¿Deseas crear una mejor versión de ti mismo? Sigue estos 5 pasos que te ayudarán a duplicar tu éxito, tanto personal como profesional.

 

En el momento en que decides conquistar a esa persona especial mostrándole tus cualidades o ventajas competitivas y luchando con pasión, no sólo eres conquistador, eres vendedor. Cuando comparas los precios del súper para optimizar tus recursos, no eres ahorrativo y mucho menos codo, eres investigador de mercados. Cada que te detienes a revisar la colorimetría de tu vestimenta antes de una junta importante o una entrevista de trabajo, no eres minucioso o metrosexual, eres publicista. Las veces que en el trabajo logras conseguir acuerdos y lograr la cooperación tanto de enemigos como amigos, no eres conciliador, eres publirrelacionista.

Todo esto, por poner un ejemplo de que nuestro nombre es una marca y la reputación que generamos no es otra cosa que un posicionamiento de mercado que nos llevará por un camino de éxito o fracaso.

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A continuación te presento algunos puntos que te ayudarán a despertar a ese marketer interno si desea crear una mejor versión de ti mismo:

  1. El producto ya no importa, los beneficios sí
    El más eficiente y perfeccionista se ha convertido en el más novato. El que invierte tiempo en desarrollar productos o servicios perfectos no está canalizando inteligentemente su tiempo. Muy atrás quedó la época en que los productos buenos se vendían solos; sólo quedó quien piensa eso. Si quieres sobresalir en tu vida personal debes encontrar la manera de volverte funcional para los demás; el éxito llegará para ti si contribuyes a lograr el éxito de la gente alrededor de ti. Los religiosos y las grandes personalidades concuerdan: “Dios ayuda a los que se ayudan.” Haz la tarea de los demás, y ellos contribuirán a que la tuya sea más ligera. En innovación no existen los líderes, sino los equipos.
  2. Desarrolla tu propuesta de valor personal
    Dicen que el hombre se hizo hombre cuando logró diferenciarse de la naturaleza. Muy cierto. Puedes ser el más guapo, el más inteligente, el más divertido o el más determinado, y al final puedes ser bueno en muchas cosas, pero es obligatorio diferenciarte y ser el mejor en alguna. Lamentablemente, la mente humana es limitada y necesita de arquetipos para clasificarte. No lo hagas difícil y decide qué quieres ser para los demás, pero, sobre todo, qué quieres ser para ti mismo.
  3. Logra un posicionamiento claro de acuerdo con tus objetivos
    Al Ries nos decía que el posicionamiento viene desde el nombre. Incluso nos sugiere que si no tienes un nombre adecuado es conveniente cambiarlo, para que los demás lo recuerden y hablen continuamente de ti. Una vez que defines tus objetivos, la estrategia va a fluir de mejor manera. Reflexiona en el lugar que ocupas en la mente de tus familiares, amigos y compañeros de trabajo; si es diferente de tu autoimagen, es decir, de la percepción que tienes de ti mismo, hay aún mucho por hacer.
  4. Aprende los beneficios de la segmentación
    Tú no estás diseñado ni tienes la obligación de agradarle a todo el mundo. La exclusividad perdería sentido si no entendieras este principio. Decide lo que quieres en la vida: tipo de pareja, porcentaje de ingresos, calidad de vida, tipo de familia, entre otras cosas. Enfócate en eso y olvídate de buscar la aceptación del resto. El todo jamás será tuyo, pero la buena noticia es que no necesitas de eso para ser feliz. No te focalices en los excesos; más vale hacer lo necesario. Sonríe. Sonríe mucho.
  5. Logra un marketing directo, face to face y sin ataduras
    Personalizar se ha vuelto necesario. Nada es tan hermoso como decirle a alguien, de frente, lo que piensas. Cada vez que tengas amigos, que no te aflija preguntar por el valor agregado o cualidades que vieron en ti; en contraparte, si llegas a sufrir situaciones de rechazo, rescata las causas que las provocaron. Esto es una encuesta. Recuerda que toda queja es un regalo, ya que te da información valiosa que te puede ayudar a crecer como ser humano. No rechaces el rechazo, ya que se da en la naturaleza, y sin él tampoco existiría la aceptación.

Lo pensemos o no, todos tenemos un mercadólogo interno, y entre más rápido lo asumamos y mejor lo tratemos seremos capaces de duplicar nuestro éxito, tanto personal como profesional, con resultados asombrosos. Un mercadólogo es un poeta con mente de matemático, escuché en la universidad y le daré amén ahora.

 

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