Cuando Randall Stephenson empezó a trabajar en 1982 en Southwestern Bell Telephone Company no pasó por su cabeza que terminaría aprendiendo a hacer negocios de la mano de Carlos Slim para luego competir con él.

El actual presidente del gigante de telecomunicaciones estadounidense AT&T observó de cerca al mexicano más rico del mundo, porque su compañía lo envió cuatro años a Ciudad de México en la década de 1990.

Con esto, Randall se convirtió en su aprendiz y con los años se volvió una amenaza para el negocio de la telefonía celular que Slim que se acostumbró a dominar durante décadas. Fueron buenos amigos y la historia ahora es otra. Son competidores, detalla la cadena BBC.

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Con los cambios en las regulaciones en México y la irrupción en el país de la compañía de Stephenson en el mercado de la telefonía celular, el liderazgo incontestado de América Móvil, compañía de telefonía dueña de Telcel, la mayor operadora de México, y también propiedad de Slim, empezó a mermar. Muy lentamente.

Aún faltan años para que la compañía deje de ser el jugador dominante. Sin embargo, la presencia de la empresa de telecomunicaciones más grande de América del Norte, ya empezó a cambiar el juego.

Con este escenario, los consumidores comienzan a sentir algunos beneficios de una competencia a la que no estaban acostumbrados.

Stephenson llegó a México en 1995, a los 35 años, como representante de Southwestern Bell, la compañía que había adquirido Teléfonos de México (Telmex) junto con France Telecom y el Grupo Carso, en manos de Slim.

Al final quien varias veces fuera el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, se quedó con el control de la empresa mexicana de telecomunicaciones. Y fue así que Stephenson trabajó junto a Slim.

Desde que Stephenson, de 56 años, se convirtió en 2001 en director financiero de AT&T -es director ejecutivo desde 2007-, la compañía ha realizado compras por más de 200,000 millones de dólares.

La última, a la espera de aprobación por los reguladores, fue la anunciada semanas atrás: adquirir el grupo de entretenimiento Time Warner, con lo que controlaría las cadenas de televisión HBO y CNN, además del estudio de cine Warner Bros y otras empresas.

Su seguro competidor

“Aprendí mucho de Carlos (Slim) y, obviamente, Carlos y yo hemos hablado y él es un amigo muy querido, pero ahora va a ser un competidor, nosotros reconocemos eso”, dijo Stephenson en mayo de 2014.

En ese momento, AT&T anunció que vendería su participación del 8.4% en América Móvil, la mayor fuente de ingresos de Slim que absorbió a Telmex en 2011, y retiraría a sus miembros del consejo de la empresa para evitar conflictos de interés, cuenta BBC.

¿El objetivo? Estar más suelto de manos para elaborar una estrategia más agresiva. En noviembre de 2014 adquirió la compañía mexicana de telefonía celular Iuascell, y a comienzos del año siguiente, Nextel.

“Echo de menos al tipo”, afirmó. “Mira, tienes personas en tu vida que son endiabladamente inteligentes y grandes empresarios, y quieres estar a su alrededor. Aprendes mucho de gente como esa“.

Nuevos competidores

En agosto del año pasado AT&T México fue formalmente lanzada. El director de la compañía en México, Thaddeus Arroyo, señaló en 2015 que el objetivo era liderar el mercado en 10 años.

El propio Stephenson se reunió con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en junio y anunció planes para invertir 3,000 millones de dólares hacia 2018 para expandir el servicio de telefonía celular en el país, que se suman a los 4,400 millones de dólares que destinó para desembarcar en el país con la compra de las dos telefónicas.

Los efectos de esas inversiones se empezaron a sentir. AT&T superó, de acuerdo a una investigación de la firma OpenSignal, a Telcel en la disponibilidad de redes 4G en el país -un mercado apetitoso y lucrativo- y en velocidad de descarga.

Pero aunque se haya registrado un crecimiento de la compañía estadounidense, Ernesto Piedras, director de la consultora The Competitive Intelligence Unit (CIU), advierte en conversación con BBC Mundo que todavía el mexicano se trata de un mercado de “muy acotada competencia”.

“Mucha gente cree que se está enfrentando al tú por tú Telcel y AT&T”, señala pero recuerda que en cantidad de clientes, la compañía de Slim todavía tiene una ventaja sustancial: 73 millones, contra los 26 millones de la española Telefónica y los 11 millones de AT&T.

“Es un mercado muy desproporcionado”, apunta.

De fondo está un elemento central de una de las reformas bandera de Peña Nieto: la de las telecomunicaciones. No puede, establece la ley en vigor desde julio de 2014, haber empresas con más del 50% del mercado.

Telcel cuenta con siete de cada diez líneas de telefonía celular y al ser considerado un Agente Económico Preponderante (AEP) está expuesto a una serie de regulaciones especiales.

Telcel debe eliminar las comisiones que cobraba a los competidores por las llamadas que entraban a su red mientras que sus rivales pueden seguir cobrándole cuando sus usuarios se comunican con los clientes de esas empresas.

La empresa de Slim también está obligada a compartir su infraestructura, como las torres de comunicación, aspecto este último que todavía no cumple.

Esto, sumando a la fuerte inversión de AT&T, ha hecho que la firma estadounidense haya incrementado su cuota de mercado un 32.2% en el último año. En ese mismo período Telefónica creció 9.2% y Telcel cayó 0.3%.

El analista Piedras considera que Telcel mantendrá en el corto plazo la preponderancia en el mercado, pero prevé que la situación cambie en cuatro o cinco años cuando espera que Telcel quede con el 45% de los usuarios,

Otro de los aspectos a considerar es que, a diferencia de otros mercados en América Latina, el mexicano todavía tiene un potencial de crecimiento y de ahí la importancia de la nueva competencia en el país. Si en Argentina hay 160 líneas por cada 100 habitantes, en Chile 150 y en Brasil 130, en México son 90.

“Falta que se vendan 30-40 millones de líneas más, ese segmento lo viene capturando con mucha efectividad AT&T y Telefónica también y en menor proporcione Telcel”, señala Piedras.

El costo de las llamadas, por ejemplo, bajó entre 15% y 20% en el período diciembre 2014 – agosto 2015, pero no todas son buenas noticias en el mercado de la telefonía celular.

“Hasta ahora se ha beneficiado bastante (el usuario), ha sido un efecto positivo pero todavía quedan usuarios que ni siquiera están adentro del sistema“, explica a BBC Mundo Efrén Páez, analista de Mediatelecom Policy & Law.

“La reforma, si bien está creando competencia en áreas ya cubiertas”, agrega, “aún queda buena parte del país desconectada, ese sería el reto del gobierno y de los operadores”.

 

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