Esta semana hubo un tema que llegó a mis oídos de forma alterna a mi stream regular de noticias en Twitter y medios de comunicación, se trató del “bloggergate”. Una influencer inglesa, una joven que se dedica a hacer videos de fitness en YouTube, Instagram, Twitter y Facebook envió un correo a un hotel en Dublín buscando hacer un arreglo: cinco noches gratis a cambio de compartir su experiencia en el hotel con su novio a sus seguidores. Lo que no consideró es que hablaba con un hotel que tenía su propia estrategia de generación de contenido viral, y utilizaría su savoir faire digital para aprovechar la solicitud.

Es posible que a algunos lectores les sorprenda que un influencer sea tan directo como para pedir cosas gratis, pero quienes estamos en la industria de la comunicación y la publicidad lo escuchamos de manera regular, algunos dicen que así funcionan las relaciones públicas.

Cuando ves a una estrella del cine en la alfombra roja hablando sobre el diseñador del vestido que trae, no quiere decir que sea su vestido, muchas veces (no todas) es prestado o regalado. Esas veces que estás leyendo la reseña de algún paradisiaco hotel en el caribe, es probable que todo haya estado cubierto por el hotel o la compañía aérea ofreciendo paquetes con dicho destino.

Hay un claro balance entre los principios de la generación de contenido. Los medios suelen pagar a sus escritores y fotógrafos por las historias que publican y agregan valor a sus lectores, buscando ser lo más neutros posibles, no digo objetivos, porque muchas veces tratan temas subjetivos.

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Por supuesto que para alcanzar ciertas historias se requiere de ciertos recursos que no se tienen y el poder acceder a una habitación gratuita puede funcionar para la historia en general.

El tema aquí es que también hay marcas, como la del hotel, que saben utilizar las redes sociales para comunicar y generar contenido propio, sin mucha necesidad de un influencer. Es más, tal vez la influencer no vio el sitio de FB del hotel antes de hacer su solicitud:

Es claro que la influencer se sintió en cierta forma evidenciada cuando el hotel hizo pública la solicitud, y lloró en su canal de YouTube, dándole más material a los del hotel:

El tema se volvió tan popular que cientos de medios europeos empezaron a publicar información relacionada a los dos influencers: la persona y el hotel. Por lo que el hotel dio a conocer la cantidad de dinero generada en publicidad gratuita y le mandó una factura a la influencer por el valor de las notas publicadas:

Además, el hotel luego publicó dos videos explicando toda la situación, de forma muy creativa y vaciladora:

Pero la creatividad hace que la bola se vuelva más grande y obvio el interés interrumpió el viaje de aniversario del gerente del hotel y community manager para que hablar sobre todo esto con el torso semi desnudo en Snapchats que luego subió a internet.

Ahora que Facebook está retirando a los medios de comunicación del stream de noticias para subir el valor a contenido de calidad, ciertas marcas podrán notar su valor si generan contenido que sea entretenido y bien definido como lo están haciendo los del hotel. También habrá más influencers que tendrán que generar otros formatos para seguir compartiendo su contenido, y promocionándose como gente que se mantiene en el centro de lo que le compete.

Aquí la videoblogger invitó a sus seguidores a colocar una estrella al hotel sin haberlo visitado, pero la realidad es que los que vemos las calificaciones de los hoteles queremos las opiniones de quienes visitaron el lugar, no de quienes se enojaron porque un hotel evidenció una solicitud de cinco noches gratis para dos.

 

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