Las medidas para facilitar el pago de cuotas obrero-patronales a las empresas, difundidas el pasado lunes por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), podría ser insuficiente para la mayoría de las pequeñas empresas que tienen poco espacio de maniobra y ahorro para enfrentar la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria. 

Esta acción no localiza a las pequeñas empresas ni toma en cuenta el impacto de las medidas para contener la expansión del coronavirus Covid-19 de los diferentes sectores, apunta Alejandra Macías, directora de investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). 

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De acuerdo con el anuncio del Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) las empresas tendrán la opción de diferir el pago de las cuotas-obrero-patronales hasta 48 meses, pero también se generarán actualizaciones y recargos. 

El beneficio de suscribir este convenio es que la tasa de interés por plazo mensual oscila entre 1.26 por ciento y 1.82 por ciento, en función del plazo elegido desde el momento de su formalización, de acuerdo con los lineamientos establecidos en el anunció del IMSS. 

El convenio establece que el importe inicial a cubrir será 20% de la cuota patronal y 100% de la obrera y diferir el resto hasta por un máximo de 48 meses. 

“Los impactos en las empresas de acuerdo al sector o su giro serán distintos y cada una de las empresas tendrán que evaluar si este plan les conviene o no, la decisión de diferirlas tiene un costo incluido, puede ser un costo diferente a circunstancias normales pero al fin y al cabo es un costo”, considera la especialista.

Previo a este anuncio el CIEP propuso la condonación del pago de cuotas obrero-patronales hasta por tres meses  que podría fungir como una disminución de pago de impuestos y con ello liberar el ingreso disponible para solventar costos generados por las acciones implementadas para afrontar la crisis sanitaria. 

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La medida se aplicaría a los trabajadores asegurados por el IMSS que perciben menos de 13,205 pesos mensuales, con el objetivo de conservar el empleo formal, sobre todo de los que menos ganan. 

“La idea con esta medida es que se protegieran los empleos formales de las personas que ganan menos, que son las más vulnerables, es como un compromiso de yo gobierno dejas de pagar esas cuotas y evidentemente se tendría que pagar cuotas obrero patronal para el IMSS, pero a cambio no me despides a la gente, esa es la racionalidad detrás de esa acción”, explica Macías. 

El organismo calcula que el costo en el gobierno federal por cubrir la caída de los ingresos del IMSS, la falta de ahorro en la cuenta individual del trabajador y la falta de contribución por parte del patrón al fondo de vivienda sería del orden de 0.64% del PIB. 

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