Pocas series de televisión han marcado tanto a toda una generación de niños, y no tan niños, como Dragon Ball, un fenómeno de masas que revitalizó el anime en el mundo occidental, y que próximamente estrenará en la pantalla grande su última película.

 

EFE

 

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En la nueva película de “Dragon Ball”, “La batalla de los dioses” que próximamente se estrenará, tras una épica batalla, el héroe Goku vence al monstruo Majin Boo y la paz vuelve a reinar en la Tierra, pero Bills, dios de la destrucción, oye hablar de Goku y sospecha que la profecía es cierta: pronto un nuevo supersaiyajin se enfrentará a él.

Los admiradores de Goku están ansiosos con el estreno, a partir de septiembre, del último largometraje oficial sobre la popular franquicia.

“Dragon Ball” está considerada la primera serie adulta de animación con éxito universal y ha supuesto un fenómeno que ha colocado en primera línea mundial este género con origen en el país nipón, popularizado bajo el nombre de “anime”.

 

Una serie con mensaje

La serie televisiva se dividía en las etapas “Dragon Ball”, “Dragon Ball Z” y “Dragon Ball GT”, que mostraban a su protagonista como niño, adulto y abuelo, respectivamente; aunque solo las dos primeras contaron con la participación activa de Toriyama, y la última, obra de Toei Animation, no cuajó tanto entre los espectadores.

A su vez, cada etapa se divide en distintas sagas, que muestran los variados enfrentamientos de Goku con sus enemigos, en apariencia inofensivos pero mortíferos y progresivamente poderosos; si bien la bondad del héroe, tras vencerlos en un proverbial y legendario último combate, propicia que muchos de sus rivales terminen por convertirse en sus aliados.

La primera etapa, de 153 capítulos, narraba los orígenes de Goku, enviado a la Tierra por su padre tras el exterminio aparentemente total de su raza, saiyan, unos violentos extraterrestres conquistadores de planetas.

La naturaleza de un saiyan es esencialmente destructiva, especialmente a la luz de la luna cuando muchos de ellos se transforman en un salvaje “ozaru”, o mono gigante, pero la personalidad de Goku se altera cuando cae por un barranco y se golpea la cabeza, accidente que le transforma en un guerrero más tranquilo y con un noble ansia de mejora individual.

Las distintas peleas en las que Goku trata de entrenar, ganar competiciones y aprender nuevas técnicas de combate se entrecruzan con la búsqueda de las siete bolas del dragón, capaces de conceder prácticamente cualquier deseo a quien las pueda reunir, una gesta en la que se enfrentan el protagonista y el demonio Piccolo Daimaoh, quien aspira a dominar el mundo.

La primera etapa de “Dragon Ball” se cierra con la victoria del héroe tras el último Torneo de Artes Marciales, en el que perdona la vida a Piccolo Jr., hijo de su fallecido archienemigo, y lo transforma en su aliado; una de las constantes de esta serie con mensaje, que también apuesta por el afán de superación personal y la nobleza de corazón.

 

El regreso de los Saiyajin y el futuro de Dragon Ball

“Dragon Ball Z” nos muestra en casi 300 episodios a un Goku ya adulto, casado y con un hijo, Son Gohan, que descubre su origen extraterrestre y se enfrenta a otros supervivientes de su planeta, como Raditz, Nappa o el príncipe Vegeta; puntas del iceberg que supone su nuevo enemigo, Freezer, conquistador planetario y responsable del genocidio de la raza del protagonista.

Las nuevas batallas provocan, en una ocasión, la muerte del héroe, que solamente será resucitado gracias a las bolas del dragón, y preparan el terreno para la leyenda del supersaiyajin, un guerrero definitivo de inmenso poder.

Ese poderoso luchador podría ser el noble Goku, en una búsqueda por su propia identidad que se mezcla con batallas con rivales como Célula o Majin Buu, tras cuyas derrotas arranca esta “Batalla de los Dioses”, que podría comprometer aún más la continuidad con el presunto futuro que describía la denostada “Dragon Ball GT”, para alegría de los incondicionales de la serie.

 

Regresa el padre pródigo

La nueva cinta supone el retorno del dibujante manga Akira Toriyama a la franquicia, casi veinte años después de su última implicación documentada, en 1995; y si bien los proyectos posteriores contaron con su sello personal, su participación tuvo lugar más en la sombra y no con un crédito oficial.

Tras varios episodios especiales de televisión, tres hora en DVD, diecisiete películas de animación y dos con actores reales, los fans más entusiastas confían en que esta última entrega siente las bases para el regreso de su serie favorita, un rumor espoleado durante los últimos meses en torno al símbolo mundial del anime, que pervive en pleno siglo XXI con más fuerza que un supersaiyajin.

 

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