En Latinoamérica, la tasa de participación creció, al tiempo que la fuerza de trabajo aumentó como resultado del crecimiento demográfico de la población en edad de trabajar, revela la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal).

En el promedio de 2018, se registraron aproximadamente 22.9 millones de personas desocupadas en las zonas urbanas: 240,000 más que en 2017 y 7.1 millones más que en 2014. Sin embargo, el número de desocupados urbanos se ubica por encima del de inicios de la década de 2000, antes del período de fuerte generación de empleo que comenzó en 2004.

“La evolución de la composición del empleo por categoría ocupacional durante los últimos años confirmó tanto la estrecha correlación positiva entre el crecimiento económico y la generación de empleo asalariado como la —en general, no tan estrecha— correlación negativa entre el crecimiento económico y el trabajo por cuenta propia en América Latina y el Caribe”, explica el organismo.

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En su reporte, la Cepal explica que durante dos de los tres años anteriores a 2018, el empleo asalariado se expandió solo levemente, un 0.3% tanto en 2015 como en 2017, e incluso se contrajo un 0.4% en 2016 en un contexto de crecimiento económico débil o negativo a nivel regional.

Sin embargo, esta mayor generación de empleo asalariado fue insuficiente en términos de generación de empleo productivo y de calidad, ya que no se logró generar el número de puestos de trabajo asalariado que habría correspondido al grado en que aumentó la fuerza laboral, expone el organismo.

Más trabajadores independientes vs asalariados

En los primeros tres trimestres de 2018, el trabajo por cuenta propia se expandió a una tasa más elevada de 3% que el empleo asalariado, señala la Cepal. “Esta debilidad relativa de la generación de empleo asalariado fue bastante generalizada”, agrega el organismo.

Con respecto a los países sobre los cuales se dispone de información, el trabajo por cuenta propia se expandió más que el empleo asalariado en la Argentina, el Brasil, Costa Rica, Colombia, el Ecuador, México, Panamá, el Paraguay y el Perú. Solo Chile, Honduras y la República Dominicana constituyen excepciones a esta tendencia, indica la Cepal.

“En vista de que, en el promedio y, sobre todo, en períodos de bajo crecimiento económico, este tipo de trabajo tiende a ser de peor calidad que el empleo asalariado, esta expansión diferenciada reflejaría un nuevo deterioro de la calidad media del empleo. Sin embargo, el deterioro habría sido de menor magnitud que en los tres años anteriores”, señala el organismo.

Fuente: Cepal

 

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