A Melanie Verveer le dijeron un día que Hillary Clinton no era una buena candidata porque gritaba mucho y tenia y un peinado aburrido, entonces se puso a pensar en el porqué las mujeres que aspiran a un puesto de poder deben ser tan duramente juzgadas.

“La sociedad juzga a la mujeres con dobles estándares, mientras la ambición hace que una mujer sea mal vista, en los hombres la ambición es una cualidad para alcanzar metas”, explica.

Verveer comenta que el escrutinio al que las mujeres políticas y las líderes en general son sometidas resulta en un camino doblemente espinoso para quienes escalan y ganan poder.

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“Las mujeres son juzgadas por cosas que a los hombres no les señalarían. No sólo Hillary, que es una extraordinaria política, muchas mujeres son castigadas por como se ven, por ser ‘demasiado ambiciosas’, tenemos que dejar claro que la cultura de la ambición es sana sin importar el género”, expresa.

La conversación con Verveer estuvo conducida por la politóloga Denise Dresser, quien afirma que, pese a los avances en materia de equidad, aún queda mucho trabajo por hacer.

“No habrá equidad de género hasta que la mujeres dirijan la mitad de los países y los hombres la mitad de los hogares”, añade.

 

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