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En 2010, la empresa de Felipe Medina facturaba anualmente 1.2 mdp; hoy registra ventas anuales por 35 mdp.

 

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Al salir de la universidad pidió trabajo y no se lo dieron. Después abrió un par de cafeterías que fracasaron. Frente a tal panorama la única salida que encontró Felipe Medina fue refugiarse en el alcohol, pero no como vicio, sino como un negocio millonario que descubrió al fundar The Beer Company.

En 2009, el entonces joven de 26 años vio la oportunidad de vender y distribuir cervezas artesanales importadas, así como nacionales, en un mercado poco desarrollado en México.

La respuesta fue mejor a la que esperaba: para 2010 ya obtenía ventas anuales por un millón 200,000 pesos, mientras que ahora factura cerca de 35 millones de pesos (mdp) al año.

“En ese momento nunca lo vi como un negocio que fuera a ser franquicia o que abriera nuevos modelos de negocio, yo sólo lo veía como mi tienda de cervezas, pero no lo veía como lo que es ahora”, dice el joven empresario.

Actualmente la empresa mexicana concentra 27 tiendas boutique de The Beer Company, y cuenta con 11 cervecerías bajo el formato de La Internacional, en 12 estados del país, además de la distribución de cerveza en 31 estados y el Distrito Federal.

El incremento de consumidores de este tipo de cervezas y la apertura en el sector marcan para el emprendedor el momento de la expansión del concepto en la República Mexicana y su internacionalización en 2014. Esta es la historia de su sed de negocio.

 

Las cafeterías

Cuando concluyó la carrera de Administración de Empresas, en la Ciudad de México, Felipe se dio a la tarea de buscar un empleo como lo hacen miles de egresados en el país todos los años.

Felipe acudió a una empresa a buscar la ansiada oportunidad. Después de cumplir con requisitos como entrevistas y entrega de documentos, la respuesta afirmativa para integrarse a la compañía nunca llegó.

Así fue como Medina decidió que había llegado el momento de establecer una nueva estrategia en su vida y lanzarse a emprender un negocio.

Apoyado por un capital de su madre y algunos de sus ahorros, en 2008, el joven abrió un par de cafeterías en el Estado de México con la esperanza de crecer rápidamente como empresario animado por el desarrollo de negocios similares.

Sin embargo, la respuesta de los consumidores no fue la esperada. Las ventas no le permitieron al joven emprendedor mantenerlos abiertos. La decisión de cerrar fue inevitable, pero no el final de su historia como empresario.

 

Cerveza para la resaca

A pesar de que no le había quedado mucho dinero de la inversión que hecha en sus primeros negocios, decidió continuar con un nuevo proyecto.

En el municipio de Chalco, Estado de México, instaló un local para comercializar cerveza importada y artesanal: “Cuando me metí no existían empresas distribuidoras de este tipo de cerveza”, dice Felipe Medina al recordar la oportunidad.

Contrario a lo que le había ocurrido con las cafeterías, el interés en su producto comenzó a cobrar mayor relevancia.

Anaqueles con cervezas de varias regiones del mundo y marcas artesanales del país casi desconocidas para muchos de los visitantes, despertaban el interés de cada vez más personas que querían conocer sabores nuevos.

Ese fue el momento preciso cuando se fijó la meta de comercializar el mayor número de marcas de cerveza existentes en el mundo, por lo que comenzó a buscar personalmente a los productores que estampaban sus datos en la etiqueta de las botellas que llegaban a sus manos.

“Desde un principio la idea era tener todas las marcas de cervezas posibles que se importaban”, dice Felipe Medina.

Después de concretar su establecimiento en el Valle de México, viajó a Boca del Río, Veracruz, en donde abrió una nueva cervecería con el mismo concepto, pero de menor tamaño. Esa fue la segunda cervecería en su historia.

Pero “fue hasta 2010, cuando decidí crear una marca como tal”, así recuerda Medina el nacimiento de su marca: The Beer Company.

En ese año, la empresa sólo ofertaba 70 marcas de cerveza, las cuales se fueron multiplicando, hasta alcanzar a la fecha más de 350, de las cuales el 60% son importadas y el otro 40% son nacionales.

A partir de 2010, la expansión del negocio fue de forma acelerada, cuando Felipe estableció un modelo similar al de las franquicias, al permitir a terceros la apertura de nuevos locales por medio de un pago en la compra de los derechos de la marca.

 

Sube como la espuma

Actualmente, la empresa cuenta con 27 tiendas The Beer Company, así como con 11 cervecerías bajo el concepto de La Internacional, una de las divisiones del negocio que creó el joven empresario para el consumo de cerveza en el formato de restaurantes.

Las ventas subieron como la espuma. En 2010, los ingresos totales de los dos conceptos ascendían a un millón 200,000 pesos, mientras que ahora factura cerca de 35 mdp.

Asimismo, la reciente determinación de la Comisión Federal de Competencia (CFC) de restringir los contratos de exclusividad de las dos principales cerveceras en el país, Grupo Modelo y Cuauhtémoc Moctezuma, para distribuir sus productos en los establecimientos, anima al empresario de 30 años a expandir su negocio y crecer en la distribución de las marcas de cerveza que maneja en su portafolio.

Mientras tanto, la compañía prevé cerrar este año con un total de 45 ubicaciones alrededor de la República Mexicana, mientras ya hace las maletas para llevar el modelo de negocio a otras regiones de Latinoamérica en los próximos ocho meses, en donde la brújula apunta hacia Honduras y Chile.

Hoy, Felipe Medina recuerda emocionado el momento cuando visitó Ciudad Juárez para instalar una sucursal más de The Beer Company y comprendió la línea que había cruzado su negocio: “La distancia, el saber que estás muy lejos y que la gente hable de ti sin conocerte, sólo a través de tu concepto, es el momento en que te das cuenta de que verdaderamente estás cruzando una nueva frontera”.

Felipe Medina

 

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