Por Norbert Monfort*

Nadie dudaría que fue Leónidas, aquel que lideró la batalla de las Termópilas contra los persas, el mismo de la película 300 (del año 2006), quien impulsó (desde su natural personalidad de líder) el ambicioso proyecto de frenar el numeroso avance persa con apenas un puñado de guerreros.

Sin embargo, poco énfasis se le ha puesto a la otra cara de este rey espartano, que, para organizar su campaña, tuvo que librar batalla en dos frentes: en el paso de las Termópilas… y en el Consejo Espartano, donde no todos estaban de acuerdo con ir a la guerra. El apoyo del Consejo era fundamental para destinar recursos al ejército y asegurar un triunfo definitivo.

Mientras Leónidas marchó a las Termópilas para enfrentar al enemigo (lo que refleja su liderazgo orientado a objetivos), su esposa Gorgo permaneció en Esparta como portavoz de su esposo y rey. Pero no estuvo ociosa: desde que el ejército partió a la guerra, no cesó nunca en la tarea de velar por todos los asuntos de Estado, hablando en nombre del pueblo y buscando el apoyo necesario para derrotar a los persas. Esto era algo muy raro en aquellas épocas, cuando las mujeres no ocupaban papeles importantes ni les permitían hacer las mismas tareas que los hombres. Sin embargo, la situación era distinta en Esparta, y Gorgo tuvo un rol fundamental al cuidar todas las cuestiones que estaban “alrededor” de los objetivos.

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¿Qué clase de liderazgo domina más, en el mundo de hoy, en las organizaciones? ¿El de Leónidas, orientado a objetivos, o el de Gorgo, enfocado en una visión 360? Esto es lo que se conoce, tradicionalmente, como liderazgo masculino y femenino, respectivamente, pero con una aclaración importante: no significa que, en ambos casos, estemos hablando de liderazgo de varón o de mujer… Cualquier persona, independientemente de su sexo, puede ejercer alguna de las dos clases de liderazgo. Y, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos en el umbral donde el liderazgo femenino cobrará un protagonismo sin precedentes en la historia de las organizaciones, fruto de las generaciones talentosas y diversas que hoy pueblan las empresas.

¿Qué conviene más para prosperar en un mundo VUCA (de incertidumbre) como el de hoy? Según el liderazgo femenino, el desafío pasa por la empatía para leer a las personas y adelantarse a los cambios, por el fomento a las relaciones personales y el aumento de la mira para que no sea verticalista, sino horizontalista, por estimular el pensamiento crítico y crear entornos que valoren la experimentación, la diversidad y la capacidad de aprendizaje.

El liderazgo masculino, únicamente enfocado en los objetivos, es importante, sí, pero no suficiente, así que ya no alcanza para “vencer al enemigo”.

La película 300 muestra, sobre el final, el discurso de Gorgo ante el Consejo: “No vengo a hablarles sólo como su reina. Vengo como una madre, como una esposa. Vengo como una mujer espartana. Y vengo con gran humildad. No deseo representar a Leónidas. Sus acciones ya hablan más fuerte que mis palabras. Deseo representar a todas las voces que nadie oye: madres, hijas, padres, hijos”.

La estrategia de Gorgo es, lo repetimos, una de horizontalidad: ella no sólo está viendo el final del camino (una potencial victoria), como la mayoría de los espartanos… está enfocada en todo lo que sucede en la mitad del camino, buscando cabos sueltos, velando por el bienestar general del pueblo, es decir, asegurándose de que, no por salvar el árbol más alto, se pierda el bosque. Y, al final, su discurso fue el que inclinó la balanza en el Consejo para involucrar a más gente en el proyecto de guerra de Leónidas.

El liderazgo femenino es de 360 grados: representa un estilo integrador, que suma visiones y opiniones de muchas fuentes diferentes y no se queda en un reduccionismo, por más importante que sea. La búsqueda de un consenso, de un diálogo, de un sano feedback basado en la colaboración, puede poner en marcha, en cada organización, un estímulo extraordinario para enfrentarnos a los cambios y asumir los riesgos de todos los desafíos que el siglo XXI nos tiene preparados.

*CEO de Monfort Ambient Management y profesor del ESADE.

 

Contacto:

Twitter: @monfortnorbert

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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