Chicago era el mayor centro de distribución del cártel de Sinaloa. Sólo en esa ciudad llegó a mover más de dos toneladas de cocaína en un mes, revela un testimonio de dos testigos.

 

Por Dolia Estévez

 

El narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán usó su flota personal de aviones Boeing 747, lanchas de alta velocidad, embarcaciones anfibias, submarinos, trailers y trenes cargueros para introducir toneladas de drogas ilegales de Sudamérica a México, y luego a las principales ciudades de Estados Unidos, según revela un testimonio secreto archivado en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Chicago a principios de este mes.

La declaración, hecha por los gemelos traficantes de drogas de Chicago Margarito y Pedro Flores, la cual se encontraba clasificada, ofrece la primera mirada a las extraordinarias capacidades logísticas de El Chapo y a su red lucrativa y bien organizada que se apegaba a las estrictas normas de funcionamiento establecidas por Guzmán.

Antes de ser capturado en una operación policial conjunta entre Estados Unidos y México en su estado natal Sinaloa, en febrero de 2014, Guzmán había evitado con éxito su captura durante 13 años mediante el pago de sobornos y la inclusión de una amplia red de policías corruptos en su nómina. Guzmán dirigía el cártel de Sinaloa, una organización criminal multimillonaria, que a pesar de la detención de su líder sigue siendo el principal proveedor de drogas ilegales en EU.

De acuerdo con el testimonio de 20 páginas, parcialmente redactado por los hermanos, testigos clave en la conspiración de 1,000 millones de dólares para llevar narcóticos a Chicago y otras ciudades, Guzmán tenía “múltiples aviones 747” a los cuales se les habían retirado todos los asientos, los que usaba para transportar cocaína de Centro y Sudamérica a México, disfrazada de ayuda humanitaria.

El Chapo hacía arreglos para el envío de ropa a Centroamérica como parte de un proyecto de ayuda humanitaria. Una vez que los aviones aterrizaban en Centroamérica, la ropa era descargada y hasta 13 toneladas de cocaína eran cargadas en el avión para su regreso a México”, dice el documento.

Los aviones aterrizaban en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde la cocaína era descargada y transportada con la ayuda de las autoridades mexicanas corruptas descritas en la declaración como los “contactos” de El Chapo.

Los hermanos han estado en el programa de protección a testigos durante más de cinco años, dentro de lo que se ha llamado el caso de drogas más importante en la historia de Chicago. Su colaboración con la fiscalía se ha traducido hasta ahora en cargos contra 13 acusados, entre ellos el propio Guzmán.

Su testimonio, fechado el 4 de junio de 2009, se reveló esta semana antes de la sentencia de Alfredo Vásquez Hernández, quien, según la fiscalía, era amigo de toda la vida de Guzmán, su jefe de logística internacional y el padrino de su hijo Alfredillo. El lunes, el juez federal de distrito en Chicago, Rubén Castillo, sentenció a Vásquez Hernández a 22 años de prisión. Vásquez Hernández, quien fue extraditado para enfrentar cargos en 2012, era el principal contacto de Flores en el cártel de Sinaloa. Conocido como Alfredo Compadre, se encargaba de los arreglos para el transporte de la cocaína y también de las ganancias de su venta.

Los hermanos admitieron que usaban Chicago como centro de distribución para el envío de drogas de Guzmán a 30 clientes mayoristas en Nueva York, Washington (DC), Filadelfia, Cincinnati, Columbus, Detroit, Los Ángeles y Vancouver. Dijeron que su red se expandió durante más de una década, y que en su punto máximo vendió hasta dos toneladas de cocaína al mes sólo en Chicago.

“En representación del Chapo… Alfredo (Vásquez Hernández)… estuvo involucrado en el transporte de cocaína de Colombia a México en submarinos y ‘sumergibles’ y en embarcaciones semisumergibles… y facilitó el transporte de cocaína en vagones de ferrocarril”, dijeron los testigos.

Para 2007 movían casi toda la cocaína que distribuían “en cajas de trailers con compartimentos en el techo”. Los hermanos dijeron haber invertido en los submarinos con Vásquez Hernández, y le pagaron 600,000 dólares para establecer una empresa de muebles que utilizaban como fachada para importar drogas a Chicago en las paredes de los vagones y camiones.

Firmado por Pedro Flores, en nombre de los dos hermanos, el testimonio dice que Vázquez Hernández también manejaba la logística de transporte de grandes cargamentos del dinero obtenido por la venta de la droga, incluyendo el traslado de los pagos realizados a El Chapo por sus clientes y los pagos efectuados por El Chapo a sus fuentes de abastecimiento.

Por primera vez desde 2009, el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán está fuera de la lista de personas más poderosas de Forbes. Actualmente se encuentra en una prisión de alta seguridad cerca de la Ciudad de México. A pesar de las múltiples acusaciones en su contra en EU, el gobierno mexicano dice que no hay planes para extraditarlo.

 

Siguientes artículos

Es tiempo de una bolsa de valores sociales
Por

Para conectar a los inversionistas con las empresas sociales tendremos que crear un mercado bursátil de empresas sociale...