Por: Guillermo Garau*

Con todo y que el entorno actual pareciera negativo, puede ser un momento propicio para desvincular unidades de una empresa que hoy impiden enfocarse en las capacidades clave del negocio y ganar en el mercado. Esto permitiría maximizar la utilidad de los activos prioritarios y realizar un manejo estratégico del capital disponible; por ende generando liquidez para invertir donde mejor se puede competir para ser exitoso.

Tomar la decisión de desinvertir no es fácil, no es una transformación que la empresa experimente frecuentemente. El escenario requiere hacer una evaluación estratégica del negocio para determinar cuáles son las capacidades diferenciadoras que tiene la organización para competir con éxito en el mercado. ¿El objetivo? En muchos casos es recalibrar sus áreas de enfoque para conquistar nuevos retos.

La parte más crítica de este proceso es la preparación. En este sentido, uno de los errores más comunes es no invertir los recursos necesarios en la preparación del negocio o activos a la venta que puede resultar en una distracción a la operación del negocio, por lo que es muy recomendable asignar un equipo especializado en el tema. También es importante considerar que durante una desinversión se debe tener una perspectiva holística. Es decir, no solo hablamos de temas financieros, sino también fiscales, legales, aspectos tecnológicos de la empresa, de operación, ingeniería y de capital humano.

Esta preparación también tiene la finalidad de detectar aspectos en la organización que se deban remediar pues de lo contrario pudieran representar retos para una transacción exitosa. Por ejemplo, anticipar potenciales áreas de riesgos para los posibles compradores para así desarrollar planes de contingencias o alternativas para disipar cualquier riesgo. Otro punto fundamental en este periodo es que se determina el tipo de desinversión que más conviene a la empresa llevar a cabo. Quizá no requiere una venta total, puede ser solo un segmento del negocio, una participación minoritaria, un joint venture o una Oferta Pública Inicial. De esta elección también dependerán las relaciones posteriores que se mantengan con los compradores.       

Uno de puntos más relevantes del proceso -que requiere de un profundo análisis-, es la asignación de las personas que presentasen el negocio (o los activos) y sus oportunidades a las potenciales contrapartes. Se trata de formar un equipo capaz de articular efectivamente y evidenciar un plan de negocio que logre generar confianza durante el proceso. Lo mismo si los compradores potenciales son inversionistas sofisticados -quienes, seguramente, solicitarán información detallada de cada una de las áreas de la empresa para corroborar el plan de negocio del vendedor. Por ejemplo, pensar en vender la totalidad o una parte de la empresa a un inversionista internacional, puede requerir un largo proceso de institucionalización (como la implementación de un ERP) antes de presentar el negocio para la venta.

El equipo experto y enfocado al tema, tendrá la tarea de concentrarse en los aspectos de la organización que mayor valor generan para los prospectos del negocio, como: el potencial de los flujos de efectivo y rentabilidad, la fortaleza y experiencia de la gerencia y personal de la empresa, la reputación y valor de la marca, la relación con los clientes o la tecnología, entre otros.

Transitar este camino de manera asistida, también contribuye a garantizar las actividades del día a día no se vean afectadas por el proceso de desinversión. Además, se debe considerar las aspiraciones del equipo gerencial y las alternativas para estos basados en los potenciales compradores, quiénes podrían evaluar planes de retención o incentivos para la gerencia y empleados claves. El análisis del pool de potenciales compradores es crítico dado el ideal socio tiende a ser el que atribuirá el máximo valor al negocio.

El proceso de una desinversión no es sencillo. Requiere una profunda planificación para obtener el mayor provecho de la transacción en términos de valor. Esto sin dejar a un lado la operación del negocio. Se debe estar preparado para negociaciones astutas que permitan ejecutar una compra-venta favorable para las partes involucradas.

Contacto:

Guillermo Garau es Socio Deals en PwC México*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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