Por Teófilo Benítez Granados*

La única fuente a toda prueba de la seguridad en el trabajo es el talento, que se expresa al construir proyectos excelentes y pensar de manera no convencional. Es decir, los nuevos tipos de empresa requieren que cada uno de sus colaboradores tengan la capacidad de reinventarse.

En una sociedad auténticamente creativa, cada persona va de proyecto en proyecto. Esto implica que nunca se deja de aprender y la autoconfianza es más importante que nunca para las empresas. Esto significa que hay escasez de talento y que la habrá cada vez más, incluso aunque haya un exceso de oferta en el mercado de trabajo.

Así, es necesario que nuestros alumnos se conviertan en empresarios genuinos de sí mismos, ser emprendedores innovadores que asumen riesgos y ser autosuficientes. Educar para el trabajo es crear líderes.

¿Por qué ahora dependemos de nosotros mismos?

  • El empleo de por vida terminó.
  • El empleo estable en las grandes corporaciones desaparece.
  • La carrera promedio incluirá, probablemente, dos o tres “ocupaciones” y seis o más de empleadores.
  • Los profesionales pasarán promedios más o menos largos en alguna forma de autoempleo.

¿Qué capacidades se necesitan para volverse su propia marca?

  • Pensar como emprendedor. Ya sea que se trabaje en alguna empresa o en la propia, siempre debes mejorarse el valor propio de mercado y tener muchos triunfos y aciertos dignos de contarse.
  • Ser un buen administrador. Siempre conocer los números y mantener la vista en la hoja de balance del propio desempeño y estar al tanto de la cuenta de pérdidas y ganancias del proyecto.
  • Utilizar el marketing. El mundo de la marca personal significa tener que saltar de proyecto en proyecto y trabajar con desconocidos, principalmente. De manera que el profesionista tendrá que venderse de nuevo en cada actuación, hacer marketing de el punto de vista y de la propia valía.
  • Convertirse en experto. Ser competente en el marketing y networking es esencial, pero no suficiente. Para sobrevivir se necesita ser muy especial en algo de valor económico específico.
  • Ser versátil. Es importante hacer una cosa extremadamente bien, pero también realizar una docena de cosas a la vez, y de cambiar de forma continua el ritmo de la carrera.
  • Desdeñar los fracasos. En una época tan turbulenta como la actual, tendremos que enfrentarnos al fracaso con mucha frecuencia. Triunfarán quienes se atrevan a hacer cosas diferentes y no se detengan en rumiar los propios errores.
  • Confiar en la tecnología. Mantenerse al tanto de las soluciones nuevas en el mercado es crucial para progresar en la profesión.
  • Incorporar jóvenes. Cada equipo de proyecto debe incluir a alguien que esté por debajo de los 38 años porque creció genéticamente en la nueva economía y conoce los valores de esta nueva sociedad y el mercado actual.
  • Alimentar la red. Es muy importante formar y gestionar una red cada vez mayor de contactos profesionales en tu campo.
  • Renovarse continuamente.  Revolucionar la cartera de habilidades, al menos cada seis años, si no más a menudo, es en la actualidad una necesidad de supervivencia básica. Debemos aprender algo nuevo cada día.
  • Hacer que el trabajo importe. Debemos comprender que, en la nueva economía cada trabajo es un eslabón de proyectos geniales que importan, marcan una diferencia, transforman la empresa y resaltan el valor que añades.
  • Todo proyecto debe tener cuatro parámetros: genialidad, belleza, efecto y fans. Sólo así puede tildarse de memorable.
  • En contraparte, la mediocridad se basa en estos consejos: Reduce el riesgo al mínimo, respeta la cadena de mando y apoya al jefe.

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Convencionalismos mediocres

Reinventarse es ayudar a los futuros profesionistas a generar nuevas perspectivas del mercado laboral. Estas ideas deben inculcarse para ayudar a los estudiantes a reinventarse.

  • No aceptes nunca un trabajo tal como te lo den. Convierte cada trabajo en un proyecto genial.
  • Tener un puesto “sin poder” te da más libertad para profundizar en cada trabajo y manejarlo a voluntad.
  • Para enfrentarse a una oportunidad realmente muy grande, no se necesita un proyecto oficialmente grande.
  • Conviértete en el poder. No importa que no se tenga de manera formal. Cuando se logran hacer cosas extraordinarias se adquiere un gran respeto e influencia.
  • Los grandes triunfos se convierten con muchos pequeños éxitos. Mantén la vista fija en el cuadro global, pero valora también los pequeños pasos hacia delante o los que parecen pasos hacia atrás que te mantienen en el juego y en el camino.
  • Aprender a vender. Para sobrevivir como talento de altos vuelos debemos reinventarnos como vendedores de primera fila. Sin la “mentalidad de ventas” no hay proyectos “geniales” ni supervivencia.

Materia obligada: vender

Una asignatura crucial para enfrentarse al nuevo mercado laboral es vender. Un proceso para generar las ventas, y que puede generarse en cada plan de estudios es éste:

  1. Conocer el producto. El conocimiento auténtico del producto es un conocimiento profundo. Procede de buscar todo comentario “objetivo” —y editorial— del producto o servicio.
  2. Conocer la empresa. Necesitas comprender, objetivamente y en profundidad, todos los procedimientos y funciones pertinentes dentro de la empresa: finanzas, logística, atención al cliente, recursos humanos, fabricación, ingeniería, y estar preparado para afrontar cualquier consulta de un cliente.
  3. Conocer al cliente. De nuevo, tienes que hacerte fanático del estudio. Buscar las notas a pie de página en los informes de los analistas financieros, recorrer la web.
  4. Amar la política. Es decir, “la forma en que las personas trabajan unas con otras para conseguir que se hagan las cosas”.
  5. Respetar a los competidores. Los grandes competidores son los que te mantienen los pies en el suelo.
  6. Nunca prometer más de lo que puedes cumplir.  Los vendedores que ganan van siempre por delante de los plazos.
  7. Vender la solución. Ofrecer la solución de problemas específicos y la creación de oportunidades identificables de beneficios.
  8. Pedir ayuda. La venta inspirada implica reunir los mejores recursos disponibles para conseguir el mejor resultado imaginable para un cliente.
  9. Vivir la historia de la marca. Tu empresa vende una historia sobre la forma de hacer negocios, la visión, la experiencia o sus sueños. Conoce esa historia y véndela.
  10. Personalizar los problemas. Cada vendedor es la empresa para el cliente. Por tanto, si algo ha ido mal, se debe asumir la plena responsabilidad.
  11. ¿Qué vendes? lo que vendes no es un producto o servicio “ordinario”. Vendes una oportunidad, una solución y una experiencia.

En sí, el gran reto de los profesionistas es reinventarse. Y para ello, lo primero que se necesita es cambiar la mentalidad y perspectiva, asumir que una carrera profesional no basta, que debemos apostar por el aprendizaje continuo y darle brillo al propio nombre con la acumulación de éxitos en cada proyecto en el que nos involucremos.

 

 

*El autor es Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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