Diez agujas: reglas de oro para comprar viniles

Foto: Forbes Staff

Los famosos “discos grandotes” están de regreso, y su industria ha mostrado un mejor comportamiento que las ventas del CD. Ante el auge del mp3 y las descargas electrónicas, el vinil ha regresado para reclamar su trono como rey del culto de los melómanos y coleccionistas.

 

De 7”, splits, bootlegs, edición numerada, de alto gramaje, fotodisco, con un error, versión japonesa, etc., los viniles o acetatos han regresado al mercado, y cada vez con mayor fuerza. Tanto en México como en el resto del mundo, aquellos círculos de plástico negro que cambiáramos por el pequeño formato comprimido del disco compacto, han recobrado fuerza entre los fanáticos de la música, fetichistas sonoros y melómanos fans de las portadas grandes y los zurcos.

Sin embargo, y como en todo mercado, los vendedores y coleccionistas que fueron pacientes y no optaron por la fidelidad del láser, están haciendo su agosto, ya que conocen del valor sentimental, artístico y cultural de ciertas piezas de colección.

Si has optado por tener tus discos de Led Zeppelin como deben escucharse, en versión análoga, estos diez consejos de oro te serán de mucha ayuda cuando salgas de scouting melómano. Cuidado con los vendedores que te quieren vender “un disco de Grand Funk que sólo salió en Alemania” en 2,000 pesos.

1.- ¿Qué te gusta, dónde ir? A cada quién su cada cual. Encontrar una buena edición a un precio razonable tiene su chiste, hay que saber encontrar los lugares dónde buscar.

Tienes que saber que las disqueras ya se han puesto listos y han reeditado maravillas inimaginables de conseguir en nuestro país, como muchos clásicos del jazz, rock sesentero, garage extraño, o de artistas que sólo sacaron un disco. Como en muchos negocios y disciplinas, tener mayor información es de ayuda. Un disco nuevo puede costarte desde 100 pesos hasta 600, uno solo, en reedición. Radiohead en reedición cuesta cerca de 400 pesos, ya sea por internet o en una tienda o librería de cadena.

Por lo general, si quieres música nueva y reediciones, en las librerías y tiendas los puedes encargar, con un presupuesto de 500 pesos puedes comprar algo de una banda nueva, una reedición de The Doors, Kanye West, Cartel Coachella, clásicos. Si lo intentas en una tienda de coleccionistas de Tlalpan, el Centro Histórico, la Roma o la Condesa, el precio puede elevarse hasta los 750, 800, pesos.

Ahora bien, el asunto se complica cuando tus gustos son más refinados o eres un coleccionista más exigente. Los grupos extraños y de nombres impronunciables, son el campo fértil del que sabe para sacarle jugo a ese disco.

2.- Búscalo primero en internet. Si requieres algo en específico, búscalo en Amazon y compara precios, los discos de bandas de culto a veces no son tan caros. Aunque no lo adquieras, cuando lo veas en una de tus salidas de cacería de discos, te servirá como medida de comparación para no pagar más de lo debido. Pero ten bien claro algo: si el disco no es una reedición y es una versión original (por ejemplo, algo de The Beatles del primer tiraje o una edición numerada de la banda de jazz de Björk en vinil traslúcido) seguro ronda los mil pesos.

3.- El espejismo de la fidelidad. La batalla es épica: hay quien defiende que los acetatos se escuchan mejor que los CDs. Sí y no. Si quieres tener la mejor experiencia sónica con los platos tienes que contemplar que sólo se escuchan mejor en un buen aparato de sonido, con una tornamesa efectiva y con aguja especial. Al igual, el material del vinil es importante. Si vas a comprar usado, verifica que el disco no esté rayado, que sea de buen gramaje y que los zurcos no estén tan gastados.

Tip de oro: toda versión mexicana de un disco extranjero de finales de los setenta a finales de los ochenta, casi es inservible: son discos delgados, de baja fidelidad, con poco cuidado en el acabado, etc. Un disco de Michael Jackson con los temas impresos en español no te debe costar más de 100 pesos. Incluso el The Wall de Pink Floyd de esa familia no debe costarte más de 200 pesos.

