado, hablaba con ejemplos y contando historias de su militancia, más fluido su discurso y sonaba un poco más cercano al militante. Ambos reconocen que el partido absorbió lo peor del sistema político mexicano, que se dejó cooptar por la ambición y el poder y que el partido está en su peor momento.

Lo peor para el partido es que en una contienda interna del PAN no se hable de otra cosa más que del PRI. El PAN nace como un verdadero partido de oposición y, a pesar de haber estado en el poder por 12 años, digamos que mentalmente no ha podido sobrepasar esa etapa, y hoy las oferta son contradictorias, pero las dos posiciones son las que han hecho que el partido siga subsistiendo.

Cordero cuenta una historia de funcionario público y Madero cuenta una historia de partido. ¿La militancia del PAN tiene una difícil decisión?

 

 

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