En sí mismo, el dinero puede ser un compromiso al pago, pero es primordial que sepas qué existe detrás de tu idea de compromiso con relación al dinero y los negocios.

 

Hace algunos años llegaron a mí dos socios, emprendedores jóvenes con quienes trabajé en consultorio, quienes me autorizaron compartir su anécdota, cambiando sus nombres por obvias razones, con la única finalidad de aprendizaje para terceros.

Comparto también preguntas poderosas de la sesión de Julián (nombre sustituido), una historia que nos ayudará a aprender la relación entre el dinero, el compromiso, cobrar y pagar.

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La historia

Hagamos algo: generemos dinero que nos ayude a los dos en un futuro, le dijo Armando a Julián.

Julián comentó: Yo puedo ayudarte con los videos promocionales –en ese instante recibió el material y así se comprometió.

La ayuda era simple y le implicaba unas cuantas horas de trabajo a Julián, quien dominaba la parte técnica.

Pero algo sucedía con Julián. Y es que en ese momento apenas empezaban a hacerse socios. Julián, con su espíritu inquieto y su mentalidad de querer hacer dinero, buscaba en aquel entonces tener muchas oportunidades, lo que le jugaba en contra, pues siempre parecía comprometerse con terceros por querer hacer dinero, y como el negocio con Armando todavía no generaba lo suficiente, él buscaba siempre intentar hacer negocios simultáneos.

Parte del aprendizaje se resumía en el refrán “El que a muchos amos sirve, con alguno queda mal”, con la peculiaridad de que Julián, en ese entonces, estaba quedando mal con varias personas.

Pasaron uno, dos, tres y seis meses, y la ayuda que Julián le había ofrecido a Armando no llegaba. Cada vez que Armando le preguntaba a Julián sobre los videos, él le decía que no había podido, que necesitaba más tiempo, o sencillamente no contestaba, para luego poner el pretexto de que estaba viendo “otros negocios”.

Por una parte, Armando no insistía demasiado, “porque sentía que le estaban ayudando”; por otra, Julián no se comprometía porque no le interesaba lo suficiente, según comentó.

Después del primer mes y de muchas pláticas, Armando sabía que el compromiso de Julián era endeble, pero no sólo con la actividad a la que él mismo se había comprometido, sino con él mismo y su idea que relacionaba al dinero y al compromiso.

Por una parte quería ser emprendedor y persona de negocios, pero por otra le costaba demasiado hacer una actividad sin ver el dinero por delante.

El día que Armando, cansado, lo enfrentó diciéndole la falta a su palabra. Julián le dijo:

“El dinero genera compromiso.” Esto, bajo el supuesto mental: es que yo no te estoy cobrando por ayudarte, cuando ambos sabían que ése no era el trato.

“Yo priorizo por lo que me da dinero de inmediato”, decía Julián.

El problema era claro: cómo priorizaban, que pensaban ambos y cómo se sentían respecto a la confianza, el compromiso y la relación si había o no dinero de por medio.

Aquí te comparto algunas preguntas que salieron a la luz en la sesión con Julián:

 

Ejercicio con 9 preguntas poderosas

1. ¿Cuál es tu compromiso en el negocio que estás generando?

2. ¿Es el dinero lo que te genera compromiso?

3. Si no hay dinero, ¿tu compromiso falla?¿Cuántas veces ha fallado tu compromiso porque no hay dinero?

4. ¿Tu compromiso es con el dinero o con el negocio en sí?

Preguntas en supuestos

5. ¿Cuánto te compromete lo que cobras?

6. ¿Si cobras más, te comprometes más?

7. ¿Si cobras menos, te comprometes menos?

8. ¿Estás cobrando poco porque te da miedo a comprometerte mucho?

9, ¿Cobrar más te hace creer que la contraparte puede exigir más, y por eso estás cobrando poco?

 

Resoluciones

No cabe duda que desde la perspectiva de quien ofrece servicios, el dinero implica compromisos.

Claro que alguien que paga tiene posición a exigir, pero cuando no hay dinero de por medio ¿cómo funciona esto?

Recuerdo a un psicoanalista que no quería hacer cosas pro-bono (labor social gratuita) porque decía que la gente no valoraba el trabajo y su tiempo, y que, por lo mismo, no se comprometía con su proceso.

El dinero, al ser un factor medular en el emprendimiento y los negocios, puede hacer que nos desviemos de nuestros compromisos.

Tenemos que preguntarnos si el dinero es el que nos genera el compromiso y, sobre todo, si lo que estamos haciendo lo queremos hacer más allá del dinero, pues este aspecto nos dará poder más allá del dinero retribuido, y nos conducirá a permanecer comprometidos en la línea hacia nuestros objetivos.

Siempre puede haber una relación sobre el dinero y el compromiso, y en sí mismo el dinero puede ser un compromiso al pago, pero lo primordial es saber qué existe detrás de nuestra idea de compromiso con relación al dinero y los negocios. Y tú, ¿qué preguntas te podrías hacer al respecto?

 

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