Tratar de evitar que existan calamidades mediante la emisión de dinero es como intentar vencer las leyes de la gravedad. ¡Es virtualmente imposible!

 

 

Vuestro servidor había dejado de escribir, tomando un respiro para observar, atónito, el comportamiento de los mercados y la economía mundial.

Por otro lado, lo acontecido no debiera ser motivo de sorpresa, ya que he mencionado, en columnas anteriores, la predictibilidad del ser humano: buscar la juventud eterna, la perfección, la satisfacción inquebrantable, el inconsciente colectivo y el efecto manada, por nombrar algunos.

Pero lamentablemente no somos infalibles, y todo es una búsqueda de aquello.

Vencer las leyes de la gravedad o la inercia o, por ejemplo, apagar el sol con agua es virtualmente imposible, pero no por ello dejamos de liberar nuestra imaginación.

Y son aquellos intentos de desafiar las leyes de la gravedad, por ejemplo, los que nos llevan al fracaso inevitable.

Estamos presenciado un fenómeno global tanto a nivel social como económico: evitar que existan calamidades mediante la emisión de dinero. Pero no hace falta ser un estudioso para verificar que el bienestar eterno es imposible.

Los bancos centrales, en complicidad con los gobiernos, están efectuando el experimento de laboratorio más grande e irracional que nunca se haya observado en la historia de la humanidad, y la sociedad completa es no sólo testigo, sino también, en parte, cómplice de aquello.

Hemos abandonado los fundamentos de la economía social de mercado para sólo entrar en una especie de socialismo nuevo y diferente, no controlado por gobiernos centrales, sino por grupos de interés y bancos centrales, generando con ello la brecha de desigualdad más grande de los tiempos modernos.

Temo que la gente termine echándole la culpa de este experimento, destinado a fracasar, a un capitalismo que no es tal, una economía que de libertad de mercado no tiene nada. Y con ello temo que se vuelva a la economía centralmente planificada (cosa que, en parte, ya lo es de facto).

El mercado total de deuda supera hoy con creces el valor de la economía mundial. Esto no sólo es irracional, sino una tomadura de pelo para la gente que no cuenta con las herramientas para entenderlo. Bajo este modelo no hay razón de que los mercados financieros no pudieran subir 100% más.

Pero lamentablemente existen las infalibles leyes de gravedad formuladas por la ciencia, y en este caso, además, resultarán muy graves debido a nuestra propia ingenuidad.

 

 

Contacto:

Twitter: @ethanmichaly

Facebook: Ethan-Michaly

Blog: Ethan Michaly

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

 

Siguientes artículos

Nicaragua: el paraíso olvidado
Por

Muestra del boom en la inversión de bienes raíces en Nicaragua en los últimos 15 años es Morgan’s Rock, un hotel ecológi...