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China inunda con su acero barato al mundo y México no está a salvo, ya que es el primer importador en Latinoamérica del metal proveniente del país asiático, con 209,000 toneladas. El negocio de muchos industriales mexicanos está en peligro.

 

Este texto se publicó originalmente el 13 de mayo.

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Primero fue la industria textil y del calzado. Ahora el dragón chino tiene en la mira a la industria siderúrgica en México. El acero barato que inunda al país y la efectividad limitada de las medidas tomadas por las autoridades hacen que en el negocio del acero pueda tener los días contados frente a un competidor dispuesto a vencer a cualquiera.

En México, el precio del acero es alrededor de 65% más caro, ya que China tuvo un precio promedio de 522 dólares por tonelada durante 2014, mientras que en nuestro mercado oscila en 900 dólares.

En enero de 2015, China exportó al mundo 9.4 millones de toneladas de acero laminado, de las cuales 11.4% llegó a América Latina, es decir, 1.1 millones de toneladas, de acuerdo con cifras de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

México ocupa el primer lugar como receptor de las importaciones de acero provenientes de la nación asiática en Latinoamérica. El país recibió 209,000 toneladas de acero laminado chino en enero pasado, un incremento de 325% en comparación con las cifra del mismo mes de 2014, de 49,000 toneladas. El país asiático avanza a pasos agigantados.

“Este crecimiento acelerado de las importaciones sigue causando un daño a la producción de la región”, dice Alacero, y asegura que es necesario que los  gobiernos reconozcan la gravedad de la situación y actúen de forma oportuna.

La reacción de las empresas y el gobierno podría ser fundamental para que los industriales nacionales se beneficien de un negocio con expectativas favorables. Durante este año se espera que el consumo mundial de acero se incremente 0.5%, lo que representa 1,544 millones de toneladas, mientras que para 2016 se prevé que la demanda mundial crecerá 1.4%, para alcanzar 1,565 millones de toneladas, de acuerdo con las expectativas de la Asociación Mundial del Acero.

Una forma de la industria para protegerse es impulsar investigaciones en el mercado. Al 25 de marzo de 2015, la Canacero contabiliza 29 investigaciones de prácticas de comercio desleal de productos siderúrgicos y manufacturas de acero en México, de las cuales 16 involucran la importación de productos provenientes de China, que han derivado en la actualización y establecimiento de cuotas compensatorias para los industriales mexicanos, hecho que no frena la entrada de la materia prima china.

China podría dejar a sus primeros damnificados en el país. “La primera víctima de la competencia china es la industria siderúrgica mexicana frente a las oportunidades que podrían representar la demanda de acero en sectores como la construcción o el automotriz”, dice Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.

 

Una industria de peso

Aviones, coches, tubos y utensilios de cocina son algunos de los productos que forja la industria del acero en el país. La industria produce en el mundo 1,066 millones de toneladas de acero crudo al año y una sobrecapacidad de 570 millones de toneladas, y se consumen más de 1,562 millones de toneladas de acero laminado anualmente.

América Latina produce 66 millones de toneladas anuales de acero crudo, lo que representa cerca de 4.1% de la producción mundial. La región consume a lo largo de 12 meses 69 millones de toneladas de acero laminado.

“Ésta es una industria de mucho peso en todo el mundo, ya que el uso del acero es de vital importancia para otros sectores altamente especializados, como el de la construcción”, asegura Leticia Armenta.

Durante 2014, México consumió un total de 22,486 toneladas de acero laminado, lo que lo convierte en el segundo consumidor de aleación de hierro y carbono, tan sólo después de Brasil, cuyo consumo fue de 24,638 toneladas de acero.

En la República Mexicana se produjeron 19,008 toneladas de acero durante 2014.

La producción de acero líquido se concentra en 11 estados del país, entre los que se encuentran: Coahuila, Michoacán, Nuevo León, Guanajuato y Veracruz, por mencionar algunos,  los cuales en 2013 representaron 82.1% de la producción combinada del total nacional.

Pero las cifras de China podrían apabullar a Latinoamérica entera. En la actualidad, 48% de la producción mundial de acero crudo proviene del gigante asiático, una cantidad de 790 millones de toneladas de este acero.

