Desde que fueron presentados el Galaxy S6 y su primo más curvo, el Galaxy S6 Edge, acaparan titulares de prensa. Llegó la hora de probar de qué están hechos.

 

Por Parmy Olson

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To­dos los rumo­res nos hacían imaginar un teléfono único con una pantalla curva en ambos lados del dispositivo, pero Samsung desarrolló dos nuevos equipos: el Galaxy S6 y su primo más curvo, el Galaxy S6 Edge.

Samsung tiene mucho en juego en este último par de dispositivos que llegaron a las tiendas a finales del mes pasado.

La firma coreana necesita revivir sus débiles ventas en medio de una mayor competencia por parte de Apple y de los fabricantes chinos de smartphones Xiaomi y Huawei.

Apple fue el mayor vendedor de smartphones a escala global en el cuarto trimestre de 2014 y superó a Samsung Electronics Co. Ltd. por primera vez desde 2011, según la firma de investigación Gartner.

La empresa de California vendió 74,832 teléfonos a usuarios finales en todo el mundo, más que los 73,032 vendidos por la asiática, según el informe. Los expertos están intrigados con lo que pasará en el mercado, pues no sólo la pantalla curva pone a Samsung a la vanguardia de los nuevos factores de diseño, sino que la actualización obligatoria de especificaciones tam­bién es impresionante, incluyendo un mejor procesador, carga de la batería más rápida y una cámara de alta resolución superveloz.

Sin embargo, la pregunta es si todo eso será suficiente para com­pensar a sus clientes por algunas omisiones potencialmente negati­vas. En primer lugar, a los fans de la línea Galaxy les encanta poder sacar la batería de sus teléfonos y tener la posibilidad de insertar una tarjeta microSD.

Pero el S6 se deshizo de esas dos características.

Los ejecutivos de Samsung abor­daron el tema en el escenario du­rante la presentación en Barcelona, argumentando que la duración de la batería del S6 es tan buena que los usuarios ni siquiera tendrán que preocuparse por cambiarla.

La batería de ambos equipos tiene una duración de hasta 12 ho­ras en Wi-Fi y se carga más rápido que cualquier otro smartphone en la industria, dijo el CEO de Sam­sung, JK Shin.

Toma 10 minutos para recargar el S6 lo suficiente como para tener cuatro horas pila, afirmó. Recar­garlo al 100% toma más o menos la mitad del tiempo que tomaría con el iPhone.

En cuanto a las curvas, aún no está claro si Samsung permitirá a los desarrolladores indepen­dientes crear aplicaciones que las aprovechen.

Las curvas aún parecen más como una declaración de intencio­nes que un caso de uso práctico. “¡Es más cómodo de sostener, una experiencia de usuario increíble, y sobre todo tus amigos pensarán que es muy cool!”, dijo Young Hee Lee, vicepresidente ejecutivo de Marke­ting de Samsung.

Los analistas con los que hablé después del evento de lanzamiento dudan sobre si el Edge tiene lo su­ficiente de factor sorpresa para dar a Samsung el muy necesario éxito en ventas.

Sin embargo, una de las caracte­rísticas que destacan de verdad es la cámara. En su evento de lanzamien­to, Samsung mostró fotos con poca luz tomadas por el iPhone 6 Plus y al lado las capturadas en el S6. El Galaxy se impuso por mucho tanto para fotos como para video.

La cámara tiene un sensor de 16 megapíxeles y un lente F1.9, que también carga muy rápido. Sólo tienes que pulsar el botón de inicio dos veces y la cámara se activa casi de inmediato, en 0.7 segundos, según Samsung. La resolución de la pantalla también es supernítida.

Al final, los Galaxy S6 son un es­fuerzo impresionante de Samsung y la pantalla curva muestra un audaz intento por redefinir la forma en que los teléfonos inteligentes son diseñados y utilizados.

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