Todo amante del golf desea jugar en un campo como el Augusta National. Pocos conocen las razones detrás de su majestuosa perfección.

 

 

El campo de golf Augusta National, en Georgia, Estados Unidos, puede ser calificado como el Taj Mahal del golf. Quienes hemos estado ahí sabemos que no existen palabras para resumir su perfección. Es inverosímil. Una alfombra verde esmeralda que enmarca y define perfectamente el área de juego. Los greens parecen una mesa de billar ondulada y sus trampas se rodean por unos labios perfectos que protegen las arenas claras. Para bien o para mal, ésa es la idea que muchos golfistas, desarrolladores y superintendentes tienen sobre lo que debe ser un campo de alta calidad.

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Para quienes trabajamos en hacer campos más naturales y armoniosos con el medio ambiente, el campo Augusta National pudiera ser considerado la antítesis de lo que debe ser el golf. Sin embargo, este campo parece traído de otro mundo. El problema surge cuando los jugadores llegan a su club exigiendo condiciones de mantenimiento similares. Por eso es importante poner en perspectiva la exclusividad de las características que tiene Augusta y que jamás encontraremos en el campo de golf de un club campestre o lugar para vacacionar.

Sólo es viable ingresar al club por invitación, y es prácticamente imposible ser miembro de Augusta National. Debes ser nominado por un miembro actual, y aun así es poco probable que acepten una membresía nueva. La única forma de conseguirla es esperar a que alguien se retire o muera. Jack Nicklaus, Arnold Palmer y John Harris son los únicos profesionales del golf miembros del club. En contraparte, no hay que pagar anualidades, ya que los ingresos de los derechos del Masters de Augusta sirven para cubrir tranquilamente las cuotas de mantenimiento y operación anual.

Algunos expertos dicen que sólo es posible tener Augusta así de perfecto si nutren, siembran y riegan en exceso durante todo el año. Pero no es así: Augusta cierra sus puertas durante el verano, por lo que sus miembros e invitados sólo pueden jugar de mediados de octubre a mayo, menos un periodo de interrupción de varias semanas antes del Masters, la actuación estelar. Esto significa que los casi 300 miembros sólo tienen unos meses para disfrutar su cancha. Es decir, el mantenimiento del campo –con toda la maquinaria, el apoyo de la industria y los ingresos millonarios del torneo– realmente es preventivo. Además es preciso considerar que cuentan con un sistema de riego perfecto y muy sofisticado diseñado por Paul Granger.

Augusta tiene una casa de mantenimiento impecable, con todos los aditamentos y laboratorios. Posee más de 20 máquinas triplex para podar de una sola pasada los fairways y reciben voluntarios de todo el mundo deseosos de presumir la “experiencia Augusta” en su currículum.

Augusta

El campo lo dejan crecer y descansar durante el verano, protegiendo las trampas con lonas y los greens con una carpa. Al celebrar el torneo en plena primavera usan a su favor el tiempo natural y las bondades de la estación para minimizar pesticidas, fertilizantes y agua.

Asimismo, riegan a mano los árboles y arbustos, y cuentan con tubería que regula la temperatura de los greens. Usan un radar para predecir lluvias, y así eliminar la posibilidad de sobrecargar de agua el campo. A un lado del hoyo 11 –donde comienza el famoso Amen Corner– reservaron 55 acres para el hábitat salvaje, y en 1998 reforestaron con 160 árboles. Entre otras cosas, el Augusta está lleno de infinitos detalles de alto lujo y funciona como albergue de más de 1,000 especies de aves migratorias.

Ésta es la verdadera y única fórmula para lograr presentar el campo perfecto durante los cuatro días al año que aparece en televisión internacional. Ésa es la explicación a su inmaculada alfombra verde de cada abril; la respuesta al porqué nuestro campo de casa o de vacaciones no luce igual a pesar del amor que se le tiene y las infinitas cuotas de mantenimiento.

Por tanto, seamos compresivos con nuestro superintendente. La perfección de Augusta National no se logra con un presupuesto limitado y dos o tres triplex. Tampoco atendiendo a más de 1,000 miembros que juegan 150 rondas diarias los 365 días del año; sólo lo lograría si se pintara todo el campo de verde.

 

 

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