“El liderazgo efectivo no se trata de hacer las cosas bien, se trata de hacer las cosas”

Peter Drucker

Siempre me ha gustado comparar el campo deportivo con el mundo de los negocios: son sorprendentemente parecidos. Las lecciones que da el terreno de juego son fáciles de aprender ya que conectan con esa vehemencia que es capar de dominar la voluntad y que nos lleva a lograr aquello que la razón no podría imaginar. Antes de comenzar el partido México contra Alemania, nadie hubiéramos imaginado que la selección mexicana podría vencer al campeón del mundo. Especialmente, los más experimentados, los que tenían más conocimientos sobre futbol eran los que menos habrían apostado por un triunfo mexicano. Sin embargo, el 1-0 nos sacó el grito más emocionante que se puede escuchar: ¡Gol! Y nos desgañitábamos felices de ver como se realizaba un anhelo en contra de toda predicción.

Por supuesto, no todo fueron los noventa minutos que los jugadores estuvieron en la cancha. Eso fue el reflejo del trabajo anterior y de una planeación efectiva que dio para romper expectativas. Si Peter Drucker, el gran filósofo de la gestión administrativa hubiera visto el partido, sonreiría feliz viendo como su teoría se confirma, una vez más. El liderazgo efectivo planea y entiende que no se trata de hacer las cosas bien, sino que se trata de hacer las cosas. Es decir, se trata de concebir la idea y hacerla realidad, aunque no sea perfecta.

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Si comparamos la estadística del partido México contra Alemania, nos daremos cuenta de que la selección alemana no hizo mal las cosas. Los alemanes estuvieron en posesión del balón durante más tiempo en el partido: lo tuvieron el 61% del tiempo; tuvieron más tiros a gol: veinticinco contra doce de los mexicanos; ocho tiros de esquina de la escuadra alemana contra uno de la mexicana. Podríamos aventurarnos y decir que en general Alemania jugó mejor que México, si le hacemos caso a las estadísticas. Pero, la selección de Juan Carlos Osorio confirma lo que dice Drucker, tal vez los números de los alemanes lucen mejor, pero México hizo lo que tenía que hacer y metieron un gol.

Drucker sostenía que si confías demasiado en el poder del trabajador corres riesgos de anarquía, si confías demasiado en la superioridad del control sacrificas la creatividad. El truco para los líderes que buscan tener éxito es determinar metas a largo plazo, pero al mismo tiempo permitir a los miembros del equipo trabajen formas para la obtención de esas metas. Es decir, la planeación efectiva se trata de elevar la mirada y fijarla en la meta, al mismo tiempo que se trabaja en el día a día para conseguirlo.

En opinión de Drucker, no hay nada tan inútil como hacer con gran eficiencia algo que no debería haberse hecho en absoluto. En los deportes, como en los negocios la forma es fondo, pero de nada sirven si no conseguimos llegar a la meta. Para Drucker, la piedra fundacional del éxito es el análisis. En sus primeros años de vida profesional, se dedicó a observar grandes corporaciones como General Motors y propuso modelos de gestión efectiva. Los modelos de gestión efectiva corren por dos rieles muy importantes: la disciplina y el fortalecimiento del equipo. Un líder efectivo observa y detecta cuales son las mejores cualidades de cada uno de los integrantes con los que cuenta y los pone a hacer aquello en lo que son mejores. El acento está en el logro y cómo llegar a ello.

La gestión por objetivos no es un concepto nuevo, es más bien, una genuina filosofía de administración y brinda una valiosa guía práctica para los líderes interesados en evaluar su desempeño, diagnosticar sus propias fallas y mejorar su productividad, así como la de su compañía. De esta manera, Drucker se proponía llegar al común de la gente interesada en aprender a administrar, lograr objetivos y llegar a las metas planteadas.

Esta filosofía lleva un método que sirve como directriz de análisis. Si algo se hace bien, no se debe a la improvisación y se puede replicar la fórmula para otras oportunidades. Si algo sale mal, se conocen los pasos, por lo que se puede observar y detectar qué fue lo que falló para arreglarlo. Entonces, un fracaso no es el final del camino. Es un tropezón que nos permite calibrar y mejorar lo que no funcionó y estar listos para el siguiente encuentro.

Hemos visto a Juan Carlos Osorio usar cuadernitos y hacer anotaciones. Lo hemos visto experimentar y hacer ajustes. Estuvo valorando a sus jugadores y midiendo sus capacidades. Los seleccionados mexicanos nos regalaron los noventa minutos más sorprendentes y maravillosos. Ninguno de los expertos anticipó el resultado. Los antecedentes decían que Alemania como campeón del mundo sería un rival dificilísimo, imposible de vencer.

Se sorprendió a propios y a extraños. México rompió la racha en Copas del Mundo que Alemania tenía sin perder. Los mexicanos queríamos conseguir una primera victoria ante los seleccionados de Alemania a los cuales no les había podido ganar en los cinco enfrentamientos previos que se tuvieron. Perdimos todos. Los alemanes cambiaron la estrategia. Decidieron jugar con cuatro atrás e intentaron dominar la posesión. Lo lograron, tuvieron el balón más tiempo que los mexicanos. Tenían un centro del campo que controlaron. Tuvieron a Kroos y Khedira que son jugadores de primera línea que juegan en el Real Madrid y la Juventus. El entrenador Juan Carlos Osorio hizo un buen planteamiento para darle pelea a los dirigidos por Joachim Löw. Los protagonistas durante el primer tiempo fueron los arqueros Manuel Neuer y Guillermo Ochoa, quienes realizaron grandes actuaciones que dejaron el resultado con la victoria mexicana por la mínima diferencia. Hirving Lozano hizo lo que debía hacer: meter gol y encender el marcador a favor de México. Se consiguió éxito en un partido que tenía un pronóstico adverso.

Juan Carlos Osorio logró lo que no se había logrado en el primer juego de Alemania en la Copa del Mundo, vencer. Para este partido, los cuadernos del Director Técnico funcionaron. No se trata de echar campanas al vuelo por un primer partido, se trata de analizar los componentes de un buen resultado. Y, parece que la planeación efectiva tiene como fruto el éxito. Me sorprende lo similares que pueden ser el campo deportivo y el terreno profesional.

 

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