Por Alfredo Hernández*

La incidencia de delitos económicos ha crecido de manera importante en México y en el mundo, debido a diversos factores como: una mayor conectividad, modelos de negocio disruptivos y el continuo avance de la tecnología, lo que ha sido aprovechado por la delincuencia más allá de cualquier frontera.

Si bien hay una mayor conciencia y exigencia en la rendición de cuentas, aún queda un largo camino por recorrer en cuanto a prevención, debido a la complejidad y evolución de este tipo de delitos.

México, del alto riesgo a las oportunidades

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La Encuesta de Delitos Económicos 2018 – Edición México, de PwC, revela que la tasa general de incidencias creció del 37% al 58% entre 2016 y 2018, el mayor aumento en más de una década en que PwC ha monitoreado con este indicador.

Sin embargo, los retos que conlleva este panorama van acompañados de grandes oportunidades. Hoy, la implementación de un sistema de prevención integral es vital para las organizaciones, y aquellas que logren establecerlo de manera efectiva contarán con una ventaja invaluable. Su capacidad de contención y respuesta ante los delitos económicos debe reforzarse con acciones tan esenciales como evaluar riesgos, que es la base de los programas de ética y cumplimiento. Bajo este marco, la prevención efectiva debe de considerar componentes que disuadan, detecten, investiguen y sancionen actividades ilícitas.

Los desafíos en corrupción, soborno y lavado de dinero

La corrupción, el soborno y el lavado de dinero lideran la lista de grandes problemas para México. Desde luego, se han logrado grandes avances, como es el Sistema Nacional Anticorrupción; no obstante, se enfrentan grandes desafíos a mediano y largo plazos. En la encuesta 2018, el soborno y corrupción alcanzaron una tasa de incidencias de 30%, colocándose en el segundo lugar de los delitos económicos, sólo por debajo de la malversación de activos (47%) y por arriba del fraude cometido por el consumidor (23%) y los delitos cibernéticos (22%).

Por otra parte, el lavado de dinero es uno de los temas que más se ha discutido y abordado en el país. Sin embargo, la encuesta muestra una tasa de incidencias de lavado de dinero de solo 6%. Más aún, mientras que el 30% de los encuestados en México indicó llevar a cabo algún tipo de actividad vulnerable, sólo 9% realizó una evaluación de riesgos de lavado de dinero, lo que lleva a cuestionar sobre la magnitud real del problema. Medidas como un mayor escrutinio de los terceros con quien se hace negocios, la disminución del uso de efectivo, y la inversión en la gente para fomentar los valores y la integridad, podrían fortalecer las acciones de prevención.

La continuidad del negocio, vital ante cibercrimen

La evolución tecnológica sin duda ha transformado a la sociedad y su forma de interactuar. La creciente interconectividad, y sus avances y beneficios, no sólo traen prosperidad, sino amenazas provenientes de criminales cibernéticos con sistemas sofisticados, que pueden poner en jaque la información y activos financieros personales, empresariales y gubernamentales.

De acuerdo con la Global State of Information Security Survey 2018, de PwC, México es el segundo país más atacado en América Latina, sólo detrás de Brasil. El 22% de los encuestados en territorio mexicano indicó haber sido víctima de ciberataques, tasa por debajo del 31% registrado a nivel global. Esto plantea la pregunta: ¿existen casos que no se están reportando, o incluso, que no se han detectado?

Una estrategia integral y el factor humano

La encuesta también muestra que la principal forma de detectar un delito económico continúa siendo a través de controles corporativos (preventivos y detectivos). La cultura corporativa se ubicó en segunda posición, aunque muy por debajo. Este dato destaca la importancia de reforzar las acciones de prevención dirigidas a la gente, además del tradicional enfoque en controles.

Con un panorama cada vez más complicado, el factor humano es vital, ya que al final del día las malas decisiones para perpetrar un delito son tomadas por personas. La capacitación y promoción mediante valores, transparencia, honestidad, etc., a la par un programa de cumplimiento basado en riesgos convertirá las amenazas en oportunidades.

*Socio de Forensics Services de PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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