La reducción de la deuda pública, y la lentitud de la recuperación económica serán la prioridad en el encuentro del próximo jueves y viernes, afirmaron fuentes.

 

Reuters

 

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OTTAWA – Los funcionarios financieros de las principales economías del mundo estarán menos centrados en las “guerras de divisas” durante las reuniones de esta semana pese a la reciente atención sobre las agresivas políticas monetarias de Japón, dijo el martes un funcionario canadiense de finanzas.

Consultado sobre cómo los ministros de Finanzas y los banqueros centrales del Grupo de las 20 economías más avanzadas del mundo reaccionarán ante el enorme programa de compra de bonos de Japón y el impacto sobre su moneda, el funcionario sugirió que los problemas cambiarios no están tan candentes como en la última reunión realizada en febrero en Moscú.

La reunión del G-20 tendrá lugar en Washington el jueves y el viernes. Sigue existiendo una necesidad de un ajuste  coordinado del tipo de cambio para promover una recuperación económica más fuerte, dijo sin nombrar a ningún país el funcionario, que habló con la condición de no ser identificado o citado.

Canadá apoya las acciones de Japón para reactivar su economía y el G-20, en términos más generales, busca garantizar que las políticas monetarias de todos los países orienten sus economías domésticas y no los tipos de cambio para obtener una ventaja competitiva.

Estados Unidos advirtió a Japón la semana pasada que está observando atentamente sus políticas económicas, para asegurarse de que no apuntan a devaluar el yen.

El Banco de Japón lanzó un masivo programa de compra de bonos a principios de este mes para tratar de sacar a su economía del estancamiento.

Funcionarios de finanzas del G-20 también podrían abordar la sorpresiva caída en los precios del oro en sus conversaciones, pero solo como parte de una amplia evaluación de las perspectivas generales de los mercados financieros y la economía mundial, dijo el funcionario.

El debate incluirá las implicaciones de la crisis de Chipre sobre los precios de los activos y una pronóstico de hacia donde se dirigen esos valores, aseguró el funcionario.

Aún no existe un acuerdo sobre otra gran área de políticas coordinadas: la reducción de la deuda pública.

Los miembros del G-20 concuerdan en la necesidad de fortalecer su compromiso de reducir el déficit y la deuda más allá del 2016, pero no han acordado los detalles de dicho compromiso, dijo el funcionario.

Una de los temas de las negociaciones es si el objetivo de los europeos de reducir su propia deuda al 60% del Producto Interno Bruto podría ser aplicado a todos, sostuvo.

 

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