Hasta hace dos años, toda la operación de Grupo Devlyn se realizaba en la calle de Miguel de Cervantes Saavedra, en la zona de Polanco, Ciudad de México. Desde un edificio de tres pisos, con alrededor de 4,500 metros cuadrados, la compañía planeaba su crecimiento y producía la mayoría de los lentes que sus clientes les compraban en sus 1,200 ópticas distribuidas en los 32 estados del país.

Así había sido siempre, hasta que se dieron cuenta de que el lugar les había quedado pequeño. Los trabajadores tenían ya poco espacio de movilidad, perdían tiempo cruzando de piso en piso, los procesos no se estaban cumpliendo y  las entregas empezaban a tardar más para salir en ruta.

“Había que hacer algo cuanto antes al respecto”, dice a Forbes México Patrick Devlyn, Director General Adjunto de Grupo Devlyn. Y la decisión que la empresa tomó fue emprender una mudanza hasta la zona de industrial de Azcapotzalco, donde un año después, en 2016, la compañía inauguró formalmente su centro de distribución (Cedis), el cual llegó acompañado de la incorporación del sistema SAP para la gestión de la compañía.

A pesar de que no da cifras concretas al respecto, Patrick dice de manera firme una cosa: “la inversión que realizamos para la apertura de este nuevo Cedis ha sido la más alta que la compañía ha realizado en toda su historia”.

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Su nuevo bunker

Concretar la construcción de este lugar, expone el ejecutivo, fue extremadamente complejo, sin embargo, 12 meses luego de que realizaron oficialmente su apertura, el hecho rinde frutos.

Desde este lugar, cuya dimensión total es de 7,800 metros cuadrados, la compañía está produciendo todos los días, con apoyo de 470 personas que trabajan de planta, alrededor de 2,000 lentes que representan cerca del 35% del total de las ventas  que tiene la empresa óptica mexicana.

Especialmente, este lugar está enfocado en hacer la producción de los lentes con el nivel de  graduación más complejo, aquel que no pueden realizar en los laboratorios regionales que tienen distribuidos en todo México.

“Hay más de 122 pasos que tenemos que se tienen que concretar desde que una persona llegar a comprar unos lentes hasta que se le entregan, y hoy, con estas instalaciones estamos pudiendo darle a nuestros clientes sus armazones en un tiempo que cada vez estamos logrando sea menor”, comenta.

Actualmente, aquellas personas que adquieren en Devlyn unos lentes con graduación sencilla se les están entregando, en promedio, en uno o dos días, mientras que, aquellas que tienen graduaciones más altas, los están recibiendo en un máximo de siete días.

Pero desde este centro de distribución no se está llegando únicamente a México, sino que la compañía también está cubriendo un buen porcentaje de las compras que les realizan en Centroamérica, donde la óptica también tiene operaciones.

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devlyn

Foto: Raúl Martínez / Forbes México.

 

Distribución del lugar

El terreno de 7,800 metros cuadrados que tiene el Cedis de Grupo Devlyn, explica Patrick, está dividido en cuatro zonas distintas que son clave para su operación: centro de contacto, almacén, zona de producción y oficinas.

“Nosotros no sólo compramos, almacenamos y producimos, sino que buscamos dar trajes a la medida a nuestros clientes, algo que yo describo como una súper customización, porque entregamos a cada cliente lo que necesita”, dice el directivo.

El centro de contacto, detalla, es el lugar que conecta a todas las tiendas que tiene la compañía con el centro de distribución. Es a través de los trabajadores de esta área que los establecimientos hacen llegar las distintas órdenes de lentes que se tienen diariamente para empezar su producción.

Después está la zona de almacén, a la cual también se le conoce como de recibo, debido a que ahí llegan todos los paquetes de armazones que la compañía compra tanto a marcas de renombre como a fábricas de alto nivel, ubicadas principalmente en Italia y China, para sus marcas propias.

El área de producción o laboratorio es una las más grandes y especializadas del Cedis, combina más de una veintena de máquinas con un grupo importante de trabajadores que realizan labor artesanal. Es en este lugar donde las micas de los lentes se seleccionan, dependiendo al requerimiento que se tenga, se preparan, bloquean, cortan según graduación, pulen y se colocan en el armazón.

Dos de los segmentos más novedosos de la producción, debido a las máquinas de última generación que tienen, son la parte de antireflejante, donde se pueden colocar hasta ocho capas a la mica para ofrecer una mejor visión, y la de lentes progresivos, donde se da aún más detalle a los trabajos.

Una vez que salen del laboratorio, los lentes son revisados por control de calidad y, posteriormente, empaquetados y enviados al sitio donde fueron solicitados. Seis días a la semana se hacen dos envíos cada 24 horas a la zona centro del país, mientras que al interior de la República se hace uno diario.

Finalmente está la parte de oficinas, la cual está encargada de dar seguimiento a que los procesos de trabajo se cumplan, destacando, principalmente, las labores de logística y de número de producción de lentes que se requiere hacer.

 

Un siguiente paso

Pero a pesar de que tienen muy poco tiempo con esta apertura, Grupo Devlyn ya se prepara para afrontar un futuro crecimiento. Y es que, detalla Patrick, este centro de distribución tiene la capacidad de crecer su tamaño un 40% más.

“Estas instalaciones nuevas nos permiten crecer a futuro, tenemos un espacio extra hacia atrás importante que podemos utilizar en los próximos años, conforme vayamos teniendo nuevas aperturas de tiendas, algo que seguramente va suceder”, cierra.

 

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