El empresario que quiere un Honduras de ricos

Foto: Gretta Hernández y Roberto Cerratos.

A sus 78 años, el presidente de Grupo Continental no deja de crear compañías en diferentes sectores. Su objetivo, impulsar el crecimiento para que otros se beneficien de la derrama económica.

 

Por Luisa Agüero y Uriel Naum

 

Con el semblante calmo y pensativo, Jaime Rosenthal Oliva, presidente de Grupo Continental, viaja hacia la Fundación Biológica Educacional Jaime Rolando Rosenthal Hidalgo con César y Carlos, sus hijos y presidentes de seis de las empresas que conforman Grupo Continental.

Después de 40 minutos de trayecto, el banquero y sus hijos llegan a la finca de 750 hectáreas. Lo primero que observa Jaime Rosenthal es el tamaño de los cientos de árboles de caoba y teca, que espera que en 15 años tengan el crecimiento necesario para ser vendidos como madera preciosa.

Pero ése no es el motivo principal de su visita a la finca; le interesa saber las últimas estadísticas de reproducción de los cerca de 12,000 cocodrilos que ahí habitan. Se trata, ni más ni menos, de su negocio número 36, del cual espera que en el futuro firmas como Gucci, Cartier o Louis Vuitton se interesen y beneficien de la elaboración de pieles. Por lo pronto se encuentra afinando un proyecto de escuela para artesanos de la piel, que tiene como objetivo dar empleo a familias hondureñas y preparar la mano de obra calificada que se requerirá cuando el negocio madure.

Hasta el día de hoy los cocodrilos sólo le han heredado pérdidas, reconoce el presidente de Grupo Continental, pero considera que hay un gran potencial en el mercado de lujo —un cocodrilo muerto vale 300 dólares, una cartera de lujo entre 4,500 y 5,000 dólares.

¿Qué hace un banquero y “político” con más de una treintena de empresas apostando por una granja de cocodrilos en la que ha invertido 5 millones de dólares (mdd) y que no tiene fecha de cumplimiento de retorno?

“Las empresas deben diversificarse hacia todos los negocios con potencial futuro y pensar en el largo plazo, aunque hoy solamente registren pérdidas”, asegura Jaime Rosenthal.

No es la primera vez que el empresario hondureño levanta un negocio con pérdidas. Décadas atrás, las televisoras eran controladas por un solo grupo empresarial, Televicentro, y en aquel momento decidió competir con éste a través de Canal 11, al que le dedicó recursos por mucho tiempo sin ver ganancias. Hoy es uno de los más vistos de Honduras. Algo similar sucedió con la empresa Cablecolor, la que convirtió en un sistema de última generación que transmite Internet y telefonía, además de otros servicios digitales.

“Cuando usted va a invertir en una empresa productiva tiene que perder más de un año; es parte del punto de equilibrio. Ninguna fábrica empieza a ganar desde el primer año”, asegura el empresario hondureño, quien hizo suya esta tesis del Premio Nobel de Economía Paul Samuelson, su profesor en la década de los cincuenta en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde estudió Ingeniería Civil.

Yankel Rosenthal, un migrante judío-ruso que huyó de la guerra en Europa en la primera mitad del siglo XX, también tuvo que ver en lo que él llama “un crecimiento excesivamente diversificado” de sus empresas. Junto con un socio estadounidense Alvin Barrett, pusieron en marcha en Honduras la firma Distribuidora Barrett, que representaba en Centroamérica a compañías como Nestlé, Kellogg’s, Goodyear, entre otras multinacionales. Además pusieron en marcha una aseguradora que dio pie a lo que hoy es Grupo Continental, haciéndose casi de manera simultánea de sus brazos financieros: Inversiones Continental y Banco Continental.

Pero la diversificación de sus empresas no podría tener lugar sin lo que Jaime Rosenthal llama la clave de los negocios, “que es la austeridad”. Esto es lo que le permite no endeudarse de más y gozar de una buena calificación crediticia, asegura. Hoy, Grupo Continental tiene una calificación A, de acuerdo con el análisis de la clasificadora de riesgo Equilibrium.