Por último, de nada sirve que tengas los mejores viniles si los vas a escuchar en el maletín/toca discos. El diseño de los aparatos puede ser bello, pero la salida de audio potente impone y marca la diferencia.

4.- No te emociones. Muchos de los vendedores saben leer las miradas y tienen presente que eres un pez pequeño en el mercado. Como muchos discos se encuentran en tiendas especializadas de viejo, no hay un control. Los dueños de las cajas de discos con olor a polvo te verán emocionado por ese disco de Eric Clapton con la “portada censurada”.  Guarda la calma, entre más sereno te vean sabrán que no tratan con un novato, la negociación será más pareja.

5.- Gramaje. Algunos se preguntan por qué un disco del mismo año, de la misma disquera y la misma edición cuesta considerablemente más que el otro. Probablemente se deba al gramaje. Los mejores son los de 180 y 220 gramos, tienen una calidad de audio mejor. Aunque no necesariamente: depende mucho de la calidad de transferencia de las cintas originales al vinyl. Muy delgado sí es sinónimo de malo, pero más grueso no necesariamente es mejor. Aunque un 220 gramos de hip hop o jazz suena delicioso, el peso no le da su fidelidad, sólo se mantendrá rígido por más años, lo cual también es bueno.

6.-  Aprovecha la oferta. Con el tiempo, y ante la prueba y error en tus compras de viniles sabrás encontrar lo que buscas. Así que hay discos que no valen mucho (los ediciones Salvat de David Bowie no equivalen ni a diez pesos), los que puedes encontrar regularmente (Coldplay, el catálogo EMI, Sony, Columbia), y los que no debes dejar pasar. ¿Un Kind of Blue de Miles Davis en 700 pesos? ¡No lo pienses, no habrá otro igual! Cualquiera de Frank Zappa debe aprovecharse. Los fotodiscos valen mucho la pena, ya que adquieren mayor valor con el tiempo.

7.- Cuida tus discos. Mantener en buen estado tus discos no sólo los aprecia más en cuanto a su valor, sino que podrás disfrutarlos por mayor tiempo. Requieren un lugar libre de polvo y humedad y suelen ser delicados al trato. Si un disco es muy bueno y muy barato en la tienda, el primero de Lou Reed original en cien pesos, por ejemplo, seguro algo tiene: puede estar gastado o su caja no corresponde al LP, etc. Duda.

8.- Diversifica tus métodos de compra. Si bien es una delicia tener una tienda de cabecera que sabe qué te gusta y te va apartando tu material de interés, también es positivo salirte de los lugares habituales. Si eres un tipo práctico y que sólo quiere acumular, salir de scouting no es la opción. Ir de cacería de viniles implica tomarse tiempo, caminar, buscar, negociar: disfrutar la experiencia.

9.- No todo es 33 y 45 RPM. El mundo del coleccionismo de viniles es muy diverso, y parte del chiste está en reconocer y coleccionar cosas raras, formatos que son diferentes a lo convencional. El placer de escuchar un 7” o 16”, los discos de colores, los formatos que no son sólo circulares, etc., no tiene parangón. Hay algo de fetichismo y nostalgia, pero una vez enganchado a los acetatos, te será difícil soltarlos.

10.- No los prestes. Contrario a la idea de quien esto escribe, en torno a compartir siempre la música, no recomiendo prestar viniles, ni pedirlos prestados. No todos les damos el mismo trato, y hay que entender que un acetato es un artículo de colección, de culto, y de valor personal y cultural. Pocos discos compactos gozan de ese prestigio y algunos somos más quisquillosos con el empaque, otros con la calidad de la aguja. Haz la transferencia electrónica y presta el archivo digital.

Ahora sí sopla la aguja que ahí viene el guitarrazo. ¡A disfrutar!

 

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