Rápidamente analicemos la campaña #IceBucketChallenge, como si fuéramos una agencia a las órdenes de una fundación como ALS Association.

 

 

¿Creativos? Nomás creativos a secas. Deben ser creativos con mente de chavorruco y/o Millennials para poder entender cómo funciona la sociedad digital hoy en día: Twitter, Vine, Facebook, YouTube y la forma de convertir un mensaje en viral.

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También debe ser gente que sepa las leyes básicas de persuasión. Quienes hicieron el Ice Bucket Challenge no han logrado recaudar 35 millones de dólares por mera suerte y creatividad.

Analicemos esta campaña rápidamente, como si fuéramos una agencia a las órdenes de una fundación como ALS Association (a que ya saben que ALS significa amyotrophic lateral sclerosis).

Lo primero es hacer entender a tu cliente las reglas por las que algo logra volverse viral:

Regla #1. Debe ser interesante (el ridículo siempre lo es).

Regla #2. Hazlo fácil (cualquiera puede echarse agua con hielos).

Regla #3. Haz a la gente feliz (ver los fails y los famosos mojándose es divertido).

Regla #4. Gana confianza y respeto (una buena causa hace que se perdone un medio extraño de llevarla a cabo; al final todos somos buenas personas y por eso lo hacemos, ¿o no?).

Después de entender las reglas básicas del “boca en boca” podemos pasar a los llamados “atajos” persuasivos. Éstos son botones que se aprietan en la mente de las personas. Todos somos susceptibles, todos somos víctimas y victimarios, todos somos voluntarios e involuntarios en estos procesos. ¿Cuáles son? Aquí algunos (¡ojo!, piensen en TODO lo que pueden hacer sabiendo esto):

1. Ley de Asociación. ¿Quieres volver conocido el nombre de la enfermedad que tu fundación combate? Asócialo a un famoso o, mejor aún, con ayuda de las redes sociales asóciala a varios famosos. Eso no sólo brinda awareness, sino también credibilidad: “Si Bill Gates lo hace, de seguro es una buena causa.” Así los mercadólogos asocian relojes y autos con James Bond… para que te creas un espía.

 

2. Ley de Prueba Social. Si logras que famosos se señalen uno a otro en un actor reflejo de: “importanteee… mirrey… señala a otro importante, papi”, lograrás que varios famosos o empresarios prominentes lo hagan, y por cascada también la multitud, la masa, los otros, la prole, o sea… nosotros (bueno, yo solito, pues tú eres rico y famoso). Se llama también la ley de los borregos. Todos somos borregos y hacemos lo que la mayoría hace. O sea, ¿tú no sabes del Ice Bucket Challenge? ¡Actualízate, por Dios..! TODOS lo saben.

 

3. Ley de Reciprocidad. Se refiere al acto de dar y recibir. Cuando alguien te da algo, tienes cierta obligación grabada en tu inconsciente (algo que hasta los animales tienen) de dar. Le están dando un beso virtual a tu ego. Alguien te nominó: Oprah, Jeff Bezos, Bill Gates (en México Belinda y Trevi ), ¡pues ooobvio tienes que corresponder mencionándolo y aparte pasando la estafeta a alguien tan cool como tú! Claro, después de esta fiesta de egos, pasará a las demás capas de los NSE, hasta que Don Chóforo de la tiendita vea con espanto cómo su hija en bikini está en el patio aventándose a sí misma bloques de hielo con el teléfono en la mano. ¿Estará loca o sólo es una víctima de la reciprocidad?

 

4. Ley del Incentivo. Tú ganas al hacer algo. Aquí ganarás el reconocimiento por ayudar a una buena causa con creatividad y valentía. Te sentirás bien sabiendo que ayudas con tus payasadas a la gente que tiene amyotrophic lateral sclerosis, enfermedad que tal vez no conoces, pero lo que sí conoces es cómo ayudar: dona dinero o échate hielos en YouTube para que más gente la conozca (y a ti también, by the way).

 

5. Ley de Sorpresa. Lo que no se espera, convence. La sorpresa entra directo al sistema límbico. No hay razón detrás, sólo emociones. ¡Perfecto! Para qué razonar. Qué chistoso jajaja – lo comparto.

 

6. Ley de Simplicidad. También llamada “te quiero porque te entiendo”. Una causa noble + cubeta + agua y hielos + un famoso que nomine a otro + YouTube + tú riéndote. ¿Más simple? La propaganda tiene una premisa un poco triste pero cierta: habla como si tu audiencia tuviera 12 años y lograrás convencerla.

 

Pues he ahí las formas de convencer de boca en boca y algunas herramientas de persuasión utilizadas. El fin es bueno, la idea también. No juzguemos, mejor analicemos y veamos cómo puede usarse este conocimiento para causas nobles.

¿Tienes una idea en la que se pueda usar todo esto para una buena causa? ¡Te invito a que la compartas abajo, en los comentarios!

 

 

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