El total de sus obligaciones de deuda hasta junio de 2013 apenas significaba 27% de sus pasivos totales, y su flujo de operación (EBITDA) representaba 0.65 veces de la deuda financiera de corto plazo más la de largo plazo neta; es decir, el corporativo goza de una saludable posición financiera, lo que le permite generar márgenes de rentabilidad positivos.

“Antes de realizar inversiones se debe tener cuidado con nuestra capacidad de pago y la obtención de financiamiento a los plazos y costos apropiados para no entrar en problemas financieros en el grupo”, se menciona en el documento “Política de inversiones del Grupo Inversiones Continental”.

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El peso familiar

En la región hay una tendencia que inició hace poco más de 10 años, en la que el grueso de las empresas familiares está siendo vendido a grandes corporaciones, y esto se debe, en gran medida, a la falta de capacitación de sus integrantes, asegura Carlos Karamanites, socio a cargo de KPMG en Panamá y Centroamérica.

Este no es el caso de las compañías de Jaime Rosenthal, pues ni se venden ni los miembros de la familia carecen de capacitación; por el contrario, es un elemento obligatorio para cada uno de ellos. De hecho, en cuanto al primer aspecto, el de la venta de firmas familiares, Jaime Rosenthal recrimina a algunos empresarios salvadoreños haber vendido sus compañías a empresas globales durante la guerrilla en las décadas de los setenta y ochenta.

“La cementera nos la han querido comprar en tres ocasiones; la compañía de seguros también. En el negocio del cable hay cola de compradores, en el banco hay a quien le gustaría entrar con él a los mercados centroamericanos, pero si se deja de crear capital interno se deja a un lado el instrumento de desarrollo más importante de un país”, considera el presidente de Grupo Continental.

En lo que respecta a la capacitación a los miembros de la familia, la corporación de Rosenthal cuenta con un programa que, aseguran, es único en el mundo. Consiste en pagarle la educación a los miembros de la familia a cambio de firmar un contrato en que se comprometen a trabajar en el grupo después de graduados al menos cuatro años. Posteriormente los familiares pueden estudiar una maestría en el extranjero, pero deben regresar a trabajar a la empresa cuatro años más.

Sobre la fórmula de capacitación familiar de Grupo Continental, Ricardo Aparicio, director del Centro de Investigación para Familias de Empresarios del IPADE, señala que regularmente es al revés, es decir, “lo ideal es ganar experiencia antes de estar en el negocio familiar. Vivir bajo un sistema en que tienes un jefe, debes dar resultados, hay un horario, adquieres hábitos y aprendes para qué eres bueno, ayuda a conocerse a sí mismo, pero sobre todo a ganar autoridad en la organización cuando después de esa experiencia asumes un rol importante en la empresa familiar”.

Pese a lo que suele decir la teoría de la educación familiar, Jaime Rosenthal señala que la empresa ya está en la tercera generación y las expectativas de crecimiento son grandes. “Y es que los negocios en que estamos no tienen límite de crecimiento.”

Hace poco más de año y medio, Jaime Rosenthal fue diagnosticado de cáncer. Durante seis meses que duró su tratamiento tuvo que dejar las riendas del negocio a Yani, el mayor de sus hijos. Eso le lleva a pensar que Grupo Continental está preparado para una sucesión natural.

 

Con la mira en el futuro

Las cartas anuales de Warren Buffett es lo que más disfruta leer Jaime Rosenthal. Es el emprendedurismo constante de Buffett, revela, lo que lo lleva a no dejar de pensar en proyectos y aprovechar las oportunidades que se presentan para sus compañías aun en tiempo de crisis.

Por eso, que Honduras sea uno de los países de más bajo consumo de cemento per cápita en el mundo, con 191 kilogramos por habitante, no detiene a este empresario en sus planes de desarrollo e inversión.

