La crisis económica global contrajo el mercado laboral en especial para la población joven, reduciendo las oportunidades de encontrar trabajo. Pero el problema se agranda cuando la mayor parte de ellos desisten de seguir buscando,

 

Los jóvenes que no estudian ni trabajan (denominados ‘ninis’) no son el problema, sino que desistan en definitiva de buscar trabajo o regresar a clases.

México es uno de los países que mayor aumento tuvo en la tasa de desempleo en la población joven desde la crisis económica, al pasar de 7% al cuarto trimestre de 2007 a 10% en el primer trimestre de 2012, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

La crisis económica global contrajo el mercado laboral en especial para la población joven, reduciendo las oportunidades de encontrar trabajo. Pero el problema se agranda cuando la mayor parte de ellos desisten de seguir buscando, y su única alternativa es adherirse al crimen organizado, advierten especialistas.

 

País de jóvenes, y desempleados

 

A agosto de 2012, había 29.7 millones de jóvenes de 18 a 29 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Este segmento de la población también tiene una de las tasas de desempleo. Durante el primer trimestre de 2013 fue de 8.4%; en los adolescentes de 15 a 19 años (10.1%) y los jóvenes de 20 a 24 (9.2%) muestran el mayor nivel de desocupación, según datos del organismo publicados en un documento en agosto de 2013 a propósito del Día internacional de la Juventud.

El Inegi destaca que el 8.8% de los jóvenes entrevistados dijo tener disponibilidad para trabajar, pero desistieron de seguir buscando empleo porque piensan que no tienen oportunidad para ello.

La organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) publicó en el documento Panorama del empleo para México en 2012 que si bien el desempleo juvenil es mucho más bajo que en el área de la zona OCDE en su conjunto,  “el porcentaje de jóvenes que no están empleados y que no están estudiando y/o en programas de capacitación (ninis) es considerablemente superior en México, lo que refleja el creciente desafío que enfrenta el país para mejorar los logros educacionales entre los jóvenes”, agrega.

 

Vivir poco, pero vivir bien

Aproximadamente, 21.9 millones de jóvenes en México no estudian ni trabajan, de acuerdo con el el documento Trabajo decente y Juventud 2013, Políticas para la acción de la Oficina Regional de América Latina y el Caribe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Oscar de los Reyes Heredia, director del Departamento de Derecho del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, indica que muchos de estos jóvenes engrosan las filas del crimen organizado, con quizá una menor esperanza de vida, pero con la posibilidad de hacerlo con más recursos.

“Prefieren seguir el patrón cultural de vivir corto, pero vivir bien. Esa premisa era común cuando los jóvenes decidían ir a trabajar a Estados Unidos, pero ahora se prefiere seguir patrones de conducta del narco ahora.

 

Falta de alternativas

De acuerdo con un estudio del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) entregado a la Cámara de Diputados a principios de abril, el 56% de menores desempleados en el país tiene menos de 30 años de edad, por lo que es su prioridad atender ese factor vulnerable.

Gobiernos anteriores han tratado el tema del desempleo entre los jóvenes buscando incluirlos en el mercado laboral. A finales de 2012, se aprobó una reforma que buscaba flexibilizar  el marco legal para facilitar las contrataciones y despidos, además de incluir otros esquemas de contratación que permitieran a recién egresados encontrar un trabajo.

“Creo que la reforma a la legislación laboral es una avance significativo y necesario, tenía más de cuatro décadas sin reformarse. Pero había la percepción de que la simple reforma iba a solucionar este problema”, considera Oscar de los Reyes Heredia.

El especialista indica que además como política pública debe implantarse mecanismos de cumplimiento de las nuevas disposiciones que contempla la ley, además de generar suficientes incentivos, ya sean fiscales o económicos, para producir más fuentes de empleo no sólo en las grandes empresas, sino para los potenciales patrones que pueden generar empleos mediante proyectos emprendedores.

“El tema de los ninis y desempleo es por falta de alternativas. Existen condiciones para lograr resultados, lo que falta es voluntad”, dice Oscar de los Reyes.

 

 

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