Mountain Nazca

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“Imagina que acabamos de llegar a una gran fiesta y llevamos apenas 15 minutos ahí. La música nos gusta, los bocadillos están muy bien, el ambiente (en general) está puesto para pasar un buen rato”.

Ésta es la analogía que utiliza Jaime Zunzunegui para explicar el momento que vive hoy el emprendimiento en nuestro país.

Hace este señalamiento con conocimiento de causa. Y es que, desde hace tres años, está detrás de la firma mexicana de Venture Capital Mountain Nazca, que, desde su fundación, en 2014, ha invertido poco más de 95 millones de dólares (mdd) en un total de 20 compañías, 13 mexicanas y siete extranjeras.

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Dentro de su portafolios, hay firmas de todo tipo de segmentos. Kavak, por ejemplo, busca transformar, en México, la experiencia de compra y venta de autos usados; mientras que, con tecnología, Miroculus intenta, en Estados Unidos, combatir enfermedades como el cáncer.

Jaime está seguro de que, hoy, México no sólo tiene en sus manos un ecosistema emprendedor bastante sólido, sino que vislumbra un potencial de crecimiento grande a futuro.

“Creo que el país ya logró desarrollar la infraestructura necesaria para su ecosistema emprendedor; tiene empresas que nacen, empresas más desarrolladas, aceleradoras, universidades que están en este canal, fondos locales y extranjeros interesados en invertir… [Tiene] todas las piezas necesarias para que esto funcione”, explica Zunzunegui, en entrevista.

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Todo se ha conseguido, explica, superando situaciones que, en su momento, parecieron dificultosas, como lo fue, a principios de 2018, la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), organismo que se había encargado de impulsar el ecosistema empresarial desde el gobierno.

“Sin duda, el Inadem jugó, en su momento, un papel muy importante para el desarrollo inicial del emprendimiento en México, porque nos ayudó a levantar varios fondos nuestros de entre 50 y 100 millones de pesos (mdp). Entonces, sí lo extrañamos; pero, la verdad, en general, ya estamos hoy en otro momento”, asegura.

Zunzunegui lo dice de esta manera, básicamente porque, en los últimos años, México ha ido desarrollando no sólo a todos los jugadores que parti- cipan en este ecosistema, sino porque, específicamente, en el renglón del capital, también se ha crecido bastante.

Tan sólo en los últimos siete años, en nuestro país las inversiones en startups provenientes de fondos de Venture Capital crecieron considerablemente, al pasar de 16.9 mdd, en 2013, a 717.6 mdd, en 2019, de acuerdo con Pitchbook Data.

Este crecimiento exponencial se logró, entre otras cosas, por dos factores: por un lado, la consolidación de los fondos locales, como lo es, precisa- mente, el que encabeza Jaime Zunzunegui; y, por el otro, la llegada de grandes fondos globales, tanto a México, como a Latinoamérica en general.

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Este fenómeno comenzó en 2016, con la llegada de Accel, fondo de Palo Alto, California, que se aventuró a saltar a la región. Después, le han seguido también, sólo por mencionar algunos, otros fondos de peso, como SoftBank, Andreessen Horowitz y Valar.

Actualmente, nueve de las 10 firmas de Venture Capital más importantes del mundo ya tienen presencia aquí.

La llegada de SoftBank y de todos estos jugadores ha sido positiva y fundamental para el desarrollo de los ecosistemas de México y Latinoamérica. Veo que existe un interés de todos ellos por invertir aquí”, menciona Zunzunegui.

PENDIENTES POR DELANTE

No obstante todo este avance positivo experimentado por el emprendimien-to en el país y en la región durante los últimos años, aún son varios los pendien- tes en los que, considera el directivo de Mountain Nazca, se debe trabajar en esta parte del mundo para continuar con su fortalecimiento.

Zunzunegui dice que hay tres cosas a las que se les tiene que poner atención y continuar empujando para que sucedan.

La primera de ellas es que los fondos que hoy están invirtiendo en startups empiecen a tener más salidas, es decir, que vendan a otros jugadores las participaciones que hoy tienen en estas compañías, con el objetivo de recuperar e incrementar el capital colocado, para reinvertir.

“Necesitamos que este tipo de cosas empiecen a suceder más, que se vea que las empresas de la región son capaces de generar retornos atractivos para quienes deciden poner su dinero en ellas”, apunta.

Segunda: Tenemos el reto de que se generen, en toda Latinoamérica, más historias de éxito que le demuestren al exterior el buen potencial emprendedor que se está gestando, poco a poco, de este lado del planeta.

“Latinoamérica está necesitada de más historias bárbaras de emprendimiento, al estilo de las que ya han generado em- presas como Cornershop, Rappi, Kavak, Clip o Konfío, las cuales muestran que es posible generar buenos resultados… y que también son emocionantes”, comenta.

Tercera: Es pertinente que nazcan nuevos emprendimientos de aquellos que hoy están siendo ya exitosos, y que sus founders o colaboradores internos se aventuren a abrir más compañías.

“Me encanta que tengamos muchas nuevas personas queriendo emprender, pero también me gusta muchísimo que estemos empezando a ver a los ex Cabify, a los ex Linio, y muchos otros que ya tienen experiencia en startups, intentando abrir nuevas compañías. Eso va hacer que todo detone mucho más rápido, porque ellos ya conocen el camino que deben seguir”, dice Zunzunegui.

 

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