¿Dónde podemos encontrar algún tipo de inversión que refleje el verdadero estado de la economía? En el cobre. Y las señales que muestra no son alentadoras…

 

La semana pasada estuvo compuesta de una serie de indicadores económicos en los países desarrollados que fueron no sólo malos, sino incluso, en la mayoría de los casos, peor de lo esperado. Por mencionar tan sólo uno relevante: la economía de Estados Unidos creció el primer trimestre del 2013 menos de lo esperado por el consenso.

¿Y que sucedió con la mayoría de las bolsas la semana pasada? Que en su mayoría subieron, y así también tuvo un buen rendimiento la mayoría de los activos. En concreto, en lo corrido del 2013, la gran mayoría de los activos ha tenido un rendimiento estelar.

Esto se debe a que hoy en día las bolsas (como muchos otros activos de inversión) ya no tienen mucho que ver con la economía, ni con los resultados corporativos (que en su mayoría han sido extremadamente regulares y con tendencia al deterioro), ni con la situación geopolítica, ni casi con prácticamente nada que no sea la gran panacea de nuestros tiempos: la liquidez.

¿Y entonces dónde será que podemos encontrar algún tipo de inversión que refleje el verdadero estado de la economía, y por tanto nos pueda orientar a los que no logramos compatibilizar lo que sucede en los otros activos?

En ciertos círculos de destacados economistas existe el dicho que el cobre tiene un Phd en economía (o doctorado en economía), debido a su capacidad para predecir los puntos de inflexión en la economía global.

Debido al uso generalizado del cobre en la mayoría de los sectores de la economía -de las casas y las fábricas, la electrónica y la generación y transmisión de energía- la demanda de este metal se ve a menudo como un indicador fiable de la salud económica. Esta demanda o uso se ve reflejado en el precio de mercado del cobre.

En general, el aumento de los precios del cobre sugiere una fuerte demanda de cobre y, por lo tanto, una economía mundial cada vez mayor, mientras que la disminución de los precios del cobre puede indicar la escasa demanda y la desaceleración económica inminente.

¿Y qué ha pasado con el precio de este metal en el último tiempo, mientras que la mayoría de los activos de inversión sube como la espuma en un vaso de champagne? Ha bajado más de un 12% en lo que va del 2013 (Ver gráfica). Yo, personalmente, le creo a este doctorado.

 

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