El crecimiento orgánico de un negocio

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Crecer es el anhelo de todo negocio. El crecimiento tiene implicaciones directas en el negocio y, aunque parece lo contrario, no siempre son positivas. Crecer sin planeación, en forma desordenada puede ser la mejor forma de matar la gallina de los huevos de oro. Impulsar a una compañía a un desarrollo acelerado no siempre tiene los mejores resultados: podemos sobrecargar la capacidad instalada, desgastar al equipo de trabajo, prometer imposibles que nos lleven a destruir en vez de construir. Por lo tanto, un crecimiento orgánico es un salvoconducto de supervivencia y una forma de evolución sana.

Crecimiento orgánico significa mirar al futuro con una visión clara, un rumbo definido y las estrategias para proteger la vida de un negocio. El crecimiento es una de las preocupaciones centrales en el mundo corporativo y todos quisiéramos tener la fórmula mágica que traiga como resultado una evolución productiva. El camino del crecimiento orgánico busca precisamente eso: rentabilizar los resultados a partir de encontrar las mejores posibilidades que lo sustenten.

No hay fórmulas mágicas, el que diga que las tiene, seguramente estará mintiendo. Lo que sí existen son variables que pueden servir de elementos para que cada uno haga su propia receta. Dicen que nadie aprende en cabeza ajena, pero es cierto que nadie nace sabiendo, por lo tanto, revisar lo que otros han tenido en cuenta puede ser de gran utilidad. En la encuesta del mes de agosto hecha por McKinsey se reporta que el 93% de los encuestados coincidieron en tres parámetros para generar un crecimiento orgánico:

La fórmula propuesta por McKinsey busca proteger a los negocios de esas grandiosas ideas que, lejos de ayudar al negocio, le terminan restando vida. Muchos empresarios, en el vértigo de la toma de decisiones, dejan de decidir sobre una base sustentada y empiezan a hacerlo en forma apresurada y poco reflexiva. Evidentemente, jugar a los negocios no es como pegarle a la piñata con los ojos vendados. Hacerlo así, incrementa las posibilidades de un descalabro.

Las pequeñas y medianas empresas, especialmente aquellas que han tenido un éxito inmediato son las que deben de calcular con mucho cuidado su siguiente movimiento. Las disyuntivas más comunes de crecimiento van en el sentido la línea de productos o el área de influencia. Es decir, genero más y nuevos productos o abro más puntos de venta en zonas geográficas a las que aún no se ha llegado.

Sin embargo, antes de pensar en cuál es el camino por seguir, repetimos la fórmula anterior:

El crecimiento orgánico se trata de combinar el entendimiento integral del negocio y las opciones que se presentan para activar el desarrollo. Un acercamiento cuidadoso que lleve a entender las implicaciones y los resultados dará una evaluación de las posibilidades que se presentan. Al final, se trata de crecer y permanecer. No de crecer, dándole línea a la soga que puede ser el arma mortal para la empresa.

 

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Blog: Las ventanas de Cecilia Durán Mena

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