La confianza en que la economía estadounidense esté finalmente en camino a un crecimiento más enérgico aumentó, pero la preocupación por la salud de China limita ese optimismo.

 

Reuters

WASHINGTON – La confianza en que la economía estadounidense esté finalmente en camino a un crecimiento más enérgico aumentó, pero la preocupación por la salud de China, uno de sus mayores socios comerciales, está limitando ese optimismo.

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El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, a menudo menciona el resurgimiento de la economía local y un sondeo de Reuters realizado la semana pasada y publicado el miércoles mostró que la fe en la resistencia económica de EU es generalizada.

Los economistas estiman que el Producto Interno Bruto de Estados Unidos -la suma de toda la producción económica de país- crecerá un 2.7% este año y un 3.0% en el 2015 y el 2016.

Si eso se verifica, la economía estadounidense crecería con una fortaleza de más o menos medio punto porcentual más de lo que lo ha hecho desde fines de la recesión del 2007-2009.

Las previsiones para el PIB de Estados Unidos se mantuvieron sin cambios desde el mes anterior, una señal de que las expectativas para este sendero de mayor crecimiento se asientan a pesar de algunos datos flojos en meses recientes.

Muchos analistas creen que el despegue hacia un crecimiento más sólido ya se ha producido.

“Deberíamos ver un repunte en el segundo trimestre”, dijo Scott Brown, economista de Raymond James.

Sostuvo que la debilidad del primer trimestre probablemente reflejó el mal tiempo y resultaría temporaria.

Como la expansión se frena en gran parte del mundo en desarrollo y sigue siendo esquiva en Europa y Japón, Estados Unidos jugará un papel crucial para impulsar la economía global este año.

Aún así, tras seis años de debilidad estadounidense, los analistas están atentos a qué es lo que podría salir mal.

 

China preocupa

En el sondeo de Reuters, los analistas dijeron que el mayor peligro para la economía global este año era una abrupta desaceleración de China o, directamente, una crisis financiera allí.

Una serie de incumplimientos crediticios en China ha generado preocupación en Wall Street.

“Los riesgos para el crecimiento de China lucen más serios ahora que el año pasado”, escribió en un informe Johanna Chua, analista de Citi.

China es el segundo socio comercial de Estados Unidos después de Canadá, por lo que un freno económico abrupto allí o una recesión dañarían a la demanda de las exportaciones estadounidenses.

Sin embargo, si bien la economía creció a su tasa más lenta en 18 meses en el inicio del 2014, tuvo un desempeño algo mejor de lo previsto, mostrando cierta mejoría en marzo.

Aparte, los problemas de China probablemente depriman a los precios globales de las materias primas, colocando una indeseable presión a la baja sobre la inflación en Estados Unidos y otros países.

Los precios al consumidor de Estados Unidos subieron sólo un 1.7% en el año a marzo, sin contar alimentos y energía, mientras que algunas mediciones de la inflación son todavía más débiles.

Los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos desearían ver una inflación más cerca del 2%, para que la economía tenga algún margen con respecto a la denominada “zona de riesgo” de una potencial deflación.

El sondeo halló que los economistas creen que la inflación subyacente de Estados Unidos repuntará al 2% el próximo año, con una caída de la tasa de desempleo a 5.9%. La desocupación se ubicaba en el 6.7% en marzo.

Una desaceleración más brusca en China amenazaría al panorama tanto del empleo como de la inflación en Estados Unidos, lo que a su vez podría llevar a la Reserva Federal a mantener las tasas de interés en sus actuales mínimos históricos por más tiempo de lo que actualmente se cree.

 

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