Urge despertar la ventaja competitiva de México: la creatividad para sortear obstáculos, tradiciones visibles, sentido de familia, adaptabilidad, alegría cotidiana y una imaginación desbordada.

 

 

“El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos”: Antoine de Saint-Exupery.

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La competitividad es la capacidad con que cuenta una empresa o un país para obtener rentabilidad en el mercado. Es decir, la propuesta de valor que se ofrece al consumidor, que es la razón por la que éste lo prefiere.

Jack Welch, CEO que durante años estuvo al frente de General Electric Company, decía que si una empresa no contaba con una ventaja competitiva importante y útil, era mejor que no se atreviera a competir.

Esta idea puede aplicarse perfectamente a la situación de las identidades nacionales en una época en que la hiperglobalización desdibuja fronteras y crea una nueva definición, bastante compleja, por cierto, de lo que significa “competitividad”.

Así qué, ¿cuál es la ventaja competitiva de México? ¿De qué hablamos cuando nos referimos a competencia en nuestro país? ¿Es mejor no competir en un mundo en que las fichas de ajedrez ya están aparentemente bien posicionadas?

Recientemente, el Banco Mundial publicó el informe Doing Business 2014, en que desgraciadamente se coloca al país en una situación peor valorada que en años anteriores: seguimos viviendo en un contexto regional en el que conviven la violencia, la economía de la escasez y las repetitivas crisis sexenales.

Asimismo se reportó que el país bajó dos lugares respecto al año anterior, por lo cual representa una invitación a despertar el espíritu mexicano que todos tenemos: la creatividad para sortear obstáculos, tradiciones visibles, sentido de familia, adaptabilidad, alegría cotidiana y una imaginación desbordada, cualidades que no debemos permitir que se adormezcan.

En el ámbito económico, dice el informe, también hemos bajado de posición respecto al proceso para la apertura de nuevos negocios. Hemos perdido la agilidad en lo referente a permisos de construcción e infraestructura, además de provocar trabas en la profesionalización del comercio exterior y el cumplimiento de contratos de negocios. Esto es una señal de alarma para el avance en materia de competitividad global.

Otro dato que nos reporta el informe es el retroceso de México, de siete lugares respecto al año anterior en el ranking de facilidad para emprender negocios, en el puesto 48 de 189 economías del mundo manteniéndose relativamente estables en comparación con otras naciones de América Latina, las cuales siguen contando con bajas tasas de productividad en los rubros calificados.

A pesar haber bajado su posición, la economía se sigue colocando a nivel global entre las que más reformaron sus sistemas de regulación de negocios para ampliar oportunidades de empresas locales.

De acuerdo con otra publicación, el The Global Competitiveness Report 2012-2013, México debe avanzar mucho más rápido en el cumplimiento de una agenda importante de cambios estructurales que le permitan ser una de las 10 economías más grandes del planeta antes del año 2050. Actualmente se encuentra en el lugar 55 de 148 naciones. Estamos caminando para el logro de ese objetivo.

Los renglones en los que estamos trabajando con esmero para mejorar la competitividad tienen que ver con la flexibilidad del mercado laboral, la calidad educativa, atacar el problema de seguridad y hacer cumplir el Estado de derecho, además de reducir la brecha digital y proporcionar tecnología a más sectores de la población.

Según datos del World Economic Forum, México cayó dos lugares en el Índice de Competitividad Mundial 2013-2014, al ubicarse en el lugar 55 en el ranking, revirtiendo dos años de avance que se habían logrado desde 2011.

Causa de ello son la corrupción y el crimen que actualmente se presentan en el país, lo cual obstaculiza las posibilidades de hacer negocios, así como la ineficiencia burocrática, los impuestos, el acceso al financiamiento y las restrictivas regulaciones laborales, de acuerdo con el documento.

Con todo, México tiene una ventaja competitiva con relación al tamaño de su mercado, donde obtuvo el puesto número 11, y otros rubros que presentaron una mejora en su calificación fueron el ambiente macroeconómico (49), sofisticación de negocios (55) y desarrollo del mercado financiero (59).

Pero más allá de las cifras hay algo que se está transformando en el espíritu de los mexicanos y que sin duda refleja una particular seña de competitividad como nación, a pesar de que el ranking no fue lo suficientemente satisfactorio este año.

El simbolismo de las identidades nacionales cuenta, y en el caso de México, el águila que sostiene a una serpiente, casi alzando el vuelo, refleja el espíritu de lucha milenaria de los mexicanos. Es la actitud y la aptitud para salir adelante a pesar de las inconsistencias del destino.

Frente a las adversidades mostrarnos ser altamente competitivos. De muestra tenemos algunas empresas y empresarios que son líderes a nivel mundial, como son Telmex, Bimbo, Cemex, TV Azteca y otras que están compitiendo en los mercados internacionales. Todas han tenido el valor de escuchar su águila interna y alzar vuelo, tomando las oportunidades que en un mercado global se presentan.

Es cierto que en la actualidad, tal y como lo reflejan los números, hemos bajado de posición en muchas encuestas; sin embargo, no debemos subestimar la decisión, ánimo y deseos que tenemos los mexicanos de salir adelante.

Nuestro país se planta en el siglo XXI con la misma fuerza que sus raíces, y está alzando el vuelo con una actitud visionaria, llena de energía.

 

 

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@mariorizofiscal

 

 

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