La calificación de México podría revisarse a la baja en caso de que Pemex requiera una nueva inyección de capital o si la deuda como proporción del PIB sigue aumentando, coincidieron analistas de Moody’s.

Durante su ponencia en la 17ª Conferencia Anual de la calificadora Jaime Reusche, VP Senior Alayst Sovereign explicó que la calificación de México tiene ahora una perspectiva negativa debido a que el crecimiento se mantiene en un rango de 2 a 2.5% cuando se esperaba que las reformas dieran un impulso para que el crecimiento alcanzara entre 3 y 4%.

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Por otra parte, señaló que la deuda representa ya una señal de alarma, pues hay posibilidades de que alcance 40% como proporción del PIB cuando el plan de disciplina fiscal contemplaba un equilibrio que estaría cercano a 31%.

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“El déficit no es el alto, pero la deuda crece , por otro lado, los indicadores de gobernabilidad y desarrollo humano no son altos”, dijo.

En opinión del analista, México requerirá en 2017 una reducción del gasto equivalente a 1% del PIB, de lo contrario no podrá cumplir con el plan de consolidación fiscal previsto.

“El espacio fiscal de México está limitado, Pemex complica los esfuerzos de consolidación”.

La deuda de Pemex al 31 de diciembre de 2015 es de 86,000 millones de dólares además de un pasivo laboral de 72,000 millones de dólares. Moody’s estima que en el próximo año, la petrolera requerirá apoyo adicional por entre 17,000 y 20,000 millones de dólares y, en caso de que la empresa no tenga acceso a los mercados, el gobierno federal sería responsable de aportar la mitad de los recursos, explicó Nymia Almeida, VP Senior Credit Officer, de Moody’s.

 

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