Cada vez más estudiantes se abstraen en la pantalla de sus smartphones o de su computadora portátil en clase. ¿Qué hacer para solucionarlo?

 

Por Maxine Joselow

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Probablemente no terminarás de leer este post sin sentir la irrefrenable necesidad de abrir una nueva pestaña o echar un vistazo a tu smartphone, especialmente si eres un estudiante universitario, según muestra un estudio reciente.

Los estudiantes pasan casi 21% del tiempo de clase usando un dispositivo digital para una actividad no relacionada con la escuela, como revisar un correo electrónico o alguna red social, de acuerdo con la investigación preliminar realizada por Barney McCoy en la Universidad de Nebraska, Lincoln. También revisan sus dispositivos digitales un promedio de 10.5 veces por clase.

Sus razones para distraerse varían. De los cientos los encuestados en 29 instituciones en todo Estados Unidos, alrededor de 63% dijo que usa la tecnología en clase porque querían aliviar el aburrimiento y mantenerse en contacto con sus amigos. Alrededor de 47% dijo que buscaba entretenimiento y 46% dijo que quería completar algún trabajo relacionado con la escuela.

Sin embargo, los encuestados reconocieron las consecuencias de este comportamiento. Alrededor de 89% de los estudiantes encuestados dijo que los dispositivos hacen que no presten atención, alrededor de 80% dijo que dispositivos hacen que se pierdan las instrucciones impartidas por los profesores y aproximadamente 38% dijo que molestaba a sus compañeros.

“A medida que los estudiantes se vuelven más expertos en tecnología, son más distraídos dentro del aula”, dice McCoy, que publicó un estudio similar en 2013 y espera publicar estos resultados en algún momento de este año.

“Esto no es exclusivo de los estudiantes”, dice. “Si nuestros teléfonos suenan o vibran, muchos de nosotros instintivamente los revisamos. Ni siquiera pensamos en ello nunca más.”

El problema de la distracción en el aula está motivando un debate entre los educadores. Muchos profesores sienten que necesitan crear presentaciones más atractivas para competir con la tecnología por la atención de los estudiantes, dice McCoy.

Marilyn Santiesteban, profesora de la Bush School of Government and Public Service de la Texas A&M University estaba cansada de ver a sus cientos de estudiantes mirando sus pantallas en clase. Así que el próximo semestre requerirá a sus estudiantes que dejen sus teléfonos en cajas en las puertas del salón. Si los estudiantes siguen distrayéndose con sus computadoras, también podría pedirles que las cierren en horarios establecidos.

“Podría convertirme en la persona más odiada en el campus”, dice Santiesteban. “Pero quiero que esto sea positivo, no punitivo. Y creo que todos podemos renunciar a nuestros teléfonos durante una hora sin que nada terrible ocurra.”

Riley Soward, un estudiante de segundo año en el Boston College, dijo que apoyaría la política en su escuela. “Tienes que ejercer una cierta cantidad de fuerza de voluntad para mantener la concentración, y revisar el correo electrónico y los mensajes de texto es sumamente tentador”, dice.

Pero las computadoras portátiles y no los teléfonos son el verdadero culpable, dice Soward, sobre todo porque los estudiantes ahora pueden usar iMessage para enviar mensajes de texto desde sus Macbooks.

La cuestión de la distracción digital también ha inspirado a los emprendedores. En el Eyebeam Center for Art and Technology, Steve Lambert diseñó la app web SelfControl, que bloquea el acceso a correo electrónico y ciertos sitios web durante un tiempo designado. El bloqueo no puede revertirse, incluso mediante la supresión de la aplicación ni reiniciando el equipo.

“Todos queremos revisar nuestro correo, es muy difícil cambiar los hábitos”, dice Lambert. “La gente me escriben diciéndome que SelfControl le ayudó a terminar su maestría o a pasar sus exámenes. Es bueno saber que he ayudado a escribir novelas o a conseguir títulos.”

Irónicamente, el problema de la distracción digital incluso ha inspirado una nueva app para smartphones. La app PocketPoints premia a los estudiantes que mantienen su teléfono bloqueado durante la clase, ofreciéndoles descuentos en negocios locales, incluyendo restaurantes, tiendas de ropa y salones de bronceado.

Mitch Garener y Rob Richardson pidieron una licencia para ausentarse de la Universidad Estatal de California en Chico el año pasado para desarrollar PocketPoints. En las primeras dos semanas tras el lanzamiento de la app, 30% de los estudiantes de Chico la habían bajado y alrededor de 25 empresas locales habían aceptado participar, dice Richardson.

Desde entonces, PocketPoints se ha extendido a otros cinco campus, incluyendo a la Universidad Estatal de Pennsylvania y la Universidad de Michigan. Este verano, representantes de la empresa se está preparando para lanzar la app en alrededor de 100 planteles adicionales.

“Muchas de las tiendas en las que nos concentramos eran de alimentos”, dice Richardson, y señaló que las tiendas locales de Subway y Brooklyn Bagel se sumaron al proyecto. “Sabemos que es un tema sensible para la economía de los estudiantes, y que es una de las cosas en las que gastan más.”

“No estamos diciendo que estemos resolviendo el problema de la distracción en clase, pero creo que estamos mitigando el problema ofreciendo una recompensa y un refuerzo positivo”, dice Garener.

Alissa Lannacchino, estudiante de Penn State, dijo que aprecia la intención detrás de la app. Algunos profesores de la Universidad Estatal de Pensilvania utilizan clickers para monitorear la asistencia, y muchos estudiantes se presentan sólo para registrar su asistencia y luego abstraerse en sus equipos, dice ella.

“Hay una clase con 600 chicos en la que si te sientas en la parte de atrás, literalmente ves las pantalla de todos”, dice ella. “Algunas personas están literalmente viendo Netflix toda la clase. Entonces, ¿para qué vienen?”

 

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