Se perciben momentos difíciles en el país, se ven contrastes en los indicadores económicos y en las posturas de los políticos; desafortunadamente, el entorno económico externo tampoco está siendo favorable para nadie en el mundo.

Las posturas encontradas han salido a relucir con un solo propósito y motivo: la sucesión presidencial de 2018, y desafortunadamente, ésa es y ha sido la desgracia más grande de nuestro país. Esta batalla electoral siempre ha generado una lucha de odio y amor por México.

En nombre del supuesto amor por el país, que en el fondo representa un odio por el desarrollo, se han fraguado las más grandes batallas y desgracias. Sacrificando al país por un interés político personal, estas acciones han causado hasta muertos. Sólo tenemos que voltear a ver la historia para entender que en esta lucha de poder, cuando se quieren muertitos para tirar una carrera presidencial, no se tiene empacho por generarlos.

En esta lógica podríamos asumir que todo grupo político que ha llegado al poder quiere cambiar y mejorar al país, pero siempre, en un momento del cuarto año, cuando se inicia el proceso del relevo presidencial y se inicia una lucha electoral, todos los actores se olvidan del bienestar del país y en nombre del amor por México crean los caos que siempre enfrentamos a finales del sexenio.

El problema es que los grupos de poder usan todas las artimañas para llegar al poder y entonces causan grandes problemas sociales y económicos para hacer ver mal al que está en el poder, para ganar espacios políticos. Ahí es donde ese amor por México lo convierten en un odio y desgracian todo lo avanzado en el país.

La sociedad normalmente sólo es espectadora de esta situación, y en algunos casos o se deja llevar y no hace nada, o hasta hay sectores que entran en el perverso juego, en la componenda de que no quieren cambiar sus beneficios o buscan mejorarlos.

No obstante, hay buenas noticias. Hoy en día la sociedad organizada, gracias a algunas de las reformas, empieza a ganar espacios y litigios importantes. Hace unos días, el despacho de Investigación y Litigio Estratégico, asociado a Mexicanos en Contra de la Corrupción, de María Amparo Casar, logró un amparo de suspensión provisional que detiene la autorización de un mayor endeudamiento del gobierno del estado de Chihuahua. Estas acciones son por amor a México y son las que valen la pena, lo que demuestra que el avance de las leyes permite a la sociedad civil detener los excesos de los gobernantes.

Otra buena noticia de que las leyes empiezan a funcionar es la demanda que gana un ciudadano (religioso) en la Ciudad de México, en que un juez expide una orden al jefe de Gobierno de retirar a los manifestantes de la CNTE asentados en la calle de Bucareli.

No podemos negar que seguimos con las mismas prácticas sexenales, pero también hay cambios, y cuando la sociedad se organiza se pueden lograr cosas buenas. En el caso de la educación, ¿en dónde están las asociaciones civiles? Pareciera que en México sólo existen la CNTE y sus quejas. Nadie quiere apoyar el cambio en la educación o ¿será que estamos perdidos en la sucesión presidencial de lleno, queriendo buscar enfrentamientos como en el 68?

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Marcovherrera

YouTube: El Marco del Poder

Google+: Marco V. Herrera Berenguer

Blog: Marco V. Herrera / El Marco del Poder

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Cinemex había vendido 100,000 boletos para Suicide Squad
Por

Cinemex ofrecerá 10 pases para cualquier película a quienes ya habían adquirido boletos en preventa. Javier Ezquerro, di...