Hay que redescubrir nuestro Yo Personal, y que domine en toda nuestra vida; de lo contrario, al verse debilitado éste, el entorno ejecutivo te impondrá una máscara falsa de la que difícilmente te podrás deshacer, y sufrirán tú y los tuyos.

 

Una de dos: o llevas tu vida profesional al mundo personal o llevas tu vida personal al mundo profesional. En todas mis investigaciones y conversaciones con cientos de ejecutivos he descubierto que lograr una completa separación de la vida que llevas en ambos mundos es prácticamente imposible; siempre una personalidad va a dominar y conquistar a la otra. Ante la realidad de no poder tener una vida auténtica en lo personal distinta de una vida auténtica en lo profesional, la solución ideal es llevar la personal al territorio profesional. Lo contrario es letal para la esencia del individuo.

¿Qué pasa cuando un ejecutivo lleva su máscara o personalidad corporativa a su casa y con sus amistades? Quiere ponerle tiempos y espacios a todo, mide los minutos con los hijos, hace el amor bajo una rutina, habla con argot empresarial, evalúa a sus hijos como a sus colaboradores, compite contra sus amigos y los observa como observando a la marca competidora; quiere ser número uno en sus hobbies, y si no lo es, se estresa, pone por encima la búsqueda y administración ortodoxa del dinero, se autoflagela por no lograr ciertos objetivos sin espacio al error y comete la terrible falta de considerarse grande y exitoso en lo personal cuando logra algo en lo empresarial. Esto es terrible, yo lo viví un tiempo y no me funcionó. Descubrí que ser auténtico en ambas vidas es imposible, porque eventualmente una personalidad domina. Opté por llevar mi estilo de vida personal al profesional. Decidí que si alguien no quiere escuchar mis historias personales en juntas de negocios, si alguien considera mis valores espirituales y humanos como algo que estorba en la dinámica empresarial, o si alguien cree que tener una foto de mi hija en la pantalla de mi Mac le resta seriedad a mi computadora, pues ése es su problema, y no el mío. Decidí que jamás haría a un lado mis valores personales por lograr un éxito en la parte profesional. Decidí que jamás una llamada de mi hija o de mi mujer serían menos importantes que una llamada de un cliente, o que las vacaciones familiares se interrumpieran por un proyecto de negocios.

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Me deshice por fin de las máscaras (y miedos) estúpidas que uno se va creando desde la universidad (y que la universidad tristemente te motiva a crear) para construir reputación, para ser aceptado en el trabajo, para lograr el contrato.

Esas máscaras habían sido creadas por el miedo de no saber quién verdaderamente era en lo personal y esa personalidad corporativa eventualmente me convenció que era el verdadero yo, pero gracias a Dios hace poco pude descubrir que esa personalidad de consultor internacional era tan sólo una ilusión bastante dañina y contaminante para el Yo Real, para el Yo Auténtico. Dejar que tu entorno y personalidad profesional contamine y dañe tu entorno y personalidad personal le sucede a hombres y mujeres, no es exclusivo de un género.

Hoy hay una epidemia en las mujeres. Miles de mujeres están llevando su vida, estilos, lenguajes, procesos, miedos y presiones empresariales a su vida personal. Minimizan sus sentimientos maternales, sus instintos de colaboración y unión familiar, capacidades empáticas sociales, sus enormes atributos para dar y compartir, y sus valores espirituales, para darle paso y cabida a sus habilidades en procesos, cronogramas, estrategias, lenguaje y reportitis de su mundo empresarial.

Está por llevarse a cabo el Foro Forbes de Mujeres Poderosas, en el cual he recibido el honor de moderar un panel con prominentes mujeres. Ojalá podamos escuchar a algunas mujeres que han sido exitosas respetando y orgullosamente portando su Yo Personal, y no pertrechándose detrás de su Yo Empresarial.

Por ello todos deberíamos redescubrir nuestro Yo Personal, y que sea éste el que domine en toda nuestra vida; de lo contrario, al verse debilitado éste, el entorno ejecutivo, que es tan exigente y poderoso, te impondrá una máscara falsa de la que difícilmente te podrás deshacer después, y sufrirán tú y los tuyos…

 

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