Bajo esa perspectiva, no desestima potenciar las carencias de infraestructura actuales del país como una oportunidad de crecimiento para Cementos del Norte (Cenosa), y le apuesta a la modernización. El crecimiento de la industria de cemento estaría impulsado por altas necesidades de infraestructura, por una demanda de construcción no residencial y por un déficit de vivienda de 1.600,000 unidades, que se tenía hasta 2013, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Es esto lo que llevó a Grupo Continental a realizar la inversión privada más grande del corporativo en la historia de Honduras: 140 mdd le inyectaron renovadas fuerzas a Cenosa y la consolidaron como una de las cementeras más grandes de Centroamérica, con potencial para producir 4,300 toneladas cada día.

El consumo anual del mercado hondureño es de 1.400,000 toneladas de cemento. Cenosa vende aproximadamente la mitad y exporta, entre cemento y clinker, unas 300,000 toneladas.

La fábrica no es propiedad de la familia Rosenthal, es una sociedad anónima con participación de accionistas hondureños y del grupo de Cementos Progreso de Guatemala. La familia Rosenthal, mediante acuerdo de accionistas, es la responsable de encabezar la Junta Directiva de la empresa.

Otra de las apuestas de Jaime Rosenthal es la planta de generación de energía eléctrica que actualmente edifica.

Estima que la obra les reducirá 33% el costo de la energía. La meta del grupo es construir una planta con capacidad de generación de 150 megavatios (mw) con carbón como materia prima. El proyecto Bijao Electric Company (Beco-60), valorado en 125 mdd, es promovido por la empresa hondureña Cementos del Norte y Cementos Progreso de Guatemala, y se localiza en el municipio de Choloma, departamento de Cortés, al norte de Honduras.

“La planta nace de la necesidad de ser más competitivos y porque se requiere modificar la matriz energética del país”, expresa Jaime Rosenthal. El proyecto generará 800 empleos en su etapa de construcción. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) adquirirá 80% de esa producción para su red de suministro. El 20% restante será utilizado por la cementera.

De manera adicional, Grupo Continental ha solicitado la concesión de aguas y el permiso del Estado para construir Los Llanitos y Jicatuyo, dos proyectos hidroeléctricos para generar 300 mw. La inversión aproximada requerida es de 700 mdd.

Uno de los proyectos complementarios de la planta generadora es un muelle en Puerto Cortés. Los terrenos ya han sido adquiridos, se han solicitado los permisos de construcción y medio ambiente, pero este año continuará la ejecución de la obra, debido a que hace falta el financiamiento y algunos diseños, destaca el presidente de Grupo Continental.

Otra de las apuestas de Jaime Rosenthal está en el sector turístico con una participación minoritaria en Indura Beach & Golf Resort, en el Puerto de Tela, al norte de Honduras, que a través de su empresa Promociones y Turismo es propietaria de una gran cantidad de tierras vecinas al proyecto Indura.

El ambicioso desarrollo turístico Indura contará con 30 unidades de Condo-Villas, lotes residenciales, centros de ventas, restaurantes y club deportivo. La renovación representa un nuevo capítulo para sus propietarios, clientes nacionales y extranjeros. Un campo de golf de 18 hoyos Gary Player PGA ofrecerá a los visitantes una nueva opción de entretenimiento junto a un hotel boutique de cinco estrellas que próximamente será inaugurado.

Los proyectos podrían multiplicarse si, por ejemplo, existiera una sola moneda en la región que hiciera más sencillas las transacciones comerciales, si los niveles de corrupción en Honduras no fueran tan altos y hubiera menos violencia —es el país más corrupto de Centroamérica, de acuerdo con Transparencia Internacional, y el costo del crimen representa 7.7 del PIB, según el Banco Mundial—, señala el multiempresario.

Por lo pronto, el visionario empresario camina entre los estanques y criaderos de cocodrilos, pensando cómo deberá ser su siguiente movimiento, para junto con sus ofidios asestar la mordida en el mercado de los accesorios de lujo.

“Mi verdadero sueño es que todos los hondureños sean millonarios; cuando todos lo sean, yo voy a ser como Warren Buffett.”, señala Jaime Rosenthal.

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