Nuestro país tiene una larga tradición de consumo de este tipo de inversión popular, sobre todo en épocas de crisis económica. De mantenerse el ritmo medio de compras mensual, es previsible que 2014 cierre en niveles alrededor de 750,000 monedas.

 

 

 

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La demanda de onzas de plata amonedadas de la serie “Libertad” en México se mantiene fuerte. Según cifras reveladas por el Banco de México a este periodista, el total de monedas nuevas de una onza de plata pura (Ley 0.999), puestas en circulación de enero a septiembre de este año, fue de 568,344. De mantenerse el ritmo medio de compras mensual, es previsible que 2014 cierre en niveles alrededor de 750,000 monedas, pero dado el comportamiento observado, es posible que ante bajas adicionales en el precio internacional, el número sea mucho más alto.

Nuestro país tiene una larga tradición de consumo de este tipo de inversión popular, sobre todo en épocas de crisis económica. Las estadísticas a las que damos seguimiento en este blog así lo demuestran. El gráfico siguiente permite apreciar cómo los “picos” más altos de consumo se han presentado justo en años de recesión, como las de 2001 y 2009. Ese último año, por cierto, estableció el máximo histórico de onzas de plata Libertad vendidas en México: 1,534,017 monedas. Parece que el sentido común de las personas las hace correr al incomparable refugio financiero del dinero real, el oro y la plata, cuando saben o sienten que las cosas no andan bien. En este sentido, algo nos está diciendo que la demanda después de la caída que sufrió en 2012 está yendo de nuevo hacia arriba.

Demanda onzas plata Libertad 2014

*2014 incluye sólo de enero a septiembre

 

Con frecuencia, este analista recibe preguntas acerca de la conveniencia o no de comprar ésta u otras opciones de inversión en metales preciosos. A decir verdad, no hay una sola respuesta que aplique para todos los perfiles de inversor. Sin embargo, el oro y la plata físicos son indispensables en cualquier portafolio que se precie de serlo, pues no existe alguna otra opción que siquiera se acerque a la seguridad financiera que éstos proveen en tiempos críticos como los que se avecinan.

A propósito, es curioso que el consumidor inteligente siempre busque obtener los mejores precios en sus compras habituales de casi todo. Las ofertas, descuentos y promociones siempre son bienvenidas en cualquier clase de artículos. Sin embargo, la experiencia demuestra que, contrario a la lógica, esos mismos consumidores se dejan deslumbrar por las inversiones que “han estado subiendo”, cuando en realidad es un error comprar inversiones caras.

En este sentido es risible que se diga que el oro y la plata han estado “perdiendo brillo” desde 2011, cuando iniciaron un periodo bajista en sus cotizaciones. Es justo lo contrario. La onza de plata Libertad, que se vende hoy alrededor de 275 pesos, es más atractiva así que cuando cotizaba en más de 600 pesos hace tres años. Esto, porque su mercado alcista no ha terminado, y luego de estas bajas artificiales producto de la manipulación del mercado, la tendencia de largo plazo será retomada.

El oro y la plata, en su calidad de dinero por excelencia y de mercancías más negociables de todas –como lo demostró Carl Menger en su obra Sobre El Origen del Dinero”– tienen una utilidad marginal prácticamente constante a lo largo del tiempo. Lo que esto quiere decir es que la gente los aprecia tanto que debido a esto fueron elevados de forma espontánea a grado de intermediario general en los intercambios. Lo que varía entonces es su precio, o sea, la cantidad de otras mercancías que con ellos se puede obtener. Eso no cambia en absoluto su calidad de dinero, que fue perfeccionada una vez que el Estado reguló la acuñación y pureza de las monedas. Esto dio pie a la confusión de que el dinero es una institución creada por las leyes, cuando en realidad es producto de la libre interacción de las personas en el mercado.

Debido a lo anterior, la mejor forma de ahorrar/invertir al menudeo es en metal amonedado –aunque los grandes inversionistas deben preferir los lingotes, en especial si se trata de monedas de curso legal–. En palabras de Menger, su “vendibilidad” es la clave. En el país, las de la serie Libertad de oro y plata cumplen esta condición de acuerdo con la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que sin duda su demanda en los turbulentos años por venir será más fuerte que nunca.

 

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Blog: Inteligencia Financiera Global

 

 

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