Con poco más del 5% de la población mexicana al acecho de los bienes de lujo, la llegada de la revista Robb Report mete presión a este sector en nuestro país. Bill Curtis, CEO de CurtCo Media y dueño de esta publicación, nos dice que el futuro del mercado premium está en que las propias marcas logren mantener su cercanía con el consumidor.

 

Por Iván Iglesias

 

No es un secreto que el mercado del lujo en México va en ascenso. Nuestro país es el tercer mercado en este sector dentro de las economías emergentes. Al igual que la llegada de marcas como la británica Rolls-Royce, publicaciones dirigidas a sibaritas con bolsillos abultados no pueden descuidar esta audiencia.

Gran conocedor de este segmento, Bill Curtis, CEO de la estadounidense CurtCo Media, comenta: “Conforme se mantengan las bajas tasas de interés, este mercado seguirá creciendo en América Latina, especialmente en México y Brasil. Hay un crecimiento rápido en los salarios de los altos ejecutivos. Cada vez más los consumidores se acercan a las experiencias de lujo. Por ello estamos entusiasmados de hacer negocios en México”. Y es que nuestro país es la puerta para las principales marcas de lujo en Latinoamérica debido a que no cuenta con tantas tasas de importación como Brasil.

 

Un bien en sí mismo

¿Qué es lo que nos fascina del lujo? La exclusividad de los productos o servicios dentro de este segmento. Las marcas de lujo son aspiracionales, sí, pero también tienen un abolengo que las respalda: manufactura, tradición y calidad. Y, obvio, todo esto viene con un precio en la etiqueta.

Bill Curtis comenta que en el mundo existen 10 millones de usuarios de lujo. Desde la crisis de 2008 hasta la fecha, y con una proyección positiva hasta 2020, el lujo está al alza, y seguirá estándolo. Especifica que este mercado ha despegado en los últimos años. “Las compañías ofrecen productos, marcas y experiencias en este ámbito. Si observamos la década pasada, el mercado era bastante diferente. Después de 2010 el concepto de lujo cambió globalmente; se enfocó en firmas que se posicionan como lujosas gracias a su estilo, diseño, calidad, historia y pedigrí”.

Una marca de lujo debe transmitir a su seguidores las siguientes virtudes: calidad superior en su categoría, marcada por una historia basada en principios y tradiciones; una estética identificable, que es el resultado de importantes inversiones en las áreas creativas y en proyectos de innovación; exclusividad, tanto en el sentido de su consumo como de su distribución; internacionalidad, al estar presente en los principales países del mundo y siendo marcas reconocidas globalmente.

A pesar de esta exclusividad, el número de usuarios seguirá creciendo, constituyendo la base de muchas economías, entre éstas la mexicana. El estudio Altagamma, elaborado por la Italian Luxury Goods Association Altagamma, en colaboración con Boston Consulting Group, estima que para 2020 los consumidores europeos gastarán 880 mil millones de euros sólo en lujo, un 20% más de lo actual. Adicionalmente aumentarán los consumidores; si a la fecha en el mundo existen 380 millones de consumidores de bienes y servicios de lujo, en 2020 se contarán 440 millones, es decir, 15% más.

“Una de las cosas interesantes que están pasando en el mercado del lujo —afirma Curtis— es que las marcas desean operar sus propias tiendas [para estar cerca del público]. Marcas como Louis Vuitton, Chanel y Cartier están enfocando sus esfuerzos en manejar sus propias tiendas para mercadear sus productos.

“Predominan la marca, la imagen y el mercadeo, que, francamente, es lo que está marcando la diferencia en comparación con los retailers”.

Y México no se queda atrás. Las grandes firmas mundiales de moda están fuertemente posicionadas en tierras aztecas y ya tienen sedes corporativas en el país. Diversos estudios estiman que más del 5% de la población en México cuenta con acceso a ellas, y esta cifra seguirá creciendo: 40 millones de mexicanos, de entre 25 y 50 años, favorecen la expansión e inversión de las firmas de lujo. Son personas productivas con un consumo mayor y abiertas a tendencias internacionales, sobre todo las parejas “dinks” (“double income, no kids” o “doble sueldo, no niños”), sector que ha venido creciendo en México desde 2005.

 

Robb Report en México

Siguiendo la tendencia mundial, la revista Robb Report desea acercar aún más a los lectores mexicanos la experiencia del lujo. “Estamos en 14 países: China, Rusia, Singapur, Tailandia, Turquía, España, India… y ahora en México. No se trata solamente de mostrar productos carísimos que existen en el mundo; es buscar las audiencias que se preocupan por la calidad, la historia, el estilo y el diseño. Son personas a quienes no les importa el precio”.

Además de la versión impresa, hay otras formas de comunicación y acercamiento a los lectores: tabletas, videos y un club para gente que desee sentir la experiencia Robb Report. Bill Curtis ve con ojos optimistas su llegada al país. “Creemos que tenemos los socios correctos, y estamos muy entusiasmados de estar en México”.

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