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Más allá de lo mal que se ve en sociedad contar chismes, la vieja actividad de “chismear” ha sido utilizada históricamente como medio de información y está en el manual de supervivencia de la humanidad. ¿Cómo nos puede ser útil hoy?

 

 

La actividad de lo que se conoce coloquialmente como “chismear” data desde que las personas usan el lenguaje articulado como medio de comunicación, por lo tanto, se trata de una práctica por de más antigua que es inherente al comportamiento humano, y a pesar de que muy pocas personas lo admitirían con orgullo, los chismes alcanzan a todos los estratos sociales y en algún momento de la vida hemos participado de ellos.

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Algunos biólogos se dieron a la tarea de analizar las conversaciones cotidianas; el resultado del estudio arrojó que 60% de los chismes giran alrededor de las experiencias y relaciones personales. Bajo estas instancias, es preciso preguntarnos si podemos obtener algún beneficio de esta cuestión que nos es por demás habitual.

Si nos remitimos a la época de Shakespeare, el chisme tenía una función específica, ya que un individuo se encargaba de relatar las historias que acontecían en el seno de determinada familia con la finalidad de mantener informadas a las personas. También se conocía como “chisme” a las personas que acompañaban a las mujeres durante el parto con la intención de brindar apoyo y ayuda para hacer menos tortuoso el proceso de dar a luz.

Nuestros antepasados fueron capaces de sobrevivir gracias a que pudieron predecir y anticiparse a la información que les llegaba en forma de chismes, e incluso les permitió influir en ciertos eventos. Si somos capaces de asimilar los beneficios anteriores, por medio de este método podremos saber en quién se puede confiar y quién sería un buen candidato a socio.

Dejando de lado la connotación maliciosa que se suele adjudicar al término “chisme”, podríamos obtener grandes ventajas si logramos asimilarlo como un medio de obtención eficaz de información.

En 2008, apareció en la revista Scientific American Mind un artículo cuyo tema se centra en el chisme y los beneficios de ponerlo en práctica. El autor, Mc Andrew, menciona que el acto de chismear podría convertirse en una actividad útil e incluso instructiva, ya que tiene el poder de afianzar nuestras relaciones: al compartir nuestros secretos a otras personas consolidamos nuestras relaciones amistosas e incluso da identidad a un grupo determinado.

También menciona que el acto de chismear alcanza una función didáctica, pues por lo general al conocer los eventos que tienen lugar en la vida de otras personas, podemos conocer distintos tipos de convencionalismos sociales, así como reflejarnos en la situación ajena nos ayuda a aprender cómo actuar en distintas situaciones a las que nos enfrentamos. Y, en el peor de los casos, un chisme puede funcionar para disuadir o castigar a quienes ignoran o no cumplen con los valores establecidos por un grupo.

Esta última opción puede resultar eficaz si se desea aplicar un correctivo, pues, como es bien sabido por todos, a nadie le gusta que su nombre ande en boca ajena a no ser que hable en beneficio de su persona. Sin embargo, es importante no confundirnos: el chisme no sólo no es de utilidad si la información que compartimos o nos comparten es de verdadero provecho y no sólo para destruir a nuestros semejantes. Hay personas que usan los rumores para intereses egoístas y beneficiarse a expensas de otros, esto sólo puede derivar en una relación negativa que provoque prejuicios sociales, así como sentimientos de rabia, resentimiento y frustración.

Sin duda, podemos hacer del chisme una herramienta para recopilar información que nos permita estar al tanto de asuntos de relevancia e incluso pertenecer a un grupo social. Es a través del intercambio de información que se da durante una plática común y corriente que puedes enterarte de diversos temas y, aunque en algunos casos carezcan de relevancia, habrá otros que te lleven por el sendero del éxito. Han existido casos en los que una empresa se entera de las tácticas comerciales de su competencia, gracias a que algún empleado mantiene buenas relaciones con un trabajador de la compañía contraria.

Así que ojo con la función que le das a los chismes.

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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