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Para triunfar y ganarle a los grandes, hay que ponerse a la altura de los adversarios. Ser realistas del territorio que se está pisando y de ahí saltar. Para eso, hay que dedicarse a la preparación y al conocimiento de cómo se está moviendo el mundo.

 

 

¿Cómo la pelea del boxeador tapatío “El Canelo” contra el estadounidense Floyd Mayweather podría ser un reflejo de la productividad nacional?

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El sábado pasado, en Las Vegas, se llevó a cabo una de las peleas si bien no más esperadas, sí de las más monetizadas en la industria del entretenimiento y el deporte, la del mexicano Saúl “Canelo” Álvarez contra el norteamericano Floyd Mayweather.

Para muchos, significaba que el mexicano estaba alcanzando la cumbre de su carrera ante la posibilidad (remota) de que venciera a su contrincante, que llegaba al encuentro con un invicto de 44 victorias detrás de sí. Para otros (yo me incluyo en ese grupo) “Money” era un rival difícil, muy difícil de vencer, y poníamos en duda la capacidad deportiva del “Canelo”,  que muchos califican como un “producto de Televisa”.

Al cabo del tiempo y teniendo los resultados de la pelea en la mano, muchos tuvimos las apreciaciones correctas de uno y otro boxeador: “Money” sumaba un triunfo más a su historial de encuentros, ya ahora 45, mientras que “El Canelo” tendría que entrenar más rudo si es que realmente deseaba enfrentarse con rivales de mayor talla.

Más allá de los datos que revelan la derrama económica que dejó el encuentro en Las Vegas (como aquel que calcula que “Money” Mayweather se embolsó 41.5 millones de dólares, más un porcentaje por la venta de la pelea en canales PPV), está el de la efectividad deportiva del encuentro que se desarrolló a doce rounds.

Si lo que vimos los espectadores en la televisión era real, nuestro ojo de televidente no nos engañó: que “Money” pegó más que “El Canelo”. Sí, el púgil de 36 años de edad superó casi el doble en efectividad al joven y novato boxeador de 23 años de edad.

Floyd Mayweather conectó 232 golpes contra 117 de Saúl Álvarez. En términos porcentuales, es una efectividad de 46% contra 22%. ¡Más del doble! Aunque la diferencia total de golpes lanzados entre uno y otro púgil sea mínima (“Money” lanzó 505 golpes; “Canelo” 526), el oriundo de Michigan pegó un poco menos pero con más precisión, por decirlo en término llanos.

Pero, ¿cómo fue eso posible? O mejor dicho, ¿cómo es que dos deportistas que supuestamente están en igualdad de condiciones tengan tan abismal diferencia en su desempeño? Para entender un poco más por qué Floyd Mayweather tuvo una efectividad de 46% contra el 22% de Álvarez, yo extrapolo ese dato —un tanto anecdótico, tal vez— a otros rubros.

Yo soy de los cree que la vida deportiva (y sus respectivos fracasos y éxitos) refleja un tanto la situación de una nación. Tal vez suene un poco exagerado, pero así lo creo. El otro día leí que un colega escribió algo parecido, pero enfocándolo más hacia la pelea que centró este post. Luego, luego, otro tuitero que analiza la vida de los medios le acotó y le dijo que esto es “sólo deportes. No se juega la patria ni la autoestima”, citó textualmente su tuit.

Retomo los porcentajes de efectividad de los boxeadores enfrentados el fin de semana. Que el mexicano registrara la mitad de efectividad que la del estadounidense no es cualquier cosa. Eso habla de factores tan determinantes, como productividad, entrenamiento, dedicación, pasión, espíritu de éxito… Estoy de acuerdo que un boxeador no es el reflejo de un obrero, una secretaria, un emprendedor. Pero sí creo que la forma en la que uno y otro de esos personajes logra llegar a la cima es la misma: la preparación, experiencia y, repito, la pasión…

En las charlas motivacionales que suelen impartir especialistas en Desarrollo Humano y Profesional, suelen decir que hay que dar un poco más cada vez. Algunos lo ponen más práctico y hablan de poner un 1% cada vez, otros hablan de un 10% y lo más entusiastas dicen que hay que rebasar la barrera del 100%.

Yo creo que no es necesario romper esas barreras. Yo considero que por principio de cuentas hay que ponerse a la altura de los adversarios. Ser realistas del territorio que se está pisando y de ahí saltar.

“Canelo” y su efectividad en la pelea contra el triunfante Floyd Mayweather es un ejemplo de cuánto nos falta para, ahora sí, entrarle a los golpes con los grandes: tenemos que alcanzar el 46% de efectividad. Mientras tanto, la preparación y conocimiento de cómo se está moviendo el mundo, y entenderlo, será tarea de este presente, que del futuro sabe si nos dé tiempo.

Y tú lector, ¿qué opinas?

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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