El primer auto eléctrico de gran alcance realmente accesible del mundo no necesita vender miles de unidades en las agencias, y todo se lo debe a la economía compartida.

 

Por Joann Muller

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El nuevo Bolt de General Motors es el primer coche eléctrico de largo alcance que los ciudadanos de a pie podrán permitirse comprar. Pero si lo harán o no, eso aún está por verse. Incluso con un precio base de 30,000 dólares en Estados Unidos –después de los incentivos del gobierno–, muchas personas podrían no encontrar mucho sentido en la compra de un vehículo eléctrico cuando la gasolina cuesta aproximadamente dos dólares por galón en ese país.

Los cínicos argumentarán que GM sólo construyó el Bolt porque las regulaciones de emisiones gubernamentales lo requieren, no porque los clientes estén muriendo por ser dueños de un vehículo eléctrico.

Probablemente tengan razón. Pero eso no importa. El Bolt tiene prácticamente garantizado ser un ganador, incluso si no hubiera mucha demanda entre los compradores minoristas. ¿Por qué? Porque es el vehículo perfecto para aprovechar la tendencia explosiva del trasporte on demand.

No es ninguna coincidencia que el día antes de que GM presentara el Bolt EV anunciara una inversión de 500 mdd en Lyft, la app de chofer privado con sede en San Francisco. GM ahora es dueña de un estimado de 9% de Lyft, que se valúa a sí misma en 5,500 millones de dólares (mdd) después de su última ronda de financiamiento, de 1,000 mdd. El presidente de GM, Daniel Ammann, se unirá a la junta directiva de Lyft y, en conjunto, ambas compañías planean desarrollar una red bajo demanda de coches autónomos.

Eso es cool y divertido, pero la realidad es que aún tomará una década o más tener taxis sin conductor. Mientras tanto, el Bolt eléctrico es la clave de esta asociación entre Detroit y Silicon Valley. GM pondrá Bolts a la renta por plazos cortos para conductores de Lyft y los ubicará en una nueva red de centros de alquiler en zonas urbanas. Es un modelo de negocio que Lyft ya expermientó con éxito con Hertz en Las Vegas: renta un coche, gana dinero transportando personas, devuelve el coche. Ahora será GM, y no Hertz, quien proporcione los coches a los conductores de Lyft.

“Cuando ves a Lyft, los lugares en los que tiene éxito son los lugares en los que no somos tan fuertes, como California y el Noreste”, dijo el gerente general de Desarrollo de Producto, Mark Reuss. “A nosotros nos da una gran exposición que la gente se suba a nuestros autos más progresistas.”

“Es el mejor infomercial que podría hacer”, añadió Alan Batey, presidente de Operaciones de GM en Norteamérica y director global de la división de Chevrolet.

Si la lógica les suena familiar, no es ninguna sorpresa. En la década de 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses invirtieron en las agencias de renta de autos, ya que las consideraban un escaparate para que compradores potenciales hicieran pruebas de manejo de sus nuevos modelos. (Eran también una forma conveniente para que los fabricantes de automóviles liberaran sus inventarios cuando tenían sobreproducción.) GM compró National Car Rental, Ford Motor compró Hertz, y Chrysler se hizo de Thrifty Car Rental.

Sin embargo, con el tiempo una gran cantidad de agencias de renta de autos se convirtió en cementerios para los pobres vendedores y la economía marchó tan mal que los tres terminaron vendiendo esas empresas de alquiler.

Entonces, ¿cuál es la diferencia esta vez? Por un lado, el auto compartido está transformando el negocio del automóvil más rápido de lo que nadie podría haber imaginado. En las ciudades congestionadas como San Francisco, Los Ángeles y Nueva York, las personas que no pueden permitirse tener (o estacionar) un auto han abrazado los servicios como Lyft y Uber por sus necesidades de movilidad. Y la tendencia apenas comienza.

“Todo el mundo dice que los millennials no están interesados ​​en la compra de un coche”, dijo Ammann. “Lo que realmente no les interesa es pagar el seguro y el estacionamiento y todas esas cosas. Ellos todavía quieren llegar del punto A al punto B. La gente aún desea la comodidad de un coche cuando lo necesita, sin los inconvenientes asociados a la propiedad.”

El Bolt fue especialmente diseñado para este tipo de uso urbano compartido. Es sorprendentemente espacioso para un coche pequeño y fácil de montar y desmontar, dado que la batería plana está montada debajo del piso. Los delgados asientos delanteros dan a los pasajeros traseros espacio para estirar las piernas.

“Era importante que este auto fuera muy amplio y útil”, ya que fue concebido para la share economy, dijo Pamela Fletcher, quien encabeza los esfuerzos de electrificación de GM.

Dado a que el Bolt funciona con electricidad, los costos de operación son bajos, y su punto acceso inalámbrico 4G LTE a través de OnStar le da una conexión de datos de alta velocidad que lo hará más inteligente cada día. Los conductores pueden optimizar sus rutas y maximizar su rango de conducción eléctrica, por ejemplo, sobre la base de factores como el momento del día, la topografía, el clima y los hábitos de conducción.

El Bolt no es el único coche que GM pondrá a disposición de los conductores de Lyft en esos centros de alquiler; los conductores también podrán alquilar sedanes de bajo kilometraje o pick-ups.

Pero cuando se trata de compartir el coche urbano, es difícil encontrar un modelo más adecuado que el Bolt: es conveniente, conectado y eléctrico.

Así que si GM vende muchos Chevy Bolt a sus clientes minoristas o no, el marketing que gana de Lyft y la experiencia del mundo real que acumule en todos esos paseos hará a GM mucho más rico.

 

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