Por Jordi Greenham*

Si bien he comentado sobre las necesidades y comodidades que busca la nueva generación para independizarse o bien buscar su nuevo hogar, es muy importante tomar en cuenta la accesibilidad que actualmente se tiene para solicitar un crédito.

Anteriormente realizar un trámite de este tipo era un tanto complejo y aunado a que los precios permitían acceder a una vivienda en la CDMX con mayor facilidad, mucha gente veía una oportunidad en este derecho. Al día de hoy; hay un panorama distinto; el déficit de vivienda combinado con la ley de la oferta y demanda han encarecido los costos, lo que orilla a optar por la vivienda en renta. Aunque el monto del crédito que estipulan las instituciones paraestatales sea mayor y se tengan muchas más facilidades; aún no es suficiente.

La baja que se observó en cuanto a la solicitud de créditos hipotecarios en instituciones como el Infonavit y Fovissste refiere meramente a la vivienda de interés social, esto significa que los capitalinos o bien la sociedad en general aspiran o desean un lugar céntrico para vivir y cercano a los lugares donde laboran y realizan su vida cotidiana. La vivienda de interés social actualmente la encontramos en los límites de la CDMX.

Considero que el actual estancamiento de la vivienda de interés social radica nuevamente en los hábitos de la nueva generación, los demandantes de un nuevo hogar no se interesan en adquirir una casa de este tipo y están prefiriendo un endeudamiento mayor con la banca para acceder a una que cumpla con sus necesidades.

Este comportamiento se ve reflejado en la reducción de número de créditos hipotecarios y un aumento del financiamiento por crédito para vivienda; de acuerdo con cifras publicadas recientemente por la banca.

Un dato para destacar es que la vivienda de nivel medio aumentó 12% en el último trimestre, lo que nos muestra que la calidad de vida aumentó o en su defecto demuestra que la hipótesis, anteriormente hecha, tenga veracidad.

Es un hecho que los beneficios que otorga el Infonavit y Fovissste fueron en su momento una gran oportunidad para adquirir una vivienda en la capital del país, sin embargo, los precios que hoy vemos, conjugados con la sobrepoblación, demanda de vivienda, la “escasa” oferta y la poca verticalidad de vivienda en la CDMX, convierte a este derecho en algo un tanto infuncional por los montos otorgados.

Desde mi perspectiva, este derecho radicado en el artículo 4to de nuestra Carta Magna; tiene muchas aristas y oportunidades de evolucionar o mejorar. Primero que nada; se debe realizar un análisis profundo de la vivienda que actualmente tenemos, independientemente de que la fuerza económica se encuentre centralizada, se debe tomar en cuenta el tipo de espacios que requiere una gran urbe como lo es la CDMX. Partiendo de eso, se debe replantear el desarrollo habitacional y por ende hacer análisis de costo/beneficio para mejorar este vehículo en pro de todos los mexicanos.

Por ende; las solicitudes de créditos hipotecarios de interés social van a la baja; los hábitos de vivienda que hoy en día vivimos nos llevan a encontrar un espacio céntrico y que se acomode a nuestra vida cotidiana. El arrendamiento ha sido una gran válvula de escape para todos los jóvenes en busca de un nuevo hogar. No amarrarse a un compromiso financiero de largo plazo es la opción para muchos; ya sea compartiendo un espacio o iniciar su vida independiente.

No hay que entrar en pánico, simplemente hay que estudiar el fenómeno y adaptarlo a las necesidades habitacionales que actualmente se tienen.

*Fundador y CEO de Homie.mx

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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