Pese a la incertidumbre financiera y los constantes tropezones en las economías de varios países, la única realidad es que el mundo no está en crisis. ¿Por qué opina esto nuestro blogger?

 

 

“Crisis (del latín crisis, palabra de origen griego) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo, traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.” Eso dice, en síntesis, Wikipedia de “crisis”

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Aquí estamos, viviendo tiempos muy especiales, los cuales sin duda serán motivo de estudio en el futuro. No sólo en el ámbito de la economía, sino incluso en el geopolítico y social.

A priori, definitivamente no pareciera que estamos viviendo momentos de crisis: No hay cambios, las economías siguen su curso (creciendo a ritmos razonables), las bolsas mundiales están subiendo, sigue habiendo financiamiento (aunque más escaso y selectivo), se siguen vendiendo más productos (en particular, el sector tecnológico), sigue la globalización y, por último, continua la paz mundial.

Y no hay crisis, ya que a pesar que estamos viviendo uno de los desequilibrios económicos y sociales probablemente más importantes de la historia moderna, aquellos no han (en lo más mínimo) llevado a la inestabilidad. Y, si hay estabilidad, por ende no hay crisis ni mucho menos revolución. (Tal como se detalla en la primera definición)

Todos los analistas con los que tengo la oportunidad de conversar, sin excepción alguna, admiten que se están tomando las medidas monetarias más radicales de la historia moderna (imprimiendo una cantidad de dinero sin precedente), llevándonos a un endeudamiento global sólo comparable al de la Gran Depresión, con niveles de crecimiento paupérrimos, con niveles de inequidad de ingresos enormes, con desempleos sólo vistos en la época de las guerras mundiales, con ingresos promedio que cada vez cuentan con menor poder adquisitivo, con papel moneda que cada vez compra menos.

Ni siquiera los propios bancos centrales del mundo tienen respuesta a cómo saldremos de esto. Por ello, ahora se habla de “estímulo permanente”. Y a pesar de todo aquello, no hay crisis: todo está estable, en desequilibrio, pero estable.

Una particularidad de cualquier sistema es su fluctuación de la estabilidad a la inestabilidad: Inevitablemente. Saque ustedes sus conclusiones.

 

 

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