El mercadólogo exitoso, es aquel con filosofía Socrática de “Yo sólo sé que no sé nada” y está ávido de aprender, cuídense de los auto nombrados gurúes o expertos porque en un ambiente tan cambiante y dinámico como el actual, esos, no existen.

 

 

Big Data, publicidad nativa, marketing programático, subastas de términos, real-time marketing, webanalytics, brandreadiness, shopper marketing; etc.,etc. – Los vertiginosos cambios tecnológicos y en innovación están transformando la disciplina del marketing, lo que representa un interesante desafío para los profesionales dedicados a ella, pero sobre todo para aquellos con inclinaciones creativas y cero lógica digital con perspectivas de datos.

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Y es que a estos ejecutivos no solo les están afectando las fronteras obvias de la edad, las cuales con un simple seminario o diplomado podrían ponerlos al día en dichos temas; sino también la forma estructural de pensar y el como las empresas para las que trabajan limitan dicho balance.

Pero por el otro lado, ¿Están ya los jóvenes mercadólogos totalmente equipados para sustituir a sus mayores y hacer frente a las exigencias y la presión que implican el manejo de personal, agencias, presupuestos, la toma de decisiones y la experiencia que viene implícita del aprendizaje con los errores cometidos? Tampoco lo creo.

Recientemente impartí una conferencia en una de las Universidades más prestigiadas de México y el comentario de una de las alumnas de la carrera de mercadotecnia fue: “No me esta gustando mi carrera, yo elegí estudiar mercadotecnia porque me parecía mas creativa y divertida pero ahora me aburre y me llenan de números y estadísticas. ¿Qué puedo hacer? ¿Acaso me equivoqué de carrera?”

El problema entonces no se limita a géneros ni generaciones, ni tampoco la mercadotecnia solo estriba en lo digital ni las métricas de retorno sobre la inversión, pero tampoco todo es creatividad, relaciones públicas, publicidad, filmaciones y eventos.

La mercadotecnia real y cotidiana estriba en un frágil balance entre arte, ciencia y estrategia donde no hay cabida para el ego.

Y si hay espacio para la experiencia y el instinto quienes juegan un rol preponderante. Asimismo, hay que ser consientes que aún y cuando tengamos muchos o pocos años, las empresas nos especializan en sus formas de pensar y estructuras colaborativas; por ello, de ninguna manera podemos sentir que por el simple hecho de trabaja en “x” o “y” compañía líder del mercado, ya sabemos todo lo que hay que saber en cuanto a marketing y que cuando contratamos para nuestro negocio a un muy experimentado “ex-algo” no es  garantía de que va a dar buenos resultados.

El mercadólogo exitoso, es aquel con filosofía Socrática de “Yo sólo sé que no sé nada” y está ávido de aprender, cuídense de los autonombrados gurúes o expertos porque en un ambiente tan cambiante y dinámico como el actual, esos, no existen.

Ya que cuando por fin encontramos las respuestas, seguramente ya nos habrán cambiado las preguntas.

El mercadólogo exitoso será aquel que comparte información del mercado y convive o se asocia con  sus colegas.

Ya que en la era de la información de nada sirve ocultar o acaparar información que se vuelve pública u obsoleta casi de inmediato. La información es como el agua si se estanca se echa a perder, es mejor compartir un vaso de agua que ahogarnos con la jarra entera.

 

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Twitter @CesarEnriquez

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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