Donald Trump, presidente de Estados Unidos, no quiere a los indocumentados. Pero cada año los millones de mexicanos, quienes salieron de su país en busca de ganar dólares trabajando en las cocinas y cajas de restaurantes, jardines, en la pizca, así como la construcción de residencias y cuidando personas de la tercera y niño, pagan 11,643 millones de dólares (mdd) de impuestos locales y estatales en Estados Unidos.

“En ninguna ocasión, Donald Trump ha hablado sobre las contribuciones realizadas por los indocumentados en Estados Unidos, pero nos ha tirado odio y señala a los mexicanos como los generadores de los peores males”, asegura Augusto Aquino, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes (AVA) en Chicago.

“Los inmigrantes mexicanos y del mundo contribuimos con el pago de impuestos a Estados Unidos, por lo que nos convierte en los contribuyentes que más aportan a la economía”, señala en una entrevista con Forbes México.

Este hombre representa a más de 1,000 vendedores ambulantes en las calles de la capital de Illinois, en donde todos los días lucha para vender productos, alimentos y otros bienes como si estuvieran en las calles de la Ciudad de México. Hasta allá se llevaron el “llévele güera… llévele güera, qué le damos…”

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“Sin el trabajo y los impuestos pagados del inmigrante se cae la economía estadounidense”, manifiesta el vendedor ambulante, quien ha sostenido una lucha por conservar su fuente de empleo en Chicago, una de las ciudades santuario prohibidas por el presidente de Estados Unidos.

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Anualmente, son pagados 11,643 millones de dólares por parte de los indocumentados mexicanos y del resto del mundo a los gobiernos estatales y locales en Estados Unidos, según el Instituto de Tributación y Política Económica (ITEP, por sus siglas en inglés).

Si todos esas personas se les permitiera obtener una residencia, o bien el gobierno estadounidense hiciera una amnistía para convertirlos en ciudadanos con documentos pagarían 2,126 millones de dólares. En decir, cada año meterían a las arcas de las autoridades más de 13,770 millones de dólares.

California es la entidad que más recauda impuestos de los ilegales, quienes muchos trabajan en el sector servicio, construcción, agricultura. Todos ellos entregan 3,170 millones de dólares al gobierno de California.

Texas es el segundo estado donde más se obtiene ingresos por concepto del cobro de gravámenes, ya que ingresa al menos 1,542 millones de dólares. Nueva York ocupa el tercer puesto 1,108 millones de dólares e Illinois está en la cuarta posición 743 millones de dólares. En los 50 estados pagan los ilegales sus impuestos en tiempo y forma.

 

El gobierno de Estados Unidos se aseguró de que los indocumentados paguen sus impuestos en tiempo y forma, asegura Rafael Alarcón Acosta, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Han catalogado como delito grave no pagar impuestos, pero es algo que no los blinda de la deportación a los mexicanos y a otros extranjeros que viven en la nación gobernada por el millonario Donald Trump.

“El hecho de que los indocumentados paguen impuestos puede que sea un factor de ayuda para pelear un caso de deportación” como lo ha planteado el presidente republicano, agrega el especialista en temas migratorios.

En 1982, en una investigación donde participaron Rafael Acosta y otros investigadores se determinó que “de 285 migrantes mexicanos que trabajaron en Estados Unidos de manera indocumentada, al menos 84 % reportó que se les dedujeron impuestos de sus salarios”.

“En el caso de los migrantes documentados mexicanos entrevistados, el porcentaje de los que reportaron que se les dedujeron impuestos, fue de 92%, un poco más alto” respecto al resto de las personas entrevistas, comenta Alarcón Acosta.

Los patrones deducían los impuestos a los trabajadores mexicana, a pesar de muchos recibía las compensaciones en efectivo y otros en cheques, recuerda el investigador del Colef.

“Desde entonces la mayor parte de los indocumentados pagaba impuestos, además de que el gobierno de Estados Unidos diseñó unos números de seguro social para que los indocumentados paguen impuestos, a pesar de que ese servicio no esté a su nombre”, explica.

“Aquí en Estados Unidos hasta para ir al baño tiene que pagar, no se les escapa nada y todo lo tienen bien controlado”, cuenta el vendedor ambulante en Chicago.

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No existe una persona que deje de pagar impuestos por un año, porque al otro año le sale triple por los altos recargos, recuerda presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes, quienes año tras año buscan conservas sus carritos para vender desde frituras, hot dogs y comida como si estuvieron en una de las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Aparte de pagarle al gobierno los impuestos, también se destina de nuestros ingresos más de 500 dólares al año para la adquisición de licencias como vendedores ambulantes en Chicago, cuenta Augusto Aquino.

“El mexicano viaja a Estados Unidos a trabajar, pero también a comprar y cada vez que consumimos en cada local y cada tienda nos cobra impuestos. Además de que compramos casas, automóviles, rentamos departamentos y nos gusta vivir bien”, expresa. Por tener todos esos servicios se les cobra en algunos productos una especie de impuesto al valor agregado (IVA), en otros pagan predial y otros gravámenes que son cargados a los ingresos de los trabajadores.

“Si eres dueño de una casa en Chicago estás obligado a pagar aproximadamente 4,000 dólares al año de impuestos, pero si tu compras una vivienda para que la rentes; entonces te cobran 8,000 dólares”, detalla el mexicano avecindado en un suburbio de Chicago.

La vida es cara en Chicago y no existe ninguna manera de recuperar los impuestos pagados, que muchos terminan invertidos las escuelas públicas de Illinois, concluye Augusto Aquino.

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