“Para que las cosas cambien, tú tienes que cambiar.
Para que las cosas mejoren, tú tienes que mejorar”: Jim Rohn.

Dentro del amplio universo de los negocios, no es extraño escuchar sobre los triunfos que suceden a innumerables líderes y empresarios; con cierta recurrencia a elogiar las cifras que manejan las empresas, su impacto en la sociedad o algún gran premio o distintivo internacional. Sin embargo, ¿cuántos de estos logros tienen la esencia del más profundo de los logros? Antes debe forjarse en uno mismo el temple de un verdadero triunfador… Y el secreto está en el trabajo de uno mismo, desde una serie de perspectivas. Y tú, ¿estás en el camino del triunfo?

Para un triunfador, la capacidad de amar no es limitada ni por el egoísmo, pues ¿cómo podrías querer nada más para ti algo tan enriquecedor como tu amor por lo que haces? Actitudes egoístas se convierten enemigos enmascarados dentro las empresas, ya que corroen la confianza y cercenan el trabajo en equipo. Dejar de lado actitudes con una naturaleza como ésta no sólo te ayudará a rodearte de un excelente equipo, también los motivará a actuar por convicción y estar atentos a las metas en lugar de actuar desde la adulación.

Saber distinguir entre la sonrisa —actitudes afables— de la burla —menosprecio de habilidades y actitudes— construye relaciones de trabajo duraderas, en especial cuando se involucran miembros de la familia en la estructura de la empresa. Ser un triunfador supone, además, preferir la eterna lucha antes que caer en la falsa victoria, pues hace un énfasis en superar los retos para lograr las metas. Un equipo que se mantiene coordinado incluso en tiempos de crisis, uno que sabe perdonar con la misma ligereza con la que se disculpa, puede llevar cualquier empresa hacia el triunfo.

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Muchas veces, el triunfo se mide con la riqueza monetaria pero en realidad va más allá de eso. Es posible tener riqueza cuando se es pobre… así como también es posible ser rico sin perder la humildad. El camino del triunfador empresarial está en mantener una riqueza espiritual que mantenga la capacidad de tener una mente humilde y, por tanto, receptiva.  A fin de cuentas, un hombre pobre no deja de ser hombre y aquel con riquezas, por más riquezas que posea, no será un Dios. La riqueza del triunfador empresarial se encuentra en la motivación del logro: el camino es el viaje y no únicamente llegar al destino.

Desarrolla la intuición, motiva las corazonadas en tu empresa familiar. Lograr la confianza es un mismo nos llena de optimismo y persistencia, según una investigación del University College of London (UCL) en un estudio de las habilidades clave para triunfar en la vida. La capacidad intelectual tiene poco alcance si uno carece de autoconfianza. Deja de preocuparte por el qué dirán, deja de preocuparte aún si todos dudan de todos dudan de ti. En el ámbito de una empresa familiar, donde los errores de quien inicia su camino sin muy comunes, el triunfador destacará por su confianza e intuición.

En el cotidiano que se vive en nuestras empresas, estamos en contacto constante con una gran cantidad de personas. ¿Qué sucede cuando alguien se equivoca? Para el triunfador, aceptar el error manteniendo la calma es la manera de enfrentar los contratiempos. Y así continuar. En el marco de los contratiempos empresariales, e incluso más allá de ellos, un triunfador aprende a obsequiar su silencio  cuando podrían sobrar las palabras. Observa antes de actuar, analiza antes de hablar y mantén la calma sin importar la situación en la que puedas encontrarte.

Buscar las respuestas en ti mismo en lugar de intentarlo infructuosamente en las personas o situaciones que te rodean es la actitud de crecimiento de un triunfador. Nuestras actividades cotidianas y nuestros hábitos son los verdaderos responsables de nuestras acciones; ser capaces de identificar aquellos que son positivos de los negativos es una cualidad necesaria para aquél que inicia su camino hacia el triunfo. También, cuando no trates de hallar la respuestas en las cosas que te rodean sino en tu propia persona. De otra manera, serás incapaz de actuar con balance en el camino.

El triunfo se encuentra antes en uno mismo que en las glorificaciones que vienen como fruto de un trabajo como empresario consciente de sí mismo. Así, tu presencia de liderazgo dentro de tu empresa familiar tendrá una solidez capaz de permear en el resto de tu equipo. Y una vez que logres observar con atención esta serie de actitudes y capacidades —tanto en ti como dentro de tu empresa—, cuando menos te des cuenta, te habrás convertido en un triunfador.

 

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