Será difícil conectar con la película si no es fan del humor que manejan los miembros de Jackass… los minions se comportan de manera similar y los encuentran encantadores.

 

 

Recuerdo que cuando tenía 13/15 años eran fan de Jackass, ese grupo de idiotas que gustaba de ponerse fuegos artificiales en los testículos, dispararse balas de goma, tomar leche hasta vomitar o insertarse carritos de juguete por el ano, las ¿bromas/acrobacias? parecían no tener límites. No era un humor para todos los gustos –recuerdo a mi madre escandalizada– y apuntaba al lado más juvenil y simplón del espectador.

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Tres películas –y sus versiones extendidas–, un par de programas spin-off y varias copias después, uno podría pensar que el concepto detrás de Jackass está acabado. Hasta cierto punto es cierto, eso llevó a los involucrados a saltar al cine más narrativo, sin dejar de lado su estilo conocido. El resultado es El abuelo sinvergüenza (Jackass Presents: Bad Grandpa, 2013).

Irving Zisman (Johnny Knoxville) es un viejito bastante pervertido que acaba de enviudar y está listo para volver a mojar la brocha. Para su sorpresa, su hija llega al funeral y le pide cuidar de su nieto Billy (Jackson Nicoll) porque ella tiene problemas con la policía. Deseoso de iniciar su geriátrica vida de soltero, Irving decide llevar al niño con su padre… así tenga que recorrer la mitad del país.

Con esa sencilla premisa, el director Jeff Tremaine trata de sustentar el pretexto para hacer una broma de cámara escondida tras otra. Si el personaje del viejillo rabo verde se les hace conocido, es sólo porque era uno de los disfraces recurrentes y más divertidos de Knoxville en el programa que le dio fama.

Lo primero que salta a la menta al ver la cinta, es la poca pericia de Tremaine –y del equipo en general– para intercalar de manera convincente la narrativa con las bromas. No es de extrañar, ya que se trata de la primera incursión de Tremaine en el cine con guión.

Eso no evita que El abuelo sinvergüenza cumpla con su objetivo de divertir y nada más. Como en toda cinta de bromas filmadas con cámara escondida, lo más interesante es ver las reacciones de los bromeados ante las situaciones que se presentan. Convirtiéndose, casi, en una investigación de campo. ¿Reaccionarían de la misma manera si fuera un hombre de mediana edad y no un viejito el sinvergüenza? Queda lejos de lo logrado por Sacha Baron Cohen y Larry Charles en la hilarante Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan (2006).

Es una lástima que la proliferación de trailers y videos previos eche a perder algunas de las mejores secuencias, como esa parodia a Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006). O, las escenas del productor Spike Jonze (el don nadie detrás de El ladrón de orquídeas y ¿Conoces a John Malkovich?) como una viejita que avienta leche por un seno hayan quedado fuera por cuestiones de tiempo.

Será difícil conectar con la película si no es fan del humor que manejan los miembros de Jackass… los minions se comportan de manera similar y los encuentran encantadores.
Los Juegos del Hambre: En llamas: La franquicia distópica

Es de agradecer que Los Juegos del Hambre: En llamas busque tratar temas más maduros, en comparación con otras franquicias young adult. Sobre todo Crepúsculo.

La historia no cambia mucho de la primera parte, la heroína favorita de Panem, Katniss (Jennifer Lawrence), sufre de estrés post-traumático después de sobrevivir Los juegos del hambre. Su actitud ante el sistema provoca la esperanza en el pueblo y el recelo del poder provocando unos nuevos Juegos del Hambre.

La secuela se beneficia de una matanza con adultos y no niños, además del previo desarrollo de personajes. El director Francis Lawrence (Constantine, Soy leyenda) logra un trabajo eficiente y, por momentos, verdaderamente emocionante. Asimismo, el crecimiento de Jennifer Lawrence como actriz es interesante, una mueca es suficiente para que se apodere de una escena.

Al ser una franquicia es lógico que el estudio y los involucrados no tomen demasiados riesgos en la factura de En llamas. Un poco más de atrevimiento en todos los sentidos hubiera dado como resultado algo más atractivo. Dejarán de ser franquicia.

No deja de ser irónico que una cinta cuyo trasfondo es cierta crítica al control de masas y los medios de comunicación sea distribuida por Videocine de Televisa.

 

Paracinema

Los interesados en el cine de género no se pierdan el programa Paracinema que desde hace algunas semanas transmite el canal Pánico. Todas las emisiones abarcan un tema especial sobre ese cine como el Gore, Nueva Carne, Cine Basura, etc, siempre con una amplia investigación y posterior debate sobre el tópico en cuestión. Igual de recomendable si desconocen y quieren adentrarse en esas praderas.

Si no tienen el canal en su paquete de televisión por cable y quieren ver el programa, pueden ver todo el archivos de video en su canal de YouTube o seguir sus redes sociales Twitter y Facebook.

Contacto:
@pazespa
http://pazespa.tumblr.com/
http://butacaancha.com/

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