¿Qué fenómeno trae más desastres naturales a México: El Niño o La Niña? ¿Qué tipo de tipo de coberturas financieras existen para hacer frente a los costos de estas catástrofes?

 

 

 

La mayoría de los desastres naturales que han ocurrido recientemente a nivel mundial tienen su origen en fenómenos hidrometeorológicos. Por ello, es de suma importancia entender el fenómeno natural que más influye, recurrentemente, en el clima a nivel global: El Niño.

Este fenómeno ha sido comúnmente asociado con la ocurrencia anual de una corriente marina cálida en el hemisferio sur a lo largo de las costas de Perú y Ecuador que da inicio aproximadamente en la tercera semana de diciembre, razón por la cual se le relaciona con la navidad, de ahí el nombre de “El Niño (Jesús)”. La definición propiamente científica de este fenómeno se refiere al calentamiento anormal del centro y este de la zona ecuatorial del Océano Pacífico. En específico, se considera que El Niño está presente cuando la temperatura de la superficie del mar ha sido superior 0.5o C o más a su temperatura media en la zona comprendida en las coordenadas: 4 o N – 4 o S, 150o W –  90o W, durante al menos seis meses consecutivos. En contraste, se considera que La Niña ha ocurrido cuando la temperatura de la superficie del mar ha sido inferior 0.5o C o más a su media, al menos seis meses, en la zona comprendida por las mismas coordenadas.

Particularmente en círculos científicos a esto se le conoce como el fenómeno “El Niño – Oscilación del Sur” o ENOS por la interacción que existe entre las temperaturas de la superficie del mar y las oscilaciones en la presión atmosférica, definiéndose una “fase positiva” de ENOS (El Niño) caracterizada por temperaturas de la superficie del mar (en la zona indicada) anormalmente elevadas, una “fase negativa” de ENOS (La Niña) con temperaturas anormalmente bajas y una “fase neutral” de ENOS o de temperaturas dentro del rango “normal”.

El fenómeno ENOS influye en el clima de todo el mundo, pero genera fuertes perturbaciones en el clima de zonas tan lejanas como Norteamérica, Sudáfrica, Australia, Brasil o Mongolia, por citar algunos ejemplos. De hecho, la variación que el clima de México manifiesta año con año se debe en gran medida a la ocurrencia de ENOS. Así, aunque no es una regla, se puede esperar que para nuestro país la presencia de la fase positiva de ENOS propicie una menor cantidad de lluvia de lo normal y la fase negativa del ENOS una mayor cantidad de lluvia de lo normal. Lo anterior debido a que afecta la actividad ciclónica, particularmente la formación de huracanes.

Así, se ha observado que en aquellos años en los cuales hay Niña las lluvias tienden a ser normales o anormalmente intensas, debido a que hay una mayor propensión a la formación de huracanes en el verano en el Atlántico. Así, con Niña intensa pudiera haber una mayor propensión a desastres causados por inundaciones o deslaves.

En contraste, ha sido científicamente demostrado que hay una relación importante entre la ocurrencia de El Niño y un menor número de ciclones y huracanes en el Atlántico. Esto, junto con otras perturbaciones que ocasiona el fenómeno, propicia que exista una disminución drástica de la cantidad de lluvia que cae en la mayor parte del país provocando, entre otras cosas, mucho menores rendimientos agrícolas en los cultivos que dependen del temporal y disminuyendo la superficie que se pudiera sembrar de los que son de riego, ya que hay una menor recarga de presas. Por si fuera poco, la menor presencia de humedad, en forma de nubes, aumenta la probabilidad de heladas con efectos dañinos a los cultivos. En suma, El Niño pudiera provocar daños catastróficos en la agricultura por falta de agua.

Por fortuna, muy recientemente se han desarrollado mecanismos de cobertura muy innovadores en contra de la ocurrencia de El Niño. Estos se han estructurado como derivados climáticos, donde el subyacente es la temperatura de la superficie del mar en la zona del pacifico ecuatorial. Así, en términos sencillos, si la temperatura del mar llegara a estar por encima (o abajo) de un umbral prestablecido, quien contrato la cobertura obtendría una compensación. La influencia que tiene el fenómeno de ENOS en los precios de las coberturas contra eventos hidrometeorológicos extremos y el importante potencial del desarrollo de coberturas financieras basadas en la temperatura de la superficie del mar la comentaré próximamente.

 

 

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