La rápida capacidad de expansión, así como la estandarización de sus procesos, convierte a las franquicias en un modelo de negocio atractivo para compañías con arraigo en el mercado que quieran ampliar sus operaciones.

Además, ofrece a los emprendedores una base importante a la hora de iniciar un proyecto propio; para algunos, representa la fórmula perfecta de autoempleo.

Esa forma de hacer negocios tiene el potencial de generar un considerable impacto económico en menos tiempo y con bajos riesgos.

Una opción interesante para quienes desean estrenarse en el mundo de los negocios con una pequeña o mediana empresa.

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El modelo de franquicia también resulta útil para los negocios establecidos que deseen un método rápido y seguro para expandirse.

Estadísticas de la Organización Internacional de Franquicias (IFA) demuestran que en un periodo de cinco años sólo 5% de los negocios independientes sobrevive, mientras que en el caso de las franquicias este porcentaje es de 95%.

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Igualmente, en Estados Unidos 10% de la actividad económica del sector privado es generada por las franquicias, quienes emplean a más de 18 millones de personas.

En América Latina, Brasil y México son los países más desarrollados en cuanto a franquicias se refiere, contando en 2014 con 814 y 730 franquicias, respectivamente.

Estas tienen 50,028 y 42,000 puntos de venta (entre franquiciados y propios) y generan US$13,900 y US$7,300 millones en facturación, respectivamente.

En el caso de República Dominicana, los antecedentes de la entrada de las franquicias están marcados por la comida rápida, con la incursión en la década de los años 70 de Kentucky Fried Chicken, y del lado de los servicios, con la entrada de las empresas de alquiler de vehículos, con Budget renta car, entre otras.

El crecimiento más agresivo se produjo a finales de la década de los 80 hasta mediados de los 90, lapso en el cual múltiples franquicias extranjeras se establecieron en territorio nacional.

Hace unas décadas era complicado adoptar el formato de franquicia en el país. El era tema muy desconocido y la consultoría no era especializada, explica Alfonso Rivera, especialista en el tema.

Alfonso cuenta que los emprendedores interesados en franquiciar su negocio lo primero que intuían era la necesidad de un contrato, el contrato de franquicia. Pero transcurría poco tiempo para que evidenciara que las franquicias son mucho más que un simple contrato.  Comenzaban las interrogantes comerciales, financieras, operativas y mercadológicas.

A continuación, Forbes República Dominicana te presenta tres de las franquicias más importantes en el país.

Domino’s Pizza

FDH Consulting lo tiene bien claro. A la hora de invertir en nuevos negocios no asume riesgos innecesarios, prefiere optar por modelos probados que garanticen frutos en el largo y mediano plazo.

Esa empresa tiene los derechos de la marca internacional de comida rápida Domino’s Pizza y recientemente adquirió los derechos de los restaurantes P.F. Chang, abriendo hace poco su primer establecimiento en el recién estrenado centro comercial Downtown Center.

María Vásquez, directora general de FDH Consulting, explica que decidieron adherirse a Domino’s Pizza porque provee un sistema de gestión probado en todo el mundo.

Además, la integración a un sistema empresarial mucho más grande les permite beneficiarse de la constante innovación y actualización que realiza la marca a nivel internacional, ya que cuenta con personas encargadas específicamente de eso.

“Las franquicias te ofrecen una marca que ya tiene reputación en su industria y por su credibilidad te permite entrar mejor a un mercado”, comenta.

Vásquez explica que se decidieron por esa cadena de pizzas, instalada en el país hace 25 años, porque cuenta con la experiencia en un segmento que se podía prever que experimentaría un alto crecimiento, de la mano de la introducción en el mercado local del servicio de repartición a domicilio. “La entrega a domicilio era en ese entonces el futuro”, afirma María.

Servi-Dental Plus

Hace tres años que Rudy Jiménez se embarcó en el proyecto de convertir su negocio en una franquicia, después de trabajar durante 20 años en el mercado de los servicios dentales y cinco clínicas en la provincia La Altagracia.

La gestión de cinco sucursales le dejó medio camino para transformar a Servi-Dental Plus en un modelo de negocio capaz de ser comercializado a otros empresarios.

Gracias a la afiliación con la Cámara de Comercio de su provincia entró al Proyecto Franquicias del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el que obtuvo la asesoría para crear la estructura de esta nueva franquicia de cuidados bucales.

Una exposición sobre el tema de franquicias a la que asistió, organizada por la Cámara de Comercio y Producción de Santiago de los Caballeros, hizo que Jiménez se percatara de que ese era el nuevo paso que debía de dar su negocio.

Los técnicos del BID y la Cámara de Comercio y Producción de Santiago evaluaron las condiciones de Servi-Dental Plus y determinaron que contaba con las condiciones necesarias para convertirse en una franquicia factible y exitosa.

“Nos hicieron un examen para ver si podíamos aplicar como franquicia y pasamos en más de un 94%”, recuerda Jiménez. Tardaron ocho meses de preparación, de conformación de la estructura, manuales y estandarización.

Don Emilio Coffee Shop

Pasión y persistencia describen a los hermanos Edwin de Jesús y Dimas Rafael Lora, propietarios de la franquicia de cafetería Don Emilio Coffee Shop, en su natal Santiago de los Caballeros.

El negocio cuenta con siete sucursales, ubicadas en Santiago, San Francisco de Macorís y Puerto Plata, con ventas ascendentes que motivan a sus propietarios a seguir innovando en el arte del pan relleno de jamón y queso.

Los hermanos Lora iniciaron en 2003 como panadería-repostería. Tres años después de batallar, el proyecto sucumbió por la falta de liquidez y porque ese tipo de empresa demanda cierta estructura que a ellos les faltaba.

Entonces, relata Edwin, decidieron introducir una línea de sándwich y, ya con los conocimiento de panadería, lo combinaron con el delicatessen y embutidos.

La innovación es una de las fortalezas que ha hecho posible que el negocio permanezca y crezca. No se limitaron a recetas de emparedados tradicionales que se encuentran fácilmente en el mercado, sino que se dejaron llevar por el espíritu creativo, atendiendo a las necesidades y gustos de los clientes. Y les funciona.

La conformación de la franquicia costó 30,000 dólares, de los cuales 12,000 dólares fueron subsidiados por el BID y la Cámara de Comercio y Producción de Santiago.

El costo neto de la elaboración de los manuales, la estandarización y la capacitación fue de 12,000 dólares. Cuando completaron la estructura de franquicia, empezaron el proceso de expansión, vendiendo un modelo probado en el que confían plenamente.

 

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