Estos últimos años nos han llevado a aprender y desaprender. Lo que pensábamos cotidiano; nuestra rutina, nuestro contacto con otros seres humanos, la forma de movernos y de viajar, todo se vio interrumpido por algo desconocido, asustador e invisible. Nos ha puesto a prueba algo microscópico y nos ha, en muchos casos incluyéndome, obligado a reencontrar nuestras pasiones, pero también el espíritu y propósito mismo de los negocios globales. 

Desde 2016, diversos autores han hablado de “growth mindset”, algo que en castellano podríamos decir que es “pensar de forma tal que nos permita crecer”. Sostienen, en particular Carol Dweck, que crecer viene de tener disposición para hacerlo. ¿Cómo? Mediante apertura mental, humildad, interacción con los demás, trabajo duro y sobre todo creyendo que siempre hay algo más por aprender. Yo me atrevería además a agregar que crecer también requiere de no dejarse vencer del miedo, puesto que hay dolores asociados a ese crecimiento. 

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Esta forma de pensar entra en contraste con creer que nos la sabemos de todas a todas, que no es necesario seguir buscando o que no vale la pena. Mi abuela, quien vivió 95 años, decía que “quien pierde el interés, pierde la vida”. Hoy entiendo que era su forma cotidiana de decir que no nos podemos quedar únicamente con lo que tenemos hoy, puesto que nos perderemos de lo que descubriremos a la vuelta de la esquina. Si bien esto a nivel personal es fundamental para poder disfrutar la vida, asumir retos y dotarse de mayores herramientas para triunfar, también es muy cierto para las empresas y las sociedades humanas específicamente las ciudades y centros urbanos. 

Refiriéndome primero a las ciudades, creo que ese espíritu de innovación es fundamental para lograr sociedades que brinden no solo mejores servicios a su población sino que fomenten la movilidad social y creen las condiciones para cerrar las brechas de inequidad. Sociedades urbanas estáticas, sumidas en las riñas internas más que en las posibilidades externas tienden a perder competitividad y a generar trastornos sociales, resentimiento y falta de oportunidades. 

Lo mismo podemos decir de las empresas, siendo aquellas que triunfan y que permanecen en el tiempo esas que día a día se preocupan por aprender y escuchar. Ejemplo de ello es la Compañía Coca-Cola que lleva más de un siglo liderando el sector de bebidas en el mundo y que este año ocupó el puesto 28 en un importante ranking de compañías innovadoras. Ello significa que postpandemia logró crecer 20 puntos en dicho escalafón posicionándose como la primera del sector de alimentos y bebidas. 

¿Cómo lo logró después de meses tan complejos? Con una fórmula orientada al crecimiento, priorizando su gente, enfocándose en la atracción de talento diverso y entendiéndose en un mundo altamente cambiante y competitivo. La compañía también logró demostrar que su enfoque en sustentabilidad y comunidad, apuesta desde hace más de 10 años, es lo que permite seguir aprendiendo y creciendo. Pensar en alcanzar grandes resultados no sería posible sin un equipo que logre entender las dinámicas sociales y de mercado y que se adapte a ellas de forma rápida sin miedo a equivocarse. El error no genera pánico porque se conoce el objetivo y se es lo suficientemente rápido y honesto como para enmendar lo sucedido. 

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Hoy, Coca-Cola es ejemplo de cómo cerrar filas y ajustar velas para refrescar al mundo y hacer la diferencia. 135 años que, si bien destacan lo que se ha alcanzado, más que nada imprimen el deseo por seguir aprendiendo y creciendo al lado de nuestras comunidades.

¿Qué has aprendido y desaprendido en estos casi dos años de pandemia? ¿Cuál ha sido tu mayor logro? ¿Y fracaso? ¿Qué aprendiste de cada uno?

¿Qué aprendizajes llevarás a tus comunidades: familia, amigos, lugar de trabajo, ciudad, país?

Continuemos caminando de la mano para alcanzar grandes resultados como equipo, empresa y comunidad; con los ojos bien abiertos y el corazón en la mano, podemos crecer juntos aprendiendo de nuestros miedos, errores, y logros.

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Sergio Londono Zurek, Head of Public Affairs, Communications & Sustainability Mexico (Latam North) de Coca Cola Company

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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