La falta de demanda de la aleación en China ha detonado la exportación del acero a otras regiones. Por primera vez desde 1995, la nación asiática registró el año pasado un crecimiento negativo en la demanda interna debido a las políticas del gobierno que impactaron al mercado de bienes raíces.

“Es probable que se mantenga esta situación  sin cambios en el corto plazo, ya que  el uso de acero de China seguirá registrando un crecimiento negativo de 0.5% tanto en 2015 como en 2016. En el medio plazo no se espera un fuerte repunte”, asegura la Asociación Mundial del Acero.

El dragón chino pone contra las cuerdas el avance de las empresas con operaciones en el país.

“Estamos en desventaja en cuatro de los cinco factores de la competitividad, es decir, precio de los energéticos, costo fiscal, costo financiero e infraestructura limitada. Sólo tenemos a favor una mano de obra de alta calidad”, asegura la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero de México (Canacero) en el reporte Perfil de la Industria Siderúrgica en México 2004-2013.

Foto: Reuters.

 

Fricciones con el dragón

En marzo pasado, la empresa siderúrgica ArcelorMittal informó sobre la posibilidad de realizar paros técnicos en sus operaciones en México debido a las condiciones del mercado del acero, de acuerdo con información de la agencia Reuters.

La empresa de capital indio estaría evaluando el cierre de su planta Sicartsa, ubicada en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en la que laboran más de 8,500 empleados.

Forbes México solicitó una entrevista con los representantes de ArcelorMittal, pero no se recibió respuesta hasta el cierre de esta edición. Tampoco la Canacero quiso comentar sobre el tema.

Las empresas con operaciones en el país han denunciado en muchos casos la competencia desleal de sus rivales chinos, una alternativa que ha derivado en cuotas compensatorias que intentan detener un avance que no parece detenerse.

Hace cinco meses, el gobierno mexicano impuso una cuota compensatoria definitiva de 2.58 dólares por kilogramo a las importaciones de cable de acero originarias de China, al considerar que compiten en condiciones desleales con los productores locales.

La resolución, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), fija una cuota compensatoria definitiva tras una investigación solicitada por la empresa mexicana DeAcero.

“Se determinó que las importaciones de cables de acero originarias de China se realizaron en condiciones de discriminación de precios y causaron amenaza de daño a la rama de la producción nacional”, dice la resolución.

Juan Antonio Reboulen, director de Relaciones Institucionales de DeAcero, asegura que las condiciones de competencia se ven amenazadas por los “privilegios” que tiene la industria china, en comparación con la mexicana: “El principal daño ocasionado por las importaciones de acero chino es la distorsión que causan éstas en el mercado.  Es bien sabido que el gobierno chino tiene una injerencia en su sector siderúrgico, otorgando innumerables subsidios y apoyos a las exportaciones de este sector que hace que lleguen a los terceros mercados con precios realmente bajos.  Con frecuencia llegan importaciones de productos de acero de origen chino que están por debajo de los costos de fabricación, lo cual hacía inviable el poder colocar nuestros productos en el mercado”.

La firma mexicana ha registrado un incremento de hasta 800% en la importación de algunos productos largos de acero. La ferocidad del dragón ha ocasionado que las compañías nacionales hagan ajustes para elevar su productividad y compensar la pérdida de participación de mercado frente a las importaciones “desleales” de acero.

Pero los esfuerzos por competir parecen inútiles frente a las condiciones del mercado acerero. “En condiciones de competencia normal, las empresas buscaríamos formas de innovar y adaptarnos a la existencia de competidores más competitivos. No obstante, la realidad es que los productores chinos operan incluso con pérdidas pues son fuertemente subsidiados por su gobierno, que ejerce un capitalismo de Estado que distorsiona al mercado mundial del acero”, explica Reboulen.

El directivo de la firma DeAcero reconoce que China sólo es uno de los competidores que podrían derretir el negocio en México: Turquía es el otro jugador que merodea el país. En 2013, la varilla de acero fue la segunda mercancía más exportada de Turquía al mundo (8,046 millones de toneladas) y fue su principal exportación a México por volumen (19,523 toneladas).

“Los retos que tenemos enfrente no son exclusivos del tema China, ya que hay otros competidores que están presionando fuertemente nuestros mercados como es el caso de Turquía, cuya planta productiva goza de fuertes apoyos por parte de su gobierno… Además, es un país contra el que, históricamente, existen diversas investigaciones antidumping por parte de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea”, comenta Juan Antonio Reboulen.

Por ahora, los esfuerzos de la industria por contener los efectos de las importaciones se mantienen en pie. A inicios de marzo pasado, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) recomendó no emitir una Norma Oficial Mexicana (NOM) para cuidar los estándares de seguridad de productos fabricados con acero, así como hierro, ya que las especificaciones del anteproyecto afectarían la competencia y libre concurrencia.

La autoridad determinó que no se presentaron evidencias suficientes sobre los riesgos para los consumidores para cada uno de los productos de acero y hierro mencionados en la propuesta.

Las decisiones que tomen la industria siderúrgica y el gobierno serán decisivas para aprovechar el ‘boom’ automotriz que toma forma el país. En los últimos meses, Toyota, BMW, Kia Motors y otras automotrices han anunciado inversiones en sus plantas que detonarán el consumo de acero en el país, un negocio que despierta el interés de los empresarios mexicanos.

En los últimos cinco años, los industriales del acero han invertido más de 11,500 millones de dólares (mdd) en equipos y sistemas tecnológicos; para 2016 se habrá concluido una inversión de 3,000 mdd adicionales, los cuales serán destinados al abastecimiento de la industria automotriz.

Ahora las inversiones están en riesgo. “A nivel mundial se enfrenta la más grave crisis del acero en el último cuarto de siglo, lo que obliga a actuar con rapidez ante un entorno cambiante. De no hacerlo corremos el riesgo de cancelar inversiones por más de 15,000 mdd e incluso se pondrá en riesgo la subsistencia total o parcial de empresas del sector”, dijo Guillermo Vogel, presidente de la Canacero.

En la última década, las importaciones indirectas de acero se concentraron en el sector automotriz, con 33.51% del total.

Pero los conflictos son una situación que seguirá presente en el mercado nacional y de todo el mundo. La desaceleración económica de China no tiene una solución a la vista que vaya a cambiar el avance del dragón asiático. “En el corto plazo tiene consecuencias globales para la industria del acero en términos de los flujos comerciales y la posible intensificación de las fricciones comerciales, como resultado de un aumento significativo en las importaciones de acero en muchas economías durante 2014”, dice la Asociación Mundial del Acero.

El pasado 20 de abril, ocho asociaciones de América y Europa que representan a los industriales del acero presentaron ante el gobierno de China un documento que expresaba su preocupación por la llamada Política de Ajuste 2015, que establece la estrategia de dicho país en materia siderúrgica.

“Los representantes de la industria del acero consideran que el documento presentado no encara en forma sustantiva el problema de exceso de la capacidad de la industria del acero china. Ello confirma y aumenta la preocupación por el problema que existe con el crecimiento exponencial de las exportaciones de acero chinas, que están invadiendo los mercados y que cuentan en fuerte respaldo de su gobierno a través de subsidios”, dicen organizaciones como Alacero y Canacero.

Para el director de Relaciones Institucionales de DeAcero, la respuesta de la autoridad es importante en la defensa del mercado del acero mexicano: “Consideramos que es importante hacer más eficientes las investigaciones antidumping, sobre todo, en los tiempos. Si bien, el gobierno actual ha admitido ya 24 casos en el sector, creemos que es importante darles pronta solución. No obstante, no tenemos ninguna duda de que el gobierno mexicano es sensible a estas manifestaciones de preocupación y seguirá actuando en consecuencia”.

La especialista del Tecnológico de Monterrey coincide en la apreciación de los organismos industriales y espera que no se concrete una competencia desleal. “Si no se pone un piso parejo, México podría sufrir en el mercado del acero como lo ha hecho en la industria textil, en donde las afectaciones más graves pueden ser las pérdida de inversión y de empleos. Ése es el costo.”

